miércoles, 24 de septiembre de 2025

Catedral de Sevilla

 

Masyid al-Ŷamá‘a Djema Mukyarrim/Catedral de Sevilla El proceso constructivo es bien conocido a partir de los datos en la crónica de Ibn Şāib al-Şalāt, mandada contruir por el califa almohade Abū Ya´qūb Yūsuf, de 16.000 , las obras se iniciaron de abril a mayo de 1172 a cargo del Jefe de Alarifes Amad ibn Bāsu, diseñó una planta rectangular de 113x135 , en la imposibilidad de situar alminar en el sector central del muro norte, como ocurre en Córdoba y es uso, a causa de una vía de agua subterránea, se vio forzado a situarlo en el muro oriental, donde hoy se eleva. Tras la expropiación y nivelación de los terrenos necesarios a la entrada de alcazaba, pero se detuvieron durante unos meses o semanas; tras éste lapso continuó la obra de la torre, pero suavizando su primitiva idea de “militarizar”. Se intentó unir con una muralla alcazaba con la Mezquita aljama a la que se le adosó la Mida’a o pila de abluciones, descubierta en octubre de 1994. Cuatro años después los trabajos volvieron a pararse, cuando la sala de oración estaba casi completa. En febrero de 1176 se ordenó la continuación de las obras de la torre, bajo la dirección de ´Alī al-Gumārī; cuya labor se reconoce porque en adelante se prescinde de los sillares de piedra y se emplea sólo el ladrillo cortado. También se reanudó la edificación del patio, se concluyeron las labores de patio y se comenzó a resolver el entorno. Orientada 150º SE (orientación característica de almohade), tenía la Mezquita aljama 17 naves (la central y las 2 exteriores ligeramente más anchas), pilares rectangulares y techos de madera, orientadas de norte a sur, todas de 5,46 metros, excepto la central de 7,01 separadas por arcos sobre pilares rectangulares que dan un total de doce tramos. Las dos extremas a cada lado se prolongaban en el Patio de las Abluciones La planta, en T, es típicamente almohade, pero la longitud de las arcadas copia la Aljama de Córdoba. Queda una bóveda de mocárabes en un tramo del riwáq conservado (lado E), el más antiguo conservado en España. En su interior se desplegaba un bosque de arcos de herradura apuntados que apeaban sobre gruesos pilares. El material empleado para su construcción fue el ladrillo y, no obstante su fragilidad, la mezquita, convertida al culto politeísta cristiano en 1248, subsistió hasta el s. XV Una década después de su inicio, Abū Ya´qūb Yūsuf celebró la primera jutba o sermón solemne del viernes 30 de abril de 1182, sin que el alminar estuviera iniciado, ni pavimentada por completo. Poco después de su muerte, Abū Ya´qūb Yūsuf decidió encerrar la sala de oración en un recinto amurallado y fabricar la torre en el ángulo sur-oriental de aquella.

Tras la conquista de Sevilla, el interior de la Mezquita se repartió el espacio interior entre el clero y los caballeros que acompañaban al rey castellano Fernando III, en su cruzada, con el fin de dedicarlo a capillas y enterramientos. Las formas de la antigua mezquita van cambiando y, ya en el año 1.411 se contabilizan documentalmente 36 capillas y más de 20 altares, además de gran número de sepulcros. Los daños producidos por el gran terremoto de 1.356 y la pérdida de la costumbre de usar mezquitas como templos cristianos se unieron para sembrar la idea de demoler la vieja Mezquita y edificar una Catedral de nueva factura.

La Mezquita se convierte en Catedral de Santa María de la Sede El 8 de julio de 1401, el Cabildo decide el derribo de la Mezquita de Sevilla y construir una catedral."Fagamos un templo tal e tan grande, que los que la vieren acabada, nos tengan por locos." La fábrica de la Catedral está formada por varios edificios de muy diversos estilos arquitectónicos, algunos de ellos sin más relación entre sí que el estar construido en el ámbito que ocuoó la gran mezquita almohade sobre la que se construyó el templo católico. Estos edificios constituyen una manzaza rectangular, que mide 160 metros de norte a sur, y 145 metros de oeste a este. La mayor altura, es la de la torre, de 93 metros.

Las obras del templo empezaron en 1402. El día 6 de octubre del año 1.506, tuvo lugar la ceremonia oficial para celebrar la conclusión de la obra, en la que se colocó la "piedra postrera" en la parte más alta del cimborrio.

El 28 de diciembre de 1511 el cimborrio de la catedral sufre un derrumbe porque los pilares no fueron capaces de sostener tan grandiosa carga. El 4 de noviembre de 1519, se vuelve a inaugurar.

