El cerco de Algeciras. Castilla comenzó el sitio de Algeciras el 31 de julio de 1309, un mes más tarde de lo previsto en el tratado de Alcalá de Henares. Por otro lado, la flota de Jaime II, llegaba a Almería, el martes 11 de agosto de 1309 e iniciaba el asedio por mar y tierra como nunca antes se pudo ver. Entre los muchos caballeros que acompañan a Fernando IV, rey de Castilla nos encontramos a Alonso Pérez de Guzmán. Dado que los algecireños resistían apoyados por los auxilios de los gibraltareños, el rey castellano acordó conquistar antes Gibraltar, para ello manda a Alonso Pérez de Guzmán, al arzobispo, Consejo y tropas de Sevilla y a los caballeros Pedro Núñez de Guzmán, Juan Núñez de Lara y Alvar Pérez de Guzmán. Con gran estratagema, Alonso Pérez de Guzmán decidió que en la base de la Roca quedasen reservas: quedando a la reserva en los arenales y al pie de Puerta de Tierra el Arzobispo y Juan Núñez de Lara con sus respectivas mesnadas. Mientras, por mar el Vizconde de Castelnovo cortaba todo intento de aprovisionamiento, a la vez que Alonso Pérez de Guzmán mandó construir una torre en el monte desde la que se arremetió el castillo y población con los trabucos que en ella colocaron: se edificó una Torre de Alonso, que llamaron así por éste Alonso Pérez de Guzmán. Hecha la fábrica con tanta diligencia como fortaleza, revestida de anchos y aterraplenados muros, colocaron dos trabucos en la torre que comenzaron a despedir gruesos peñascos contra la de la Calahorra, contra el castillo y la Barcina, que era la población principal. Pocas semanas después, los primeros resultados del ataque conjunto empezaban a llegar. El 12 de septiembre de 1309, el rey de Castilla, con la ayuda naval aragonesa, se apoderó de Gibraltar. Poco después, el 19 de septiembre, los granadinos se tomaron la revancha en Estepona, donde el jeque Banū Marīnī ´Utmān ibn Abī-l-´Ulá venció al ejército castellano y mató a tres mil caballeros. En Gaucín, en un lugar llamado Prados de León, el 19 de septiembre de 1.309, murió asaeteado Alonso Pérez de Guzmán. Con rabia e impotencia, sus soldados lo llevaron al real de Algeciras, a Tarifa, a Medinasidonia y a Sanlúcar de Barrameda. De aquí pasaría, río Guadalquivir arriba, hasta Sevilla. En la catedral se oficia misa y, posteriormente, sus restos mortales y los de su esposa, María Alfonso Coronel, reposan en sendos mausoleos en los muros del presbiterio del convento (por él fundado) de San Isidro del Campo de Santiponce (Sevilla), edificio fundado por él y donado al Cister. Por compras o donaciones reales así como la dote de su esposa, Alonso Pérez de Guzmán reunió un extenso patrimonio con señorío entre los ríos Guadalete y río Guadalquivir: Sanlúcar de Barrameda (con rentas sobre su puerto), Véjer, Ayamonte, Puerto de Santa Maria, Alcalá los Gazules, los Olivares de Manteagudo, Sevilla la Vieja (Estobar), Bollullos (junto a Sevilla), Torrijos, Robaina, Barroso, etc. y además, por su mujer, tuvo posesiones en Bolaños del Campo y en varias poblaciones de Galicia y reino de León. Repobló Chiclana y Catiliana y levantó a sus expensas las fortalezas de Rota, Trebujena y Regla, ésta en Chipiona, dedicado a la Virgen de Regla patrona de la catedral de León.
