jueves, 22 de enero de 2026

Al-Qaşába Qal´at al-Hamrā /ALCAZABA NUEVA

 


Al-Qaşába Qal´at al-Hamrā /ALCAZABA NUEVA
En el cerro de la Sabika, una colina de casi cien metros de altura, protegida por la parte posterior por las últimas colinas de Sierra Nevada, por la que ningún ejército puede acceder.
Una imponente fortaleza militar de muros gruesos de argamasa, jalonada por nueve torres defensivas de diferente altura y tamaño, tiene forma triangular de base hacia el este y vértice en el oeste. Una zona que sirvió de vivienda a los primeros reyes granadinos y que tenía funciones militares, como el resto del conjunto de La Alhambra, no sólo en esta zona del recinto. Durante mucho tiempo fue un castillo exento, separado por un barranco de la meseta que había al este (donde se encuentran los palacios reales nazaríes) que se rellenaría en 1494 por el Conde de Tendilla, creando la plaza que hoy conocemos como Plaza de los Aljibes.
Se construyó la Alcazaba,utilizando el conocido "conglomerado Alhambra" un material mezcla de arcilla, arena y piedra que mojada era fácil moldear, disponiendo
in situ una fuente inagotable de recurso de construcción.
Albergaba el barrio castrense, zona residencial y estratégica, asentada al Oeste en el punto más saliente y elevado de la colina. Debido a su función defensiva carece de decoración, sus paramentos son totalmente lisos, tanto en el interior como el exterior de sus torres. En sus aposentos y accesos, los reyes constructores emplearon distintos tipos de bóvedas que, a veces sorprenden por su belleza y sobriedad, compensando, de este modo, la falta de decoración y permitiéndonos estudiar su variedad. Este núcleo tiene forma de triángulo cuyo vértice avanza sobre la Cuesta de Gomérez conocido con el nombre de Revellín de artillería construido por Mwḥāmmad I (629/1232-671/1273) o Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad II (671/1.273-701/1.302).

El triángulo que forma su perímetro está flanqueado de torres. Hacia la Plaza de los Aljibes, dan las torres del Adarguero, Torre Quebrada y Torre del Homenaje. Están precedidas de la barbacana o foso que conduce al Cubo de la Alhambra –cristiano- bajo cuyo interior se alberga una puerta nazarī, sin recodo, la de la Tahona o Panadera. Ésta tuvo una doble utilidad: bajo su arco pasaba la calle de circunvalación (adarve bajo) que conducía a la población civil desde Granada a las dependencias administrativas del Dār Qumāriš/Palacio de Comares. El puente que hay sobre dicha puerta estaba destinado para que la ronda militar pudiese pasar, sin descender del adarve alto, al tramo de muralla anterior a la Torre de las Gallinas, cuya función era vigilar la entrada principal del Palacio. La puerta de la Tahona estuvo flanqueada, en época āndalusī, por una torre hoy desaparecida.
A la calle de circunvalación que sale de la Puerta de las Armas dan varias torres testigos, retranqueadas, de una alcazaba más pequeña -antes del ensanche de Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad IV (725/1325-733/1333) desde la Puerta de las Armas. Una sin nombre que por la que se accede a la parte alta de la Puerta de las Armas, otra la Torre de Alquiza y otra la del criado del doctor Ortiz, esta última al lado de la del Homenaje.

Antes de hacerse la moderna Plaza de los Aljibes, los restos que se encuentran en sus bajos, nos hablan de la existencia de un foso, no demasiado ancho, entre alcazaba, la ciudad y los Palacios Reales, punto crítico para la seguridad, en donde debieron de multiplicarse las defensas, dando lugar a una concentración de puertas, torres y murallas, con las se tropezaban los extraños a la Alhambra, al entrar entre las dobles murallas que, desde la Puerta de las Armas, conducían ante los Palacios Reales y otra para la Alhambra Alta o población palatina.