La planta es rectangular, midiendo 76 metros de ancho por 116 metros de largo, aunque en la parte de oriente, por la adición de la capilla real, aumenta en 19 metros. En su configuración actual, la Catedral de Sevilla ocupa un solar rectangular de 23.457 metros cuadrados, en 1565 el Cabildo Eclasiástico acordaba colocar las columnas y cadenas alrededor de la Catedral para evitar el ingreso de cabalgaduras y mercaderes en el mismo. No obstante también tenía por finalidad señalar los límites donde comenzaba la jurisdiccción de la Iglesia y terminaba la civil.

Alrededor del tempo mayor hay exactamente 157 columnas de granito. Se sabe que las más antiguas fueron traídas de Itálica, siendo otras de Gilena.

Consta de siete naves, dos de ellas de capillas, midiendo la central 16 metros, 10 metros las laterales y 8 metros las capillas, de anchura, Setenta bóvedas ojivales cubren el templo, sustentadas por 40 pilares y los muros de las capillas. El crucero tiene una elevación de 56 metros. Luce 74 vidrieras de gran valor artístico y en ellas, puede estudiarse, desde fines del s. XV hasta nuestros días, la historia de la vidriera artística.

A causa del terremoto de Lisboa de 1755, en acción de gracias, se construye junto a la fachada de levante del Archivo General de Indias una hornacina, donde se venera la virgen de Florencia (de donde procede) El 1 de agosto de 1888, se vuelve a derribar el crucero. La basílica mayor de Sevilla, aparece amplísima, un inmenso rectángulo orientado litúrgicamente de levante a poniente, de análoga forma y extensión a la previa mezquita almohade, dispuesta de norte a sur. La nave central y la del crucero son más anchas. Las naves definidas con gruesos pilares compuestos por haces de finos baquetones con basas y capiteles apenas diferenciados de minuciosa decoración floral. Estos pilares descansan en macizos basamentos de sección poligonal y reciben la carga de las bóvedas, construido todo ello en bien labrada cantería de piedra procedente de Jerez de la Frontera. Las cuatro fachadas que determinan el gran cuadrilátero se orientan según los cuatro puntos cardinales y están rodeadas por una especie de lonja o andenes, en espacio definido por cadenas y columnas. En estas cuatro fachadas se abren nueve puertas: La fachada más antigua, vestigio de la mezquita almohade, es la del Norte, que cierra en este lado al Patio de los Naranjos.

Al Patio de los Naranjos abren las dos puertas del lado Norte del edificio gótico. Una que comunica con la nave del Lagarto, La otra, la denominada de la Concepción que comunica con el crucero.

Tres en su fachada occidental (a la avenida de la Constitución), que son:



martes, 23 de septiembre de 2025

Plaza Virgen de los Reyes y Corral de los Olmos

 Plaza Virgen de los Reyes Desde la conquista cristiana de la ciudad en 1248, recibió indistintamente las denominaciones de Plaza o Plazuela de Arzobispo y Corral de los Olmos, (cuyo nombre se debía de la presencia de antiguos olmos. Estaba cerrado al este por un muro paralelo a la Catedral, que lo separaba de la plazuela del Arzobispo, y por puertas en sus extremos norte y sur, unido además por un arquillo al hospital de Santa Marta (actual convento de la Encarnación). Fue aquí, según los historiadores, donde los canónigos, “juntos en su Cabildo, que es en el Corral de los Olmos, como lo han de uso y costumbre”, acordaron en 1401 levantar una nueva catedral “tal e tan buena que no haya otra su igual”. Este fue parte de la gran mezquita, concedida por Fernando III al cabildo eclesiástico, que tuvo allí su sede hasta el s. XVI.

También fue conocida como de Santa Marta, por el hospital que allí existía. Pablo de Olavide la rotularía en su plano (1771) como Plaza del Arzobispo, y Sartorius en el suyo (1848). Con los cambio de rotulación que trajo la Revolución de 1868, pasó a denominarse Plaza de la Giralda, en razón de la universal torre, y poco después Cardenal Lluch, en homenaje al arzobispo fray Joaquín de Lluch (1816-1882), con ocasión de su fallecimiento. Con la Segunda República pasó a denominarse Plaza de Andalucía (1931) hasta finales de 1936, en que recibió el de Virgen de los Reyes por petición de la Academia de Bellas Artes, que asimismo se comprometió a colocar un azulejo con la efigie de la patrona de Sevilla para conmemorar el 18 de julio de 1936, quedando sin efecto el acuerdo municipal de rotularla unos meses antes como Calvo Sotelo.