Alonso Pérez de Guzmán y su mujer María Alfonso Coronel se habían esforzado también por establecer una fuerte red de enlaces familiares y solidaridades políticas mediante los matrimonios de sus hijos. Isabel, la mayor (nacida en Sevilla en 1283), casó en 1303 con Fernán Pérez Ponce, hijo segundo del que fue Adelantado Mayor de la Frontera hasta su muerte en 1292, y ambos fundaron la casa de Ponce de León, señores de Marchena, segunda en importancia del reino de Sevilla. Juan Alonso de Guzmán, (nacido en Ceuta en 1285), a su vez, casó en el mismo año con Beatriz Ponce de León, hermana de Fernán Pérez Ponce, de modo que fueron matrimonios cruzados, destinados a fortalecer los vínculos entre ambas casas. La otra hija, Leonor (nacida en Marruecos), contrajo matrimonio hacia 1306 con Luis de la Cerda, hijo de Alfonso de la Cerda, que era nieto de Alfonso X, de manera que fue el primer enlace de la casa con linaje de sangre real; fueron señores de El Puerto de Santa María. Además de estos enlaces, conviene mencionar otros nexos de parentesco que también jugaron cierto papel en aquélla o en las inmediatas generaciones. El que vincula al segundo señor de Sanlúcar, Juan Alonso, con Leonor de Guzmán, la concubina de Alfonso XI y madre de Enrique II, es doble pues no sólo era sobrina segunda suya sino también de su primera mujer, Beatriz Ponce de León. Recordemos, además, que Alfonso XI la conoció en 1327, en casa de don Enrique Enríquez, Adelantado Mayor de la Frontera en ese momento, que estaba casado con Juana de Guzmán, hermana de Leonor. Otro nexo interesante es el que mantienen los Guzmán de Sanlúcar con sus parientes los señores de Olvera, Almonte, Villalba y La Palma a partir de Alvar Pérez de Guzmán (m. 1348), hijo de María, hermana de Juan de la Cerda, señor de Gibraleón. A su vez, su hijo del mismo nombre -Alvar Pérez de Guzmán-, muerto en 1357, casó con Aldonza, una de las hijas de Alfonso Fernández Coronel, señor de Aguilar y sobrino de doña María Alfonso Coronel, mientras que la otra hija de éste, María, lo hizo con Juan de la Cerda “el joven”, sobrino de su homónimo ya mencionado y señor también de Gibraleón y El Puerto de Santa María.
La muerte en 1331 de María Alfonso Coronel, (1267-1331), viuda de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, en aquel momento era ya primera familia noble del reino de Sevilla e incluso de toda Andalucía, y tenía a su frente a Juan Alonso de Guzmán, nacido en Ceuta, el 24-06-1287, donde residía su padre, entonces al servicio del sultán Banū Marīnī Abū Yūsuf Ya´qūb al-Marīnīda, II señor de Sanlúcar de Barrameda, tras la muerte en 1294 de su hermano mayor, Per Alonso, en circunstancias trágicas y alevosas, a manos de quienes sitiaban a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno en Tarifa, le convirtió en heredero principal de la casa formada con los bienes de sus padres.
Juan Alonso Pérez de Guzmán y Osorio, (1342-1396), IV señor de Sanlúcar. I conde de Niebla, IV señor de Ayamonte, Lepe y la Redondela, Era hijo de Juan Alonso Pérez de Guzmán, II señor de Sanlúcar, a la muerte el 30 de mayo de 1365 de su hermano de padre Alonso Pérez de Guzmán, III señor de Sanlúcar, que no había tenido descendencia. Su primer matrimonio, con Beatriz Ponce de León, no tuvo descendencia duradera puesto que el único hijo varón, Alonso, murió a causa de un accidente en 1321, cuando tenía nueve años de edad. Nueve después, en diciembre de 1330, fallecía su madre, que fue enterrada en el convento sevillano de San Agustín, en el panteón de su familia de origen, y no en el de la de su marido, situado en el monasterio de San Jerónimo del Campo, en Santiponce. Esto fue así, posiblemente, por la falta de descendencia. Unos años más tarde, en 1336, Juan Alonso de Guzmán contrajo segundas nupcias con Urraca López Osorio de Lara, hija del rico hombre Alvar Núñez Osorio, conde de Trastámara. Es preciso recordar que este título pasó desde 1345 a manos de Enrique, el hijo bastardo de Alfonso XI, que sería rey después de la guerra de 1366-1369 con el nombre de Enrique II. La diferencia de edad entre los cónyuges era grande ya que él frisaba en los 50 años y ella tenía unos 20, pero se cumplió la principal finalidad, que era tener descendencia porque del matrimonio nacieron Alonso Pérez de Guzmán, III señor de Sanlúcar (30-10-1340+30-05-1365). Murió asaltando Orihuela por orden del rey, el 30 de mayo de 1365, en una acción temeraria que algunos atribuyeron luego a la deliberada voluntad de Pedro I para que arriesgara y perdiera la vida, pero lo cierto es que el rey confirmó, por privilegio de 3 de junio de 1365, todos los señoríos y mercedes de la casa a su hermano Juan Alonso de Guzmán, ya que el difunto no tenía descendencia, lo que habría puesto en peligro la continuidad de la casa si la actitud regia hubiera sido otra.
