Qarmūna/Carmona
Los primeros restos de asentamientos los encontramos en la prehistoria, época de la que han aparecido restos del período Paleolítico de un poblado tribal. Pero se han hallado muchos más del Neolítico y del Eneolítico donde hubo núcleos asentados y con mayor estabilidad. Entre estos restos, se encuentran los vasos campaniformes del Acebuchal.
Con el asentamiento turdetano, se crea el núcleo definitivo de población al que algunos historiadores bautizaron como Caritbriga, hipotético nombre que podría corresponder a un origen tartésico. Otros como "Carmo" por los turdetanos y otros como "Carminius" por su relación con el etrusco como A. Shulten.
También existe otra leyenda que atribuye su fundación al navegante fenicio Hércules. Pues en ella se establece posteriormente una colonia cartaginesa, bautizada como "Kar" o "Car", (el prefijo significa "ciudad", y a él se añadió Amón por estar dedicada al dios solar. De este modo, quedó bautizada como Caramón o Ciudad del Dios Sol). Para evolucionar posteriormente como Karmo y finalmente al de Carmona.
Con el asentamiento cartaginés, se realiza el actual diseñó y trazado de la ciudad, que se conserva hoy día, especialmente el Kardo Máximo, es decir, la zona que iba desde la puerta de Sevilla a la puerta de Córdoba. Durante este período de ocupación por el pueblo cartaginés, la villa prosperó alcanzando gran importancia, de ahí la construcción de un recinto amurallado del que nos han llegado hasta hoy día algunos vestigios.
Durante la segunda púnica, (218-202 antes de Cristo) uno de sus reyes acompañado por su población, tuvo una participación muy activa.
Los cartagineses construyeron un fuerte rectangular alrededor de la primitiva torre del s. IX-VIII a. C., con el fin de defenderla ante los ejércitos romanos. Tras la conquista de la ciudad por Julio César, se fortifica fuertemente, rodeando todo el perímetro con gruesas murallas y cuatro puertas bien defendidas, de las que tan solo se conservan dos: la de Sevilla y la de Córdoba, habiendo desparecido la del Postigo y la de Morón.
En el año 206 antes de Cristo, Carmona es conquistada por las tropas romanas, antes de que se constituyese el mismísimo Imperio Romano, obteniendo la categoría de municipio que perteneció durante todo este tiempo al Convento jurídico Astigitano (Ecija) y siendo uno de los más importantes de la provincia Bética, con el nombre de "Carmo" o "Carmona". Llegando a obtener el privilegio de poder acuñar moneda, que fue conocido como el "Carmo". Julio César cita en su "De Bello Civile" que Carmona fue rodeada por una muralla, que sus habitantes fueron adscritos a la tribu de "Galeria" y que perteneció al convento Jurídico Asitigitano (Écija).
Tras el desembarco del año 711, Carmona fue una de las primeras localidades conquistadas por ´Abd al-´Azīz Ţāriq, perteneciendo al califato de Córdoba hasta las Guerras de Taifas, en que anexiona Écija, formando el Reino Taifa de Qarmuna, que sería más tarde conquistada por el Reino de Sevilla. Su importancia no decreció en época musulmana, llegando a ser en el s. XI, capital de uno de los reinos de Taifas a la que bautizaron como " Karmonch", reformando el sistema defensivo de la muralla, construyeron el alcázar principal, alcázares, mezquitas y otros edificios.Su importancia no decreció en época musulmana, llegando a ser en el s. XI, capital de uno de los reinos de Taifas a la que bautizaron como " Karmonch", reformando el sistema defensivo de la muralla, construyeron el alcázar principal, alcázares, mezquitas y otros edificios.
Finalmente, es conquistada por las tropas de Fernando, rey de Castilla en el año 1.247. Se producen, como es habitual, los repartimientos entre la familia real, la nobleza, las órdenes religiosas y las órdenes militares.
El rey castellano Pedro I impulsó importantes actuaciones arquitectónicas: restauración y refuerzo del antiguo palacio musulmán del Alcázar Real, construcción del Alcázar de la Reina, ampliación del Alcázar de Abajo y edificación de las ermitas de Nuestra Señora de la Antigua (donde hoy se levanta la iglesia de San Pedro), Santa Ana, San Sebastián, San Mateo y Santa Lucía.