La actual plaza, de planta trapezoidal, no se parece a la que existía desde la conquista. Sobre un espacio abierto o plazuela, a la que daban las fachadas de las casas del arzobispo y del Corral de los Olmos, situado delante de la Giralda y de la cabecera de la Catedral, penetraban profundamente las viviendas que conformaban Borceguinería (hoy Mateos Gago) y las colaterales de Don Remondo y Santa Marta. También lindaba con la plazuela el Hospital de Santa Marta, separado del Corral de los Olmos por una callejuela que la comunicaba con la actual Plaza del Triunfo. Cerraban la plaza otros edificios con dos arcos en ángulo; uno de ellos se apoyaba en el Palacio Arzobispal y la Giralda y servía para pasar desde el palacio a la Catedral, y el otro tenía puerta de madera y estaba próximo a la llamada de los Palos, en clara alusión a su origen.

Sobre este espacio se comenzará a actuar a mediados del s. XVIII, siendo derribados los arcos que había entre el Palacio Arzobispal y la Puerta de los Palos.

Tras diez años de pleito, quizás por las diferencias que surgieron entre el cabildo eclesiástico y la ciudad por la incorporación de los solares a la vía pública y que terminaron en un ruidoso pleito, en 1791 se derribaron todas las construcciones que quedaban del Corral de los Olmos, marcándose en el suelo con losas el plano del edificio derribado, que con el paso del tiempo también se eliminaron.

Apareció a la vista la Puerta de las Campanillas de la Catedral y se construyeron rejas para ésta y la de los Palos, delimitándose el espacio sagrado con columnas unidas con cadenas. En la década de los veinte y al amparo de la legislación de la Exposición Iberoamericana, se expropiaron varias casas de la plaza, eliminándose los tacones que penetraban en ella a ambos lados de Mateos Gago, quedando alineada Don Remondo y ensanchado el acceso a la plaza de Santa Marta. Con la construcción por el sevillano José Lafita Díaz, de la fuente candelabro de cinco brazos, inspirada en la Cruz de la Cerrajería, en 1929, quedó configurada la plaza tal como se la conoce actualmente.

En el s. XV estuvo enladrillada y posteriormente empedrada hasta 1886, en que se adoquinó; en esta operación se eliminaron las piedras que señalaban el contorno del Corral de los Olmos y que habían sido colocadas tras su demolición (1790). A principios del s. XX se la dotó de candelabros de gas y en 1961 de nuevo alumbrado eléctrico y asfaltado. Posteriormente, a comienzos de los años 70 fue extendida una nueva capa asfáltica, la denominada "marea negra". Bajo el asfalto han quedado los raíles del tranvía que atravesaban la plaza próximos a la Catedral. Sobre el acerado de losas de cemento, se abren alcorques con naranjos y se apoyan farolas fernandinas de tres brazos. Un verdadero monumento constituye la fuente-candelabro de cinco brazos y farolas de forja, levantada por José Lafitta en 1929, inspirada en el monumento del Triunfo, rodeada de una fuente y una roseta de chino lavado y que sustituyó a un urinario público que allí existía.

Esta plaza fue desde la época musulmana un centro importante, pues en ella tenía su sede la gran Mezquita; tras la conquista castellana y en el Corral de los Olmos tendrán su sede los cabildos civil y eclesiástico. Este corral, que fue abandonado primero por el cabildo civil (1533) al trasladarse a su nueva sede en la Plaza de San Francisco, y posteriormente (1592) por el eclesiástico al irse a la Sala Capitular de la Catedral, pasará a ser bodegón frecuentado por tahúres y marginados que alcanzó tal fama, que de ella se hicieron eco Quevedo, Vélez de Guevara y Cervantes, finalmente, será demolido por el cabildo eclesiástico en 1790.



Corral de los Olmos

Desde Fernando III hubo en este espacio un corral o patio cuyo nombre se debía de la presencia de antiguos olmos. Estaba cerrado al este por un muro paralelo a la Catedral, que lo separaba de la plazuela del Arzobispo, y por puertas en sus extremos norte y sur, unido además por un arquillo al hospital de Santa Marta (actual convento de la Encarnación).

En su interior, unos edificios -de origen almohade- acogieron durante tres siglos a los dos Cabildos de la ciudad, el eclesiástico y el municipal. Fue aquí, según los historiadores, donde los canónigos, “juntos en su Cabildo, que es en el corral de los Olmos, como lo han de uso y costumbre”, acordaron en 1401 levantar una nueva catedral “tal e tan buena que no haya otra su igual”. Y así continuaron hasta que, en el s. XVI, el Concejo lo abandonó al construir el Ayuntamiento en la plaza de San Francisco.