Juan Alonso Pérez de Guzmán, que sucedió a su hermano (20-12-1342+05-10-1396). Enrique de Trastámara entró en Castilla con gran apoyo militar y se proclamó rey en Burgos, el 05-04-1366, Juan Alonso de Guzmán, como el conjunto de la nobleza sevillana, se declaró a su favor e impidió a Pedro I permanecer en la ciudad cuando se retiraba ante el avance de su hermanastro quien, por el contrario, fue recibido jubilosamente allí en los primeros días de junio. Las consecuencias fueron trágicas cuando el rey Pedro recuperó el control de la situación después de vencer en la batalla de Nájera (03-04-1367) y cuando volvió a Sevilla mandó matar a Juan Ponce de León, señor de Marchena, cuya madre Beatriz de Jérica había sido, amante de Enrique de Trastámara. Apresó en Carmona y torturó hasta la muerte a Urraca Osorio -para conocer el paradero de sus riquezas- e hizo destruir el archivo de la casa de los señores de Sanlúcar y muchos de sus bienes en Sevilla. Juan Alonso de Guzmán sólo se libró de aquellas represalias porque había huido a Alburquerque desde donde, junto con Gonzalo Mexía, maestre de Santiago, dirigió la resistencia contra Pedro I en toda la baja Extremadura, hasta que consiguieron entrar en Córdoba, donde sufrieron un fuerte asedio de los granadinos, aliados del rey Pedro I. Así ganaron tiempo, facilitaron el retorno de Enrique de Trastámara con nuevas fuerzas y su avance hasta la culminación en Montiel, donde murió Enrique asesinó a su hermanastro Pedro I (23-03-1369).
Enrique II benefició a Juan Alonso Pérez de Guzmán y Osorio. La principal “merced enriqueña” que recibió fue la ciudad de Niebla con toda su tierra y aldeas, con título de condado, más Tejada y su campo, autorizando la fundación del mayorazgo del flamante conde de Niebla (Carmona, 19 de mayo de 1371). Otro documento regio de la misma fecha -01-05-1368 otorga a Juan Alonso Pérez de Guzmán y Osorio, IV señor de Sanlucar, todos los bienes que Enrique Enríquez tuvo en Andalucía. Esto quiere decir, muy posiblemente, que en aquel momento ya había concertado su matrimonio con Juana Enríquez, que era nieta de Enrique y de Juana de Guzmán, hermana de Leonor de Guzmán, descendiente directa de Fernando III por su abuelo y sobrina de Enrique II por su abuela: el primer rey de la Casa de Trastámara honraba así a Juan Alfonso de Guzmán, primo algo lejano de su propia madre, a la vez con el condado y con el matrimonio. Cuando murió Juana, sin haber tenido hijos, el conde Juan Alonso Pérez de Guzmán y Osorio volvió a contraer matrimonio, hacia 1374, con Beatriz Ponce o de Castilla, que era hija bastarda de Enrique II, fruto de sus relaciones con Beatriz de Jérica, viuda del II señor de Marchena, Pedro Ponce de León (m. 1352), con lo que se estrechaba aún más el parentesco del conde de Niebla con el linaje regio. Al año siguiente, cuando nació el primer hijo de Juan Alfonso y Beatriz, Enrique, lo apadrinó su abuelo el rey, de quien tomó nombre.
