Daraxa/Sala de las Dos Hermanas
Fue construida por Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad V durante la primera parte de su gobierno (755/1354-760/1359) y tenía la función de nuevo Mexuar del Āmir, en dondes se reunía el Concejo de Wāzīres/Ministros y cuyo trono quedaría emplazado en el Mirador de Lindaraja. Este nuevo Mexuar en Daraxa/Sala de Dos Hermanas tenía una doble función: representativa y de aparato, ya que este segundo Mexuar tenía funciones administrativas y se hallaba anexo, aunque ha desaparecido. Cuando en 1362 se inicia la construcción de esta Sala, no se había construido el resto de salas de Dār ´Āiša, y aún no existía el Patio de los Leones, que debieron edificarse a partir de 1363. La entrada a la Sala, que repite la composición espacial del Patio y se ilumina de luz natural a través de una excepcional cúpula de mocárabes; al norte del Patio y a través de un arco semicircular festoneado, que conserva las primitivas y magníficas puertas de taracea, una de las más bellas del Palacio. Estas son las dependencias de la ´āmira ´Ā´iša, es decir el lugar destinado a las favoritas. A través de un pasadizo podemos llegar a los aposentos altos, con techos labrados en el siglo XVI. La Sala de Dos Hermanas es cuadrada, centro de un núcleo de habitaciones del primer piso, especialmente en los de encima de la entrada, que ocupan el ala septentrional del Palacio con techos de lazo y flanqueado por tres alcobas laterales que y al fondo se abre el Mirador de Lindaraja, como sala del trono, desde la que se veía los jardines con su fuente que se hallaban abiertos sobre Granada antes de las reformas del emperador Carlos V. A ellos se subía por la derecha de un pasadizo existente entre un arco primero y otro igual que le sigue, a la Sala, y sus lisas habitaciones están cubiertas con techos labrados. La cámara del mirador se eleva sobre tres escalones y dan paso a él otros tantos arcos con labores de mocárabes los laterales y el central mayor, con labradas albanegas. Su alfarje de lazo pintado es muy interesante y en el muro del frente se abren ventanas de tres arcos apoyados en columnillas, con celosías modernas dando vista a Patio de los Leones. El mismo pasadizo que conduce a estos departamentos altos comunica por la izquierda con unas habitaciones abovedadas y un retrete, y quizá por aquí se encontrase primitivamente la comunicación de este Palacio con los Ḥammām. Antes se le llamó Sala de las Losas, por las dos enormes de alabastro colocadas juntas una a otra en el piso a ambos lados de la fuente central, exactamente iguales en tamaño, color y peso y del que forman gran parte, tal es el tamaño que tienen. La Sala, cuadrangular (de 8 metros de lado), se eleva como la frontera de los Banū l-Sārrāŷ. Cuatro arcos se elevan en la cuatro paredes de la Sala, uno, a la entrada; otro al fondo, y dos laterales, que dan a dos salitas con techos de lazo y alcobas (de 7 metros por 3); la de la derecha tiene balcón sobre el Partal. Sobre los arcos dichos, otros cuatro más pequeños ciñen ventanas de los aposentos altos, menos la frontera a la entrada, que es fingida y se cierra con una celosía torneada. Cubre la Sala una cúpula de mocárabes, con cuerpo ochavado de luces sobre trompas de ángulo, asimismo de mocárabes, terminadas en graciosas columnillas y en cada uno de los planos de la ochava se abren dos ventanitas que recortan con su luz el perfilde éstas bóvedas, ejemplar de la más rara riqueza, grandiosidad y perfección. Sus bellezas las elogía Abū ‘Abd Allāh ibn Zamrak en la mencionada casida, uno de cuyos fragmentos se extiende sobre el zócalo de azulejos encerrado en círculos y cartelas y escrito en caracteres cursivos mezclados con hojas y otros motivos ornamentales.




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