En el s. XVI varias circunstancias hicieron que el Corral de los Olmos empezase a ser cuestionado como sede de los dos Cabildos. Aunque su localización era privilegiada, los delincuentes que merodeaban por los mesones degradaron la zona.

En 1503, se funda en Sevilla la Casa de la Contratación, desde entonces la ciudad se convirtió en un importante centro comercial, que difícilmente se podía ver representada en un edificio de tan modesta apariencia. Además, la burocratización propia del Estado Moderno implicaba un aumento importante de los integrantes del Cabildo y del personal de servicio, lo que hizo que el edificio se fuese quedando insuficiente en tamaño.

Todos los inconvenientes del Corral de los Olmos se pusieron en evidencia a raíz del matrimonio celebrado en la ciudad en 1526, donde Carlos V e Isabel de Portugal contrajeron matrimonio. Al poco tiempo de celebrarse la boda real, el Concejo decidió levantar un edificio de nuevas características, para que le sirviese de sede digna y representativa. El edificio que empezaron a edificar en 1527 es el actual Ayuntamiento de Sevilla.

El Cabildo Eclesiástico continuó durante más tiempo en el viejo edificio, hasta que sus espléndidas estancias dentro de la catedral fueron completadas a finales del s. XVI.

El Corral quedó inmortalizado en la literatura gracias, entre otros, a Cervantes, pero motivos urbanísticos y de seguridad hicieron que el Ayuntamiento insistiera en demoler una parte. Del Corral ya no queda nada, salvo dos curiosos vestigios que han sobrevivido al paso del tiempo. El primero es la Virgen de los Olmos, una pequeña y hermosa imagen de alabastro, del s. XIV, que estuvo sobre la puerta del Juzgado. Al derribarse el Corral se labró en la cara este de la Giralda una hornacina para colocarla. En 1986, con motivo de la restauración de la Giralda, la imagen fue retirada y restaurada. Para que no siguiera deteriorándose se decidió realizar una réplica, que es la que hoy está expuesta en la hornacina de la Girada.

El segundo recuerdo, aunque intangible, es más conocido: la “Puerta de Palos”. La puerta sur del Corral, hacia el alcázar, se llamaba de San Cristóbal o de la Campanilla. La del norte era conocida como la Puerta de Palos por estar hecha de gruesos maderos y estaba en uno de los arcos que unía la Giralda con el Palacio Arzobispal. Su nombre ha quedado fijado en la memoria de los sevillanos y aún hoy la puerta de la catedral más cercana a ella, la de la Adoración de los Reyes, es de todos conocida como la “Puerta de Palos”.

La Revolución de 1868, llamada La Gloriosa, una sublevación militar con elementos civiles, que supuso la caída y el exilio de la reina Isabel II y el inicio del período denominado Sexenio Democrático.

Se destruyeron las puertas medievales de la ciudad, se derribaron iglesias y conventos de gran valor, o se suprimieron parroquias. También se expulsó a las órdenes religiosas y se eliminó el presupuesto municipal para los actos religiosos, afectando a la Semana Santa y a la procesión del Corpus Christi.

Nada más iniciada la Revolución en Cádiz, se pronunció en Sevilla la guarnición de la ciudad, constituyéndose una Junta Provincial Revolucionaria con Antonio Arístegui como presidente.

Los atentados patrimoniales realizados durante este periodo afectaron tanto a propiedades y en enseres de la Iglesia, como a obras civiles, siendo en este último caso especialmente significativa la destrucción de las puertas de la antigua ciudad medieval y la mayor parte de la muralla. De la veintena de accesos al centro histórico hoy tan sólo subsisten la Puerta de la Macarena, el Postigo del Aceite y la Puerta de Córdoba, única que conserva su disposición original; además del Arquillo de la Plata.

La lista de conventos suprimidos fue abultada: La Concepción, La Asunción, Santa María la Real, Las Dueñas, Santa Ana, Madre de Dios, San José, las Mínimas y Santa Isabel.

El listado de parroquias incautadas también fue bastante extenso: San Esteban, San Miguel, San Andrés, Santa Marina, San Nicolás, San Juan de la Palma, Santa Lucía, Santa María la Blanca, San Marcos, Santa Catalina, Omnium Sanctorum y Santiago.

También fueron suprimidas muchas capillas e iglesias: San Luis, La Trinidad, Capuchinos, San Hermenegildo, San Antonio, San Basilio, San Onofre...