En el reinado subsiguiente de Juan I, (1379-1390) el conde Juan Alonso de Guzmán le ayudó en sus guerras contra Portugal y concurrió a las Cortes de Guadalajara en 1390. Muerto el rey Juan I fué el conde Juan Alonso de Guzmán tutor de Enrique III el Doliente, (1379-1406) durante su menor edad, y siguió la parcialidad del arzobispo de Toledo; y al cabo, en el reinado de este rey, falleció en Sevilla en 05-10-1396, habiéndose hecho notable por su valor, prudencia y virtudes.
Juan Alonso Pérez de Guzmán había contribuido a mantener la paz con Inglaterra, conseguida mediante el tratado de Bayona (julio de 1388), puesto que su hijo bastardo Pedro Núñez de Guzmán estuvo entre los rehenes entregados por el rey de Castilla al duque de Lancaster en prenda de cumplimiento de lo acordado y no recuperó la libertad hasta 1390, cuando ya era rey Enrique III. El testamento de Juan I ordenaba que, durante la minoridad de Enrique III, el gobierno del reino estuviera a cargo de los seis tutores que designaba, entre ellos el conde de Niebla, acompañados de seis “hombres buenos” vecinos de las principales ciudades. Otro sector de la alta nobleza y prelados del reino prefería el gobierno mediante un consejo de regencia, del que el conde no habría formado parte. Al cabo, después de tensiones y banderías que tuvieron manifestación en muchas ciudades castellanas, se acordó el gobierno por tutores, ampliando su número con otros tres procedentes del sector partidario del gobierno mediante consejo. Las Cortes de Burgos, 13-05-1392, confirmación de la merced de los bienes que fueron de Enrique Enríquez en los reinos de Sevilla, Córdoba y Jaén, hecha por Enrique II en 1369, a la que oponían resistencia Pedro Ponce de León y Alvar Pérez de Guzmán estaban casados con dos hijas del canciller Pedro López de Ayala, firme partidario del gobierno mediante Consejo.
Aquella situación había dado lugar en Sevilla al primer enfrentamiento entre el conde de Niebla y Pedro Ponce de León, señor de Marchena, que inauguró un largo aunque discontinuo tiempo de pugnas entre los bandos que encabezaron uno y otro y, después, sus descendientes. El conde era, como es lógico, partidario del gobierno mediante tutores ordenado por Juan I mientras que el señor de Marchena apoyaba el gobierno del Consejo pero, a esta motivación general, se añadía la pugna por el oficio de Almirante que sostenían en Sevilla Álvar Pérez de Guzmán, antiguo alguacil mayor de la ciudad, y Diego Hurtado de Mendoza, apoyado el primero por su cuñado Pedro Ponce de León y el segundo por el conde de Niebla. Cuando este último tuvo que salir de Sevilla con muchos de los suyos para ejercer en la Corte regia como tutor, el otro bando se hizo con el control de la ciudad momentáneamente.
Enrique III otorgara el Adelantamiento Mayor de Andalucía a un noble de menos relieve, Per Afán de Ribera, con la intención de introducir algún elemento nuevo que ayudara a mejorar la tensa situación creada por el enfrentamiento entre las casas del conde de Niebla y el señor de Marchena.
Juan Alonso de Guzmán, IV señor de Sanlúcar, en el momento de morir, tenía dos hijos legítimos, Enrique y Alfonso, y la condesa Beatriz esperaba otro, que sería Juan de Guzmán “el póstumo”. Tenía además Juan Alonso de Guzmán, fuera del matrimonio, un hijo bastardo, Pedro Núñez de Guzmán, y dos hijas, Mayor y Leonor de Guzmán.
Enrique de Guzmán, (1391-1436), II conde de Niebla, V señor de Sanlúcar, era hijo de Juan Alonso Pérez de Guzmán y su esposa Beatriz de Castilla, una hija natural de Enrique II y Beatriz Ponce de León. Estaba casado con Teresa de Figueroa, hija de Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de Santiago y participó en la conquista de Antequera con el infante Fernando, después Fernando I de Aragón.
