martes, 17 de febrero de 2026

SALA DE LA BARCA 8ALHAMBRA)

 

La Báraka/Sala de la Barca

Recibe su nombre de la repetición de la palabra “baraka/bendición”, pues los muros están grabados con alabanzas al ´Āmir Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, que continuó la obra del Palacio de su padre decorando el corredor entre Sala de Comares/Salón de Embajadores y la Báraka/Sala de la Barca. Muestra ésta īwānes-aposentos en sus extremos que delimitan grandes arcos de medio punto angrelados, los cuales apoyan en pilares rectangulares que a partir de la altura de la cintura muestran hacia el intradós semicolumnas adosadas de fuste poligonal. El trasdós lo forman mocárabes que originan pechinas en ésta labor. En 1890 ardió la armadura original ataujerada, semicircular con cascos esféricos en sus extremos, con lazo de 8 y 16; se terminó de restituir en 1965.

Se ingresa a la Sala por arco de mocárabes con ţāqas para jarras de agua, una cornisa de mocárabes apoya a cada lado sendas pequeñas y chatas columnitas que fingen apoyar el arco de mocárabes, el primero de este tipo se desarrollará luego en el Palacio del Riyād: sus albanegas exteriores se decoran con árboles realistas. En el grosor del muro del arco hay dos alacenas rectangulares enmarcadas por alfices con poemas epigrafiados perdidos, en los que el texto decía que el soberano edificó un Qaşr y una bayt de gloria que no necesita cuerdas para su sostén; realza el otro poema su poder, el temor que le tienen otros reyes, y su valor y generosidad como guerrero. Ambos poemas de ésta bayt indican que la Sala está concebida como una tienda del sulţān, guerrero por la fe de Dios, antepuesta a Sala de Comares/Salón de Embajadores, cubierta de modo simbólico con armadura curva que corona la estancia y precedida de un pórtico-toldo, la galería N con sus siete arcos, abierto hacia el Patio.

La pared S muestra sobre los zócalos paños de sebka que arrancan de arquitos decorativos; por encima hay otro gran paño de lazo curvo a base de octógonos en relieve de lados cóncavos y crucetas convexas, tema geométrico que se halla en la reforma de la torre de Abū al-Ŷuyūš Naşr I, con el pavimento decorado con figuras y heráldica góticas peninsulares, contemporáneas. Esta Sala tiene en su alcoba O acceso a una bayt al-mā´ privada y reservada al uso del soberano, con su entrada en doble recodo y zócalos estucados de lazo rojo almagra sobre fondo blanco. Asimismo, junto a ésta sala-estancia del soberano hay un oratorio individual con su mirāb, al E del pasillo que la separa del gran Salón del Trono, en el extremo O, se ubica la escalera de subida a una serie de estancias y la sala-vivienda de invierno del soberano; tiene distintas boveditas en los rellanos y termina en la azotea de la torre.

Aún conserva las gorroneras de madera con mocárabes que sostenían sus puertas, hoy perdidas. Las jambas del arcos tienen nichos con arquitos de mármol para colocar jarras de agua, revestidos interiormente de piezas de cerámica con labor geométrica e inscripciones:

“Mira éste surtidor de agua y comprenderas la abundancia de verdad que encierran mis palabras”

“Te parecerá el surtidor de agua que hay aquí, cuando se mantiene estático, un creyente absorto en la oración”

“Y cuando se conmueve, el mismo creyente que, habiéndola terminado hace la genuflexión y se prepara a repetirla”

Forma la Sala un rectángulo de 24,05 metros por 4,35 y, en su origen, fue más pequeña, iguales dimensiones que la inmediata Torre de Comares que, al parecer, era también más baja

La bóveda de forma semicilíndrica, terminada en sus extremos en cuartos de esfera, adornada de lazo y pintada con variedad de colores es posterior a 15 septiembre de 1890, año en que un incendio hizo desaparecer la original.


Los muros están cubiertos de ricas yeserías timbradas con la palabra “Bendición” y el escudo y el lema nazarī constantemente repetido. A la entrada, otra inscripción dice: “La ayuda y la protección de Dios y una victoria próxima anuncia a los creyentes”

A un lado y otro del arco central hay dos alacenas, ensanchadas en 1633 para abrir ventanas al patio. Rodea la Sala un zócalo de alicatados, distintos en los dos frentes y, en sus extremos, se abren alcobas con zócalos de azulejos que revisten también medias columnas decagonales sosteniendo arcos peraltados festoneados de mocárabes y pechinas en lugar de sus albahegas, apoyando la curva de la bóveda rematada por columnillas. Los techos de éstas alcobas eran de encintados y ardieron en 1890; la de la derecha tiene en su fondo un hueco con vista al patio de los Cipreses y paso a la galería alta de la Sala de las Camas. A la izquierda, comunica con una pequeña habitación que fue retrete, inmediata al Cuarto Dorado. En alcoba, a la derecha, vemos el interior de una pequeña mezquita, donde el ´Āmir se recogía para orar. En el lado Este del muro que separa la Sala de la Barca de las de los Embajadores, hay una puerta, que antes era el mirab (nicho para la oración) del oratorio privado del sultán (muşallā). Confundiendolo con una puerta cegada, el arqueólogo Torres Balbás abrió el muro por este lugar. Los restauradores que le sucedieron, reconociendo el error, lo volvieron a cerrar a la circulación colocando barras de hierro en la apertura. El resultado es que hoy no parece ni un mirab ni una puerta de acceso. Frente a este oratorio hay una escalera que conduce a la vivienda de invierno del sultán

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