Desde el inicio de la revolución, y en tanto se conformaba un Gobierno provisional, la Junta Revolucionaria de Sevilla decretó la expulsión de los jesuitas, filipenses y cualquiera de las órdenes religiosas establecidas en la ciudad, la incautación de los edificios que ocupaban y los efectos que en ellos se contenían.



lunes, 22 de septiembre de 2025

El sistema defensivo del Alcázar de Sevilla

 

El sistema defensivo del Alcázar de Sevilla, no se acaba en las murallas que lo cercaban hacia la calle San Fernando y el puerto, sino que tenían un cierre que miraba hacia la propia ciudad y que comunicaba la alcazaba donde vivían los gobernantes en época almohade con la nueva Mezquita aljama cuyas obras culminarían en 1184.

Pero volviendo al sistema defensivo del Alcázar que a día de hoy aún conservamos, seguimos nuestro recorrido en el Patio de Banderas. En una de las esquinas de la antigua Plaza de Armas del Alcázar encontramos un angosto pasillo con dos recodos que nos llevan a la conocida como calle Judería. Un lugar muy famoso en la ciudad por su belleza, pero también por su importancia como escenario de la ópera Carmen de Bizet. En el arco que da a la calle Judería podemos ver cómo se conservan los goznes donde estarían ubicadas las puertas que cerraban este pasadizo cuyo fin era salvaguardar la seguridad de los gobernantes de Sevilla. La actual calle Judería, esconde en realidad una vía de escape del Alcázar para huir de la ciudad en caso de asedio o revuelta, porque el período almohade en la ciudad se caracterizó por una fuerte inestabilidad social. Si miramos hacia el pasadizo por el que acabamos de pasar vemos que en la parte superior se conserva una torre defensiva y que a izquierda y derecha tenemos murallas; estamos dentro del recinto de la alcazaba almohade pero en una zona especialmente vigilada y controlada. Al fondo de la calle, casi oculta por el caserío, encontramos una pequeña puerta protegida a su vez por otra alta torre con un potente matacán desde el que poder defenderla. Esta puerta se comunica con los Jardines del Alcázar, exactamente con la zona donde se ubica la Puerta de Marchena. En la actualidad se trata de una zona ajardinada del Alcázar, pero en época almohade estos jardines acababan en la parte interior de la Puerta de Marchena (que es un añadido de principios del s. XX). Todo este muro era una potente muralla que seguía por la Galería de Grutescos y protegía el Alcázar. La pequeña puerta estaba por lo tanto fuera del recinto, daba a campo abierto y estaba muy cerca del río, era la escapatoria perfecta para huir en caso de revueltas populares, pero también suponía un punto débil en las defensas de la ciudad, de ahí que esté protegida por la torre que vemos en la imagen y que una vez traspasada nos encontremos con poco más que un pasillo desde el que sería fácil contrarrestar un ataque.

Volviendo a la calle Judería nos encontramos otro lienzo de muralla en lo que se conoce como Callejón del Agua. Este muro además de defender esta zona de la ciudad tenía una misión fundamental en el día a día del Alcázar, suministrar el agua que llegaba desde los Caños de Carmona, ubicados un poco más al norte. De nuevo vemos una serie de torres y almenas con su paso de ronda para permitir el trasiego del ejército y velar por la seguridad de Sevilla. Dos grandes conductos cerámicos recorren este muro en su parte interna. Hoy en día son perfectamente visibles gracias a los cortes efectuados en la muralla para comunicar el barrio de Santa Cruz con los Jardines de Murillo pero en su día quedaban ocultos para garantizar el abastecimiento del Alcázar y evitar posibles daños.

Tras el corte, la muralla prosigue unos metros más como telón de fondo de los Jardines de Murillo, completamente embutida en el caserío de la zona. Una última torre de planta cuadrangular muy modificada para convertirla en vivienda es visible en todo su esplendor antes de llegar a la Plaza de Refinadores donde el rastro se pierde definitivamente. Los restos de una última torre sirven de epílogo a este sector de la muralla que no volverá a tener cierta envergadura hasta el tramo de los Jardines del Valle, aunque se conserva un pequeño lienzo junto a lo que fue la Puerta de Carmona.

Bāb Qūrţuba/Puerta de Córdoba, de origen almorávide y reformada en el s. XVI; situada frente al convento de los Capuchinos, es una de las que mejor conserva la disposición originaria. Conectaba: Barrio de San Julián con el camino histórico hacia Córdoba.

Es en realidad una torre-puerta, con disposición en recodo que evitaba un acceso directo intramuros, situada frente al convento de Capuchinos y adosada a la iglesia de San Hermenegildo con la Ronda de Capuchinos. La razón de que la puerta islámica no fuese derribada es bien conocida y obedece a la creencia tradicional entre los sevillanos de que en la torre había sido martirizado San Hermenegildo.