Debido a la situación de guerra contra Granada así como para prevenir una posible intervención portuguesa —ya en julio de 1435 habían llegado noticias en Jerez «que se dise que la flota de Portogal está sobre Gibraltar»—, el conde Enrique de Guzmán organizó una expedición a su costa para intentar la toma de Gibraltar. Enrique de Guzmán cercó Gibraltar por mar mientras que su hijo primogénito, Juan Alonso, lo hizo por tierra. El 31 de octubre de 1436, falleció Enrique ahogado en el mar de Alborán.
Recibió el mayorazgo: condado de Niebla, villas de Vejer, Chiclana, Sanlúcar de Barrameda con Trebujena, el lugar de Bollullos, las almadrabas y las casas principales morada del conde en Sevilla. Pero éste desgajó del mayorazgo, para dejar herencia a su hijo Alfonso de Guzmán, la villa de Ayamonte, con Lepe y La Redondela, con las salinas, aceñas y otros bienes pertenecientes a Juan Alonso de Guzmán, IV señor de Sanlúcar en aquellos lugares. Enrique de Guzmán respetó la decisión paterna pero, cuando murió, su sucesor el hijo póstumo Juan de Guzmán, (1410-1468), III conde de Niebla, VI señor de Sanlúcar, Ayamonte, Lepe y La Redondela y I duque de Medinasidonia, reclamó aquel señorío considerando que eran una parte indebidamente separada del mayorazgo de la casa, y consiguió recuperarlo en 1444, en circunstancias especialmente trágicas para su tío Alonso de Guzmán fue preso en Vejer por su sobrino en el transcurso de la guerra desencadenada en Castilla, por seguir el bando de los infantes de Aragón, contra el rey Juan II (1406-1454) y se vio obligado a hacer testamento en mayo de 1444, poco antes de morir, donde reconoció que había sido señor y llevado las rentas de Ayamonte, Lepe y La Redondela indebidamente, porque formaban parte del mayorazgo que Enrique II otorgó al conde Juan Alonso y, por lo tanto, debían haber pasado Los Guzmán, señores de Sanlúcar.
Heredó, según había dispuesto su padre en el testamento, el lugar de El Algaba con Alaraz y la heredad de El Vado de las Estacas, situados junto al Guadalquivir, río arriba de Sevilla. El Vado eran tierras de pan llevar, soto, huertas, montes y aceñas, e incluía la isla de Ardiles, en el río. También le legó el lugar de Tomares y el Corral de las tenerías o de los Tromperos, en la ciudad de Sevilla. Juan contraería matrimonio años después con Leonor López de Hinestrosa, hija de Leonor López de Córdoba, que fue dama muy conocida por su privanza junto a la reina Catalina de Lancaster, viuda de Enrique III y tutora de su hijo Juan II.
Los bienes que recibió Juan de Guzmán, fueron éstos: la tercera parte del lugar de Torralba, la tercera parte de un juro de 23.000 maravedíes al año, la tercera parte de un olivar con su casa y molino en Palomares, en el Aljarafe, la tercera parte del Cortijo de la Reina, y 4.000 doblas en efectivo a pagar en varios plazos. Juan se comprometió a no enajenar Benahyar hasta haber pagado a su mujer, Leonor López de Córdoba, 20.000 doblas de oro y diversas alhajas de la “repostería” que la reina Catalina la dio cuando se casó junto con un privilegio sobre la almona (jabonería) del jabón blanco de Córdoba.
Le sucedió su hijo natural Enrique de Guzmán, (1440-1492) y de su manceba Isabel de Fonseca y Ulloa, por herencia paterna ostentó los títulos de II duque de Medinasidonia, IV conde de Niebla y VII señor de Sanlúcar, además de recibir el título de I marqués de Gibraltar.
Fue el artífice de la construcción del castillo de Santiago de Sanlúcar de Barrameda hacia 1487. La del alcázar de Niebla, el cual derribó hasta los cimientos, y volvió á levantar construyéndolo á toda costa, y como la fortaleza más esmerada de Andalucía. En ella fabricó una torre tan