Hoy en día, oculta en el interior de la Alcazaba encontramos una puerta, aparentemente anodina pero que resulta ser la primitiva puerta de acceso construida por Mwḥāmmad I como entrada al primitivo patio de armas, al primer circuito de murallas y a la primera línea de torres de la Alcazaba de la Alhambra, hasta llegar a la antigua entrada de la Torre de la Vela, en un nivel inferior. En la primera pintura conocida sobre Granada, probablemente del pintor flamenco Petrus Cristus (hacia 1500). aparece una puerta de acceso a la Alcazaba que fue tapiada en época cristiana cuando perdió importancia. Analizando el cuadro, Gómez Moreno la descubrió en 1894 y fue excavada por Torres Balbás en 1906, despojándola del tapiado.

Es difícil imaginarlo hoy en día, pero cuando se construyó era una puerta exterior, sin alardes monumentales, con la típica disposición en recodo, y un dispositivo de atranque con materiales de relleno, así como un revellín exterior que reforzaría aún más la defensa. Se construyó en un contexto histórico de coyuntura excepcionalmente bélica, incluso interesando disimular su localización para dificultar el acceso al enemigo. De ahí su extraordinaria austeridad y solidez arquitectónica, sus pequeñas dimensiones horadadas en el paño norte del recinto alhambreño.

Tras cruzar esta primera puerta, el camino de ronda de la
guardia se encuentra protegido por una muralla exterior, donde hay restos de un aljibe y tal vez de un silo, hasta llegar a la Puerta de las Armas, llamada así porque en ella se debía de deponer cualquier armamento antes de pasar al interior.

La Alcazaba está reforzada por tres murallas siendo la más elevada la más antigua con pequeñas torres macizas salientes de origen zirí

El enlace con Granada se hacía a través de la Puerta de las Armas, en cuyo muro lateral derecho se encontraba la entrada a las caballerizas –realizadas por Mwḥāmmad I (629/1232-671/1273) o Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad II (671/1.273-701/1.302) que hoy terminan en la Torre de los Hidalgos también obra suya.

La entrada a las caballerizas, junto a la Puerta de las Armas, era obligada para la caballería y huestes militares que habitaban dentro de alcazaba.

La primitiva puerta que daba acceso a la tropa, desde el Revellín de artillería/Cuesta Gomerez, era la de Burŷ al-a´ẓam/Torre Giafar o de la Vela. Otro acceso -destruido- que arrancaba de la zona que hoy ocupa el Revellín de artillería/Cuesta Gomérez y conectaba a alcazaba con la fortaleza de Ḥişn al-Mawrūr/Torres Bermejas por encima de la Bāb Albuxar/Puerta del Foso, sustituida en el siglo XVI por la Puerta de las Granadas, mandada construir en 1536 por Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Mondéjar y conde de Tendilla, Alcaide y Capitán General de la Alhambra, concebida como un arco de triunfo con tres vanos de almohadillado renacentista.

Dentro de alcazaba existían otras dos puertas interiores: una, bajo la Būrŷ al-a´ẓam/Torre Giafar o de la Vela –la más antigua de la fortaleza-, puerta zirí del siglo IX coetánea a las Bāb al-Jamrra´/Puerta del Vino y al-Banaīdar/Puerta Monaita (ésta última en al-Bayyezīn) y otra bajo la Torre del Homenaje -, realizada por Mwḥāmmad I o Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad II, oculta tras un muro. Por ella se accede, desde el adarve bajo de la muralla, a la primera planta, sótano usado como prisión y a las escaleras de acceso a los pisos altos de la Torre del Homenaje. Ambas puertas presentan el clásico recodo.

La entrada se realiza hoy desde la Plaza de los Aljibes, (atravesando el antemuro derecho en 1565) por el llamado Jardín de los Adarves, al extremo del jardín hay un mirador adosado a la torre, llamada de la Pólvora, desde éste mirador y a través de la torre citada, se penetra en el interior de alcazaba, cuya planta ofrece la forma de un trapezoide irregular, de unos 100 metros en su mayor longitud y unos 74 en su mayor anchura, en cuyo centro existe una explanada conocida con el nombre de Plaza de Armas (de 73 metros por 48 en sus dimensiones máximas.

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