Su patio interior es la parte más singular del conjunto, pues desde él parte una escalera que permite el ascenso a las mazmorras, donde según la tradición se ubica el encarcelamiento y martirio de San Hermenegildo. Este hecho motivó que pronto se convirtiera en un lugar de culto para la ciudad, instalándose para tal fin una capilla en su interior.


La Torre Blanca Perteneciente al periodo almohade de la ciudad, por lo que debió ser levantada durante la importante ampliación llevada a cabo durante el dominio del sultán Alí ibn Yussus, y reforzada en las posteriores mejoras efectuadas en el x. XIII, que dotaron a los muros de otros elementos defensivos como la barbacana, que también se conserva en este tramo. Fue derribada parcialmente durante la Revolución de 1868. Construida en tapial verdugado en ladrillo, posee una tonalidad casi blanca debido a la abundante cal, por lo que es llamada así al menos desde 1451. Concebida como un auténtico fortín, con dos cámaras de tiro fortín, con dos cámaras de tiro amplias con saeteras, de las que sólo encontramos paralelismos en la Torre del Oro. Defendía el acceso a la ciudad desde el norte, ya que la puerta de la Macarena estaba desplazada hacia el oeste con respecto a la antigua vía romana. Bastión de planta octogonal irregular, de siete paños, dos pisos y núcleo central poligonal abajo y cuadrado arriba albergando escalera helicoidal, al estilo de las escaleras de planta y núcleo pentagonal del puente de Cadí de Granada, los deambulatorios cubiertos con bóvedas de aristas enlazadas alternando con otras triangulares, como en la Torre del Oro. Por delante se instaló el pasillo del camino de ronda o túnel, alto pasadizo cubierto con bovedillas de aristas desde el que se desciende por escaleras a los adarves de uno y otro lado, de ahí el desnivelado de los merlones que ocultan las escaleras. Los muros de las estancias alta y baja miden 1,33 m. de grueso, su cubierta se compone de bóvedas de cañón de arista cuadrada y triangular, arcos fajones y escalera en torno a un machón central. A su pie discurre la barbacana obligada a dibujar paño de forma irregular. Además de las necesidades de defensa, la capitalidad en Sevilla fue acompañada de importantes transformaciones urbanas. En primer lugar, el aumento de población provocó la aparición de nuevos barrios residenciales. Una zona de expansión dentro de los límites de la muralla, fue el sudeste, actual Barrio de San Bartolomé, entre la Puerta de Carmona y el Alcázar, con entrada desde el exterior por la Puerta de la Carne. El conjunto se organizó sobre un eje: actuales calles de san José y de Santa María la Blanca, en cuya plazuela se sitúa un pequeño zoco, Azueyca, con tiendas fijas que se mantenía aún en época cristiana, cuando se localiza en éste sector la judería.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Jardines Alcázar de Sevilla

 Jardines

Los Jardines suponen una parte fundamental del Alcázar, habiendo experimentado diversas transformaciones estilísticas, desde su trazado primitivo. Están dispuestos en terrazas, de vegetación verdeante, multitud de naranjos y palmeras, con fuentes y pabellones. Los Jardines del Real Alcázar ocupan una extensión de 70.000 metros cuadrados.

La parte más próxima al palacio, realizada en época renacentista, se encuentra compartimentada por muros decorados con fuentes y portadas manieristas, sin ninguna vinculación entre ellos, lo que los enlaza con la herencia musulmana, al igual que la proliferación de fuentes bajas forradas de azulejos y la práctica de cubrir los muros con naranjos en espaldera. Estos jardines más próximos al conjunto arquitectónico son los siguientes, comenzando por la Puerta del Palacio de los Duques de Arcos, una de las puertas que comunica el interior del Alcázar hacia la derecha:


Jardines de Mercurio

Formado por un gran estanque, situado a la altura del palacio y más alto por tanto que el resto de los jardines, se encuentra presidida la alberca por la figura del dios Mercurio, realizada por Diego de Pesquera y fundida por Bartolomé Morel en 1576, de estos autores son también las barandas con leones en escudos en sus ángulos y 18 bolas con remates piramidales que rodean el estanque. Todas estas piezas fueron doradas en su origen, quedando algún resto del recubrimiento.

De fondo se encuentra la Galería del Grutesco para cuya construcción se aprovechó un antiguo lienzo de muralla almohade, Su transformación en mirador y decoración se debe fundamentalmente a Vermondo Resta, realizada alrededor de 1612, siendo considerada la más manierista del Alcázar, está realizada por labores rústicas en piedras de distinto tipo que simulan rocas marinas. Con estos elementos pétreos también se enmarcan espacios cuadrangulares y de medio punto en los que en su mayoría hay pinturas murales imitando mármol rojizo, en las que también se pintaron figuras, fábulas mitológicas y aves exóticas, realizadas por Diego de Esquivel en el s. XVII. La galería se encuentra rematada en la parte superior a modo de castillete almenado. Frente al estanque, se conserva una fuente con órgano hidráulico del s. XVII, recientemente restaurada.

