viernes, 13 de febrero de 2026

MEXUAR (ALHAMBRA)

 

Las salas y los patios

    El antigüo Palacio nazarī es un conjunto de construcciones agrupadas de forma irregular, pero al mismo tiempo con un extraordinario sentido del rigor espacial. Las distintas estancias se articulan por medio de patios, comenzando por el de ingreso del que únicamente quedan los restos y se entra en el Patio de Machuca, donde guardaba sus planos y diversos materiales el arquitecto Pedro Machuca. En tiempos árabes, éste era el Cuarto Dorado y luego con el de Mexuar (por ser destinado, exclusivamente a residencia de los Concejos y administración de justicia.

Mexuar o Salón de Justicia. 1.356

        Este estancia o torre de Machuca, próxima a alcazaba por el O fue edificado en tiempos de Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I, y remodelado en éstos años por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V al edificarle al O una vivienda y al E el corredor que desemboca en un Oratorio bien orientado, que consta de estancia rectangular construida sobre un arco de herradura volteado en un quiebro angular de la muralla y sobre el paso de ronda, con miḥrāb poligonal al fondo y siete ventanas; tres de doble arco y una sencilla, en el testero en que abren hacia la ciudad y paisaje para la meditación y contemplación.

Al Mexuar privado se accede por el angulo SE del patio por amplia escalera

Este era el lugar donde el monarca recibía a sus súbditos y se reunía el Concejo de Wāzīres/Ministros. En la puerta a la Sala de Mexuar, entrada a los Palacios nazarīes, existía un azulejo en el que podía leerse:

Entra y pide. No temas pedir justicia, que hallarla has”.

      El Mexuar fue una cámara de gruesos muros, los espacios laterales que rodean el cuadro central, como patio cubierto, tienen, dos de ellos, techos de lacería y, en las paredes, ancha faja de yeso con la inscripción: “Todo lo que poseeis procede de Dios” Los otros dos techos son ensamblados. La parte alta de la pared se decora con yeserías y la ornamentación (en gran parte dorada y pintada). Tuvo una segunda planta con celosías que permitían al ´Āmir observar y oir sin ser vistos; más arriba existía una linterna desde la que descendía casi la única luz natural de la sala, sala que en su parte central presenta aún cuatro colunas y amplios paños de yesería con frisos de inscripciones. Todo el edificio sufrió grandes modificaciones por la construcción del Palacio de los Gobernadores cristianos de la Alhambra. La propia Sala del Mexuar se vio remodelada cumplidamente para convertirla en capilla de culto politeísta cristiano

       Pero el Mexuar tiene una joya: una pequeña mezquita que se encuentra en el fondo de la gran Sala. La pared del frente presenta cuatro balconsillos, tres de ellos con arcos gemelos y encima pequeñas ventanas sobre el valle del río Darro. El mirāb, muy ornamentado, tiene arco de herradura adovelado y en las impostas estos letreros:

No seas de los negligentes. Ven a la oración”

Sufrió muchos daños cuando explotó el arsenal de río Darro en el año 1.590. Los visitantes ya no pueden entrar al mirāb, pero si lo podemos admirar desde la puerta, con su maravillosa vista de al-Bayyezīn, enmarcada por las delicadas columnas y arcos.

            Entre éste y el Patio de Comares/Patio de los Arrayanes o de los Mirtos, aparece una pequeña obra maestra, el Patio del Cuarto Dorado, cuya sorprendente fachada al Cuarto de Comares sirvió de modelo para numerosas obras hispano-musulmanas posteriores.


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