La antigüa ciudad de Carmona, situada sobre una altiplanicie que domina la fértil margen izquierda del Guadalquivir, a 30 km de Sevilla, está rodeada por completo de murallas de piedra a lo largo de 3 kilómetros, es inexpugnable por todos lados salvo por el Oeste. La altura de la muralla aquí es de 40 piedras (unos 43 codos). En la muralla Oeste hay una torre conocida bajo el nombre de al-Burg al-Agamm; en caso de guerra se colocan sobre esta plataforma lanzaproyectiles. En el ángulo de esta misma muralla Norte hay otra más alta, que recibe el nombre de Samarmala: está cubierta por una torre de defensa y domina, al exterior, una verde pradera, cuya hierba no se seca jamás. A lo largo de esta muralla corre una fosa muy profunda, que data de la Antigüedad y cuyo terraplén se une a la muralla. Sobre el trazado de la muralla Sur, se observa en cierto lugar una gran roca escarpada, levantada como un muro y tan alta que apenas se puede levantar los ojos hasta su cumbre: la muralla está construida por encima; entre ésta y el borde de la roca hay espacio suficiente para el paso de un hombre. Algunos se deslizan desde allí para ir a recoger miel y sacar los pájaros de la fisura de la roca. Esta misma muralla meridional (Sur) está horadada por una puerta llamada:
Bāb Yarni, cuyo nombre proviene del burgo Yarni, no lejos de ella. El recinto amurallado es de origen romano, tenía cuatro puertas, que permitían la comunicación de la ciudad amurallada con el exterior. De ellas hoy día sólo quedan dos, la de Sevilla y la de Córdoba.
Se tiene constancia de que fue una de las primeras conquistas auspiciadas por ´Abd al-´Azīz Ţāriq ibn Ziŷād tras el desembarco del 711. La toma efectiva se fecha en julio del 713 y fue dirigida militarmente por Mūsā ibn Nuşayr. Una vez instalados, los musulmanes conservaron el viejo nombre de la ciudad, adaptándolo a su fonética: Qarmūna.
Al apoderarse los árabes de Carmona la urbe romana de robustos muros de sillares sería en gran parte respetada. Es de creer que con el dominio taifa de los barcelies, tribu zanata del Norte de África (1013-1067), se introdujeran las primeras intervenciones murarías árabes casi siempre a base de tapial. El historiador Cómez Ramos cree que el Alcázar de Arriba sería fundación de los Barzalíes. El máximo aprovechamiento árabe de la ciudad romana puede centrarse en las Puertas de Sevilla y de Córdoba, en la primera respetados arcos y bóveda con la caja del rastrillo y la puerta interior de la misma; en la segunda respeto por sus dos torres hexagonales.
Desde el s. VIII y hasta el fin del Califato de Córdoba, Carmona era cabeza de una cora, que comprendía todo el territorio limitado por las de Écija, Setefilla, Sevilla y Morón e incluía en su término aldeas y localidades menores, como Marsana y Bardis (las actuales Marchena y Paradas).
Las murallas que nos han llegado tras el paso de los almorávides y almohades por la ciudad son abajo zócalo de sillares opus qadratum y tapial árabe sobrepuesto hasta alturas comprendidas entre 8 y 10 metros. La parte romana más crecida conservada localizada en la llamada Torre del Homenaje de la cabecera del Alcázar de la Puerta de Sevilla y en ésta su arco de salida a la ciudad.
Puerta de Córdoba al Este de la muralla, es un arco monumental, flanqueado por dos torres de sillería, tapial y ladrillo. Aunque su fachada interior y exterior fueron decoradas en el año 1800, fue construida por los romanos en el s. I de C.
La conquista castellano-leonesa de la ciudad, fue obra de Fernando III "el Santo" en 1247 que comenzó la repoblación de la misma, otorgándole Fuero propio,...
Su hijo, Alfonso X el Sabio, realizó el Repartimiento y delimitación de su término municipal. Fue objeto de predilección real y favores por parte de Pedro I "El Cruel", que residió frecuentemente en ella, ampliando y transformado el Alcázar de la Puerta de Marchena para residencia real. En él se refugiarían posteriormente sus hijos, que serían defendidos por don Martín López de Córdoba, maestre de Alcántara y Calatrava, después de la muerte violenta del rey en Montiel.
Durante los reinados de Juan II y Enrique IV, en el s. XV, Carmona fue escenario de las luchas entre los partidarios de Ponce de León, señores de Arcos y Marchena, y los Guzmán, Condes de Niebla y Duques de Medina Sidonia, que azotaron fuertemente a la ciudad.
La participación de Carmona en la guerra de Granada fue muy importante como indica la documentación que se conserva en el Archivo Municipal. En 1630, se le concede el título de ciudad por Felipe IV. En 1869 fue el escenario de uno de los primero intentos de implantación de la República Federal en España.