La fuente de la Fama, Jardín de las Damas. Se encuentra una estatua de terracota; un niño, en pie, con los brazos alzados sobre la cabeza. Sobre el una pequeña estatua de plomo que sostiene una trompeta en la mano. Hablamos de una fuente de agua con órgano hidráulico (uno de los tres únicos órganos hidráulicos del siglo XVII que quedan en el mundo), de tubería de plomo y con un sistema que funciona con la presión del agua, que proporciona aire a la trompeta de la estatua y la hace sonar, cada hora en punto.


Jardín de Troya

Este jardín adosado a la zona palaciega tiene origen musulmán que se mantiene hoy en detalles como la intimidad proporcionada por los muros que los separan del Jardín de las Damas, la musicalidad de las fuentes ( y la fragancia de las plantas aromáticas. La fuente central consta de una taza del s. X. La galería rústica que cierra el jardín fue realizada por Vermondo Resta en 1606, en estilo manierista.

También es llamado del Laberinto, nombre debido a las calles que componían su solería, en el centro del mismo se encuentra una fuente. Este laberinto que aquí existía fue suprimido a principios del s. XX.


Pabellón de Carlos V

De planta cuadrada, con galería de arcos, zócalo de bellos azulejos, yesería mudéjar y bóveda semiesférica con casetones entallados. Un surtidor en el centro vierte el agua en una taza de mármol.

Los investigadores piensan que se trata del lugar de enterramiento de la dinastía ´Abbādí, y entre cuyas sepulturas podría encontrarse la de ´Abbād ibn Mwḥāmmad al-Mu´táḍid padre del Āmir y poeta Mwāmmad II ibn ´Abbād al-Mu´támid, no el de éste ya que fue deportado a Marruecos, donde fue inhumado.


Jardín de la Danza

También conocido como Jardín de las Damas, ubicado frentes a la Galería de Grotesco, desde el que se accede al llamado "Baño de Doña María de Padilla"

En sus inicios, allá por el s. XVI, se trataba de un jardín pequeño que limitaba extramuros con huertas públicas, lo cual restaba intimidad a los habitantes del palacio. Por esta causa, se encargó a Vermondo Resta una ampliación del jardín de manera que se pudiera pasear por él sin ser observado ni oído por extraños.


Puerta del Privilegio que atraviesa la galería del Grutesco y separa en dos partes los jardines del Alcázar.

En dirección a la izquierda hacia la salida del recinto del Alcázar se encuentran:

- Jardín del Chorrón.- En otro tiempo formaba parte del conjunto de los Jardines Antiguos, unido al Estanque de Mercurio y a los Jardines del Cidral, de la Alcubilla y del Conde. En tiempos de Felipe II, la actuación de Vermondo Resta dejó la distribución actual, con dos únicos jardines: el del Chorrón y el de la Alcubilla. Del resto de los jardines cabe distinguir los que se encuentran antes de atravesar la Galería del Grutesco, esta galería avanza en dirección noroeste-sureste por los jardines y se extiende hasta el llamado Jardín del Laberinto, dividiendo la zona verde en dos partes bien diferenciadas, a un lado se encuentran:


Jardín de la Galera Está constituido por el espacio hacia el fondo del jardín de Troya. Posee un corredor posiblemente de origen del s. XVI. Un muro con arco central lo separa del contiguo Jardín de las Flores. Su nombre procede de las galeras de mirto que adornaban este jardín y que se veían desde la galería balconada que sale del Salón de Embajadores.


Jardín de las Flores Compuesto por un estanque acodado en el muro, forrado por azulejos que datan de 1561.

Jardines del Príncipe

Es el último de los jardines de este primer tramo y los más antiguos, su nombre procede del nacimiento, en un cuarto próximo, del príncipe Juan, hijo de Isabel I, reina de Castilla y León y Fernando II, rey de Aragón. El trazado es de crucero y tiene una plantación heterogénea donde coexisten indiscriminadamente, palmera, ciprés, magnolio, granado, naranjo y otros arbustos, todo distribuido irregularmente, destaca la fuente de Neptuno.


Jardín Inglés.

Por responder al estilo paisajista originado en las Islas Britanicas durante el s. XVIII. Se asienta sobre la puerta de la Alcoba, de origen islámico. Se estableció este parque en los años siguientes a 1909, encargádosele el replanteo al jardinero mayor de la Real Casa de Campo, Juan Gras. Su estilo es una adecuación dudosa para un espacio delimitado por murallas y su interés radica sobre todo en las diferentes especies y ejemplares arbóreos.

Jardín de la Cruz

Cenador del León o del Naranjal o de la Alcoba, con la fuente del León. En el se encuentra el Pabellón de Carlos V, construcción de 1543 con planta cuadrada y pórticos en sus frentes y cubierta por una bóveda semiesférica, ocupa el terreno del antiguo laberinto, desaparecido en 1910.

Del conjunto original, ha quedado un estanque con una montaña artificial que simula ser el Monte Parnaso. La cima y las laderas de este monte, estaban pobladas de surtidores con forma de personajes mitológicos. El monte Parnaso con 2457 metros de altitud, es una montaña de piedra caliza y abundante en bauxita situada en el centro de Grecia, que se alza sobre la población de Delfos, al norte del golfo de Corinto. en las faldas del monte Parnaso, cerca de Delfos Grecia.

La decoración es de azulejos y yeserías, realizadas por Juan Fernández, con mezcla de motivos mudéjares y renacentistas, donde se cree murió el rey Fernando III.y una vez restaurado, celebró su boda el rey Carlos I.

Laberinto

Al otro lado de la galería del Grutesco que se atraviesa por la Puerta del Privilegio se accede a lo que constituía la primitiva zona de huertas, convertidas también en jardines en los que abundan naranjos y limoneros:


Jardín del Marqués de la Vega Inclán.

Muestra un trazado seguramente inspirado en el Jardín de las Damas, aunque siempre careciendo del refinamiento manierista que éste tuvo en su origen. Está constituido por veinte parterres, cuadrados en su mayoría, separados por calles y con fuentes en las intersecciones de inspiración islámica y renacentista.


Puerta del Privilegio

Sirve de comunicación entre el Jardín de los Poetas y la Alcoba.

Fue un muro creado para separar el norte cristiano del sur islámico, hoy día unen los jardines nuevos del este con los viejos del sector oeste.


Jardín de los Poetas.

Construido entre 1956 y 1958. Debido a Joaquín Romero Murube, que muestra un estilo muy semejante al empleado por Forestier. Su parte más emblemática son dos estanques alineados de reminiscencias árabes y romanas.


Jardín de la Alcubilla.

    Este jardín existía ya en tiempos de Carlos V.


Puerta de Marchena.

Procedente del palacio residencial de los Duques de Arcos y de Osuna, que fue subastada junto a otros muchos bienes de la casa ducal. La adquirió el magnate estadounidense William Randolph Hearst para instalarla en el acceso principal de su residencia de San Simeón en California. Enterado el rey Alfonso XIII, a través del marqués de la Vega Inclán, ejercerá el derecho de tanteo regulado en la recién aprobada en esos años Ley de Excavaciones de 1911, abonando de su bolsillo las trece mil pesetas (menos de 80 euros aunque otras fuentes indican que esa cantidad fue menor, unas ocho mil pesetas), en que se adjudicó portada, que regala el rey para ser instalada en el Real Alcázar. En 1913 se instala en el lienzo de muralla que daba acceso a los nuevos jardines, los que hoy conocemos como "jardines de la Vega Inclán" y junto a la Torre del Enlace o del Agua. La puerta da acceso en eje acodado, desde los jardines al Palacio Gótico. Está construida en piedra, en estilo tardogótico. Sigue las pautas de las fachadas góticas de tipo retablo, con influencia mudéjar. En el cuerpo superior podemos ver dos blasones: el de los Ponce y el de los Pacheco, aliados tras el matrimonio de Rodrigo Ponçe de León con Beatriz Pacheco, y sobre ellos un león y un águila, símbolos del poder terrenal y la altura espiritual así como representantes de ambas casas familiares (ducado de Arcos y condado de Feria).


Apeadero y Patio de Banderas

El apeadero es un amplio zaguán a través del cual se sale del Alcázar, presenta fachada al Patio de Banderas, es obra del arquitecto Vermondo Resta, ejecutada por el cantero Diego Carballo. En el remate de la fachada aparece el escudo del Felipe V. el Patio de Banderas constituye una gran plaza donde se colocaban las banderas que señalaban la presencia de algún rey en palacio, funcionaba como Plaza de Armas del recinto militar del Alcázar.


                 El sistema defensivo del Alcázar no se acaba en las murallas que lo cercaban hacia la calle San Fernando y el puerto, sino que tenían un cierre que miraba hacia la propia ciudad y que comunicaba la alcazaba donde vivían los gobernantes en época almohade con la nueva Mezquita aljama cuyas obras culminarían en 1184.