LA ENTRADA A LA ALHAMBRA
Atravesamos la afamada plaza de Bib-Rambla, teatro un día de las justas de los āndalusīes mercado populoso y animado hoy, y seguimos por el Zacatín, cuya calle principal fue de antaño al-Qaişarïyya, y en el cuál las estrechas callejuelas y las reducidas tiendas conservan carácter oriental. Cruzando Plaza Nueva, (que en época āndalusī cruzaba el río Darro en este punto el llamado Qantarat al-Hattabim/Qantarat al-Ḥammām al-Tāŷ, que unía la calle Elvira con la plaza de Cuchilleros. Este puente se amplió en época cristiana hasta la cuesta de Gomérez, convirtiéndose en una plaza bajo la que discurre el río, y frente a la cual se levantó la Real Chancillería. En el siglo XIX, con el embovedamiento del río Darro, se extendió hasta la iglesia de Santa Ana).
Frente del Palacio de la Capitanía General subimos por una callejuela estrecha y empinada, llamado la Cuesta de Gomérez, debido a una generación de africanos naturales de las Sierras de Vélez de la Gomera, que en tiempos de Abū -l-Ḥaŷŷāŷ Yusūf I ibn Ismā´īl, venían a servir en la milicia e hicieron su morada cerca de la Alhambra.
El barranco que existía en lo que hoy es Cuesta de Gomérez, como prolongación del valle de al-Sabīka, bajaba a la Plaza Nueva hasta el plano o lecho del en el s. XVI se construyó una gran bóveda para recoger las aguas de ese valle que, actualmente, corren debajo de la citada cuesta hasta desembocar en dicho río, siendo, por lo tanto, el suelo de esa alcantarilla el primitivo de la cuesta y a su lado quedan todavía los muros de las casas árabes que sobre él se alzaban. Encima de ésta alcantarilla se hizo después otra para alcanzar, a través de un gran arco apuntado, el nivel que marcaba la ampliación de las obras de abovedamiento del río realizadas en el s. XVI, pues antes iba aquél descubierto por éstos lugares y sólo existía un pequeño puente entre el comienzo de la calle de Elvira y la Plaza llamada de los Cuchilleros, puente que servía para comunicar la sede de los Reyes zirīes- alcazaba Cadima con la villa de los judíos. El puente se amplió en 1499 y, al crecer las necesidades de la población, el rey dio licencia, en 1505, para hacer en éste sitio una plaza, cubriéndose entonces el rio hasta más allá de la esquina de la Cuesta citada. La obra se terminó en 1515. Y quizás hacia esa fecha se hiciera la primera alcantarilla del barranco, reformada al construirse – después de 1526, sin duda – la Puerta de las Granadas.
En años sucesivos se dio más amplitud a la plaza de nuevo agrandada, posteriormente, con otra bóveda ante la fachada de la Chancillería.Ya en la plaza de Santa Ana encontrarnos una singular fuente del siglo XVI con esculturas de la escuela de Siloé. Fue traída hasta aquí desde la calle Elvira en 1942 y se la conoce como Pilar del Toro por la cabeza de astado de la que brotan dos caños de agua, más otros dos que salen de sendas ánforas sostenidas por figuras masculinas. En el remate aparece un escudo de la ciudad.
Puerta de las Granadas
Dicha cuesta termina en Bāb Albuxar/Puerta de las alegres nuevas, o Puerta del Foso, torreón defensivo que constituía una de las entradas de la ciudad. En el mismo lugar que ocupó ese torreón, aunque mucho más elevada, en el antigüo perímetro fortificado āndalusī que unía al-cazaba con Ḥişn al-Mawrūr/Torres Bermejas. En 1536 sobre la antigua Puerta de los Gomeres, mandó construir Carlos V, rey de España, en el s. XVI, la actual «Puerta de las Granadas», para conmemorar la visita del Emperador, por lo cuál se conoce también como la Puerta de Carlos V construcción maciza de arquitectura griega.
La puerta es conocida por las tres enormes granadas abiertas talladas en piedra que decoran su dintel. La fruta del granado se hizo símbolo de la ciudad debido a la semejanza de la voz española “granada” con el nombre prehistórico “Granata” (de significado misterioso), y que fue pronunciado Garnāţa por los āndalusīes.
Al traspasar la puerta, arrancan tres caminos: A la izquierda contemplábamos las torre de la Alhambra, sobresaliendo y colgando sobre nosotros. Otro en el centro, interrumpido por tres plazas en la segunda de las cuales está el monumento a Angel Ganivet, que conduce al Generalife.
Y un tercero, a la derecha, de penosísima cuesta lleva al campo por donde penetraron los cristianos al apoderarse de Granada, llamado Campo de los Mártires, o Corral de los Cautivos por existir allí numerosos silos labrados en la tierra para aprovisionamiento de la fortaleza por Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad I, y en los cuales se dice que luego, “cuando los reyes de Granada no eran tan poderosos, encerraban los vecinos su pan para tenerlo más seguro y después lo hicieron prisión de cristianos, para encerrarlos de noche y retenerlos de día, cuando no los llevaban a trabajar.
Los silos destinados a prisioneros tienen forma de embudo, de unos siete metros de profundidad, y en ellos se entraba por un agujero redondo no muy grande, por el cual, con cuerdas, descolgarían a los prisioneros. Su suelo, sensiblemente plano y circular, tiene un diámetro de unos 8 metros y en él hay una serie de divisiones radiales toscamente echas con ladrillos puestos de canto, dejando un espacio libre en el centro y pavimentados del mismo material; empotradas en tierra, de trecho en trecho, había algunas orzas para agua, y un canalillo circular que vierte en un hoyo debía servir de sumidero. Los espacios radiales- unos doce por mazmorra- eran las camas de los prisioneros y cada una tiene un pequeño poyo de ladrillo para descanso de la cabeza.
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