Durante la época de los Reyes Católicos la Puerta perdió su primigenia función defensiva y, con ello, su austero aspecto militar, tomando una función fiscalizadora de los productos elaborados fuera de las murallas, ejerciendo en la práctica como una aduana y adquiriendo, por tanto, una arquitectura civil. En las últimas investigaciones arqueológicas, realizadas con carácter previo a la restauración, se ha descubierto que posee dos puertas pequeñas, a cada lado de la principal, que se cegaron en el s. II, a causa de la inestabilidad política, encontrándose actualmente en el interior de las casas adosadas, lo que la convierte en la única puerta romana de tres arcos, de carácter defensivo, que existe en la Península Ibérica. En el s. XVI se le hicieron reformas renacentistas y a principios del s. XVII se acordó colocar hermosos motivos ornamentales, como escudos y estatuas de mármol, hoy en día perdidas, que dignificaron la Puerta. El aspecto barroco se le confirió en época de Carlos II, con las reformas de 1688, y por ello también se la conoce como Puerta de Carlos II.
A finales del s. XVIII se realizó la última intervención, a cargo del afamado arquitecto neoclásico, natural de Carmona, José Chamorro, reedificándose parte del monumento y consolidándose el conjunto. En el intradós del vano principal se mantiene un interesante lienzo dieciochesco, que representa a la Virgen de Gracia, patrona de la ciudad.
La Puerta Calsena situada al Nordeste, y es la que hay que franquear al volver a Córdoba, pues el camino a que da acceso es fácil, mientras que el que sale de la Puerta de Córdoba es difícil y escarpado.
La Puerta de Sevilla está al Oeste. Su origen está establecido en el s. IX a. C., por lo que en el monumento, que fue declarado histórico-artístico antes incluso que la Giralda de Sevilla.
Los cartagineses construyeron un baluarte sobre la primitiva torre del s. VIII a. C., confiriéndole las primeras trazas de su aspecto cuadrangular, pesado y potente, para hacer frente al asalto de los ejércitos romanos. Estos reforzaron y reformaron la estructura levantada por los cartagineses con el conjunto de puertas que todavía hoy puede verse. Sobre el bastión erigieron un podio y un templo.
Un primer arco de herradura, ligeramente apuntado (siglos XII-XIII), al que siguen cuatro arcos de medio punto de época romana (s. I d.C.), unidos dos a dos por bóvedas de cañón, y separados ambos pares por un patio descubierto o intervallum, de planteamiento defensivo.
En las 88 hectáreas se incluyen el Alcázar de la Puerta de Sevilla, con 3.742 metros cuadrados, y el Alcázar de Arriba o de la puerta de Marchena, de 3 hectáreas. Junto a la Puerta de Córdoba existió otro alcázar. Las murallas, tenían además de las puertas señaladas la de Morón y la de la Sedia, por la iglesia de San Felipe, además de dos postigos, uno en la judería con cementerio propio.
En el año 1885 fue destruido el arco denominado de Felipe II que se situaba más occidental que almohade. El conjunto quedó despojado de las casas anexas en los años sesenta.
En el año 1973 se realizaron las últimas restauraciones que permitieron habilitar el Salón de los Presos Bajo y Alto, el Patio de los Aljibes y la Torre del Oro, desde donde se pueden observar unas magníficas imágenes del caserío carmūna
Se
encuentra una segunda puerta a cincuenta codos de la otra. Sus
funciones son distintas, siendo primordial la defensiva, con las
Torres del Homenaje y del Oro, y la palatina, con la construcción en
época cristiana de los aposentos conocidos como Salón de los
Presos. A partir del s. XIV ésta puerta comenzó a recibir el
nombre de Alcázar de Abajo, por servir de residencia de los
alcaides. Se distinguen dos grupos de arcos y bóvedas separados por
un patio, y el Bastión o Alcázar, donde se encuentran las Torres
del Homenaje, del Oro y el Salón de los Presos.
Alcázar de Arriba o del rey Pedro I.
Denominado indistintamente Alcázar del rey don Pedro, Alcázar de Arriba o Puerta de Marchena, se encuentra situado al oeste del recinto amurallado y en el punto más alto de la ciudad. Se trataba de la fortificación más importante de las tres existentes en su época (ya sabemos que el Alcázar de la Reina, situado junto a la Puerta de Córdoba, fue arrasado en época medieval).
Alcázar de Qarmūna
Se situaba en lo que hoy es el Alcázar Real o Alcázar de Arriba, conserva en su interior un palacio, cuyos caracteres tipológicos permiten datarlo hacia comienzos del s. X. En un doble recinto de planta rectangular. En la llamada Torre Menor, se conserva en un interior la torre primitiva de sillares, dispuestos a soga y tizón, lo que ha permitido datar su origen como omeya. En el extremo noreste del recinto mas pequeño quedan los restos de un patio llamado Tercero o de la Fuente, con un edificio de ladrillo y un gran patio central, fechado en época de Pedro I, que al parecer fue decorado con azulejería y yeserías por los mismos artífices del Alcazar del rey Pedro I, en los Reales Alcázares de Sevilla
De un tercer Alcázar que poseía la cerca de Qarmūna, llamado también Alcázar de la Puerta de Córdoba, no queda más que la memoria de su emplazamiento. En el año 1391 se llamaba Alcázar de la Reina y fue mandado derribar en 1501, con motivo de la guerra de sucesión castellana entre las princesas Isabel y Juana.
Su construcción puede fecharse en el s. XIV, durante el reinado de Pedro l, sobre terrenos concedidos a la Orden de Santiago tras la conquista de la ciudad. Sin embargo, se han encontrado algunos restos que invitan a pensar que en otro tiempo fue una mezquita
Dos terremotos pueden haber sido causantes de las reconstrucciones efectuadas en la iglesia. El del Viernes Santo del año 1.504, del que se conoce que se abrieron grietas en el alcor sobre el que se asienta la ciudad, provocando numerosos daños que requirieron obras importantes. Y el terremoto de Lisboa de 1.755, del que sabemos que arruinó muchos edificios andaluces, contribuyendo a la reconstrucción de aquéllos dentro del nuevo estilo. Este fue seguramente el que provocó la reforma barroca de las bóvedas y el remate de los cuerpos superiores de la torre.
La Mezquita aljama ocuparía el solar donde ahora se levanta la iglesia de Santa María, donde se perpetúa, por tanto, el carácter de templo principal. Aún se conserva parte de la estructura islámica original en el Patio de los Naranjos, cuyos elementos tipológicos permiten fecharla hacia el s. XI. Con columnas de mármol y pilastras de piedra. También hay un mercado semanal que tiene lugar los jueves. Hay baños públicos y un arsenal, en la ciudad como prevención ante ataques inesperados, como el que se produjo en el 844 en Sevilla y que tuvo por protagonista a una flota de vikingo. Sobre su localización, la hipótesis más viable es la que se deriva de la existencia de dos calles denominadas; Atarazana y Atarazanilla.
Convento Santa Clara c/ Santa Clara, 40
Contó desde su fundación en 1.460 con la protección y privilegios del pontificado y la corona, tales como el de custodiar las llaves de la ciudad en períodos de guerra o eximir de impuestos a los vecinos que estaban al servicio de las monjas.
En muy poco tiempo, se convirtió en una de las comunidades más ricas de Andalucía, no solo por las dotes que las hijas de poderosas familias aportaban al tomar los hábitos, sino también por el espléndido legado que doña Beatriz Pacheco, duquesa de Arcos, deja a su muerte en el año 1.511, y que estaba compuesto por sustanciosas rentas, propiedades agrícolas, inmuebles, objetos suntuarios y ajuar de cultos.
Debido a lo dilatado de su construcción abarca varios estilos. El convento se construye sobre un espacio segregado del conjunto palaciego que la familia Ponce de León poseía en la collación carmonense de Santiago.
Su origen se sitúa en el año 1.510, en el que doña Beatriz Pacheco, duquesa de Arcos, patrocina un hospital para pobres en la ciudad de Carmona, mediante bula papal del pontífice Julio II. Se instaló lindante al convento de Santa Clara, también financiado por la duquesa.
Ambas construcciones reutilizaron una serie de edificios musulmanes que, a pesar de las numerosas actuaciones sobre el conjunto, mantienen, en general, el estilo mudéjar original. Tanto el Hospital como la Hermandad que lo dirige se encuentran asociados al Hospital de la Caridad de Sevilla.
Del Hospital apenas queda ya nada. Tan solo se conserva la capilla y la Sala Capitular, actualmente bautizada como de la Hermandad de la Columna.
El retablo mayor de la capilla cuenta con una pintura con la escena de La Visitación de la Virgen a Santa Isabel, de la escuela de Murillo, presentada en un marco barroco de la época. También cuenta con un San Francisco pintado por Zurbarán y una colección de pinturas flamencas en cobre de grandes dimensiones representando los artículos del Credo, donación de la marquesa de Saltillo de principios del s. XVIII. La talla del Cristo de la Misericordia del segundo tercio del s. XVI es de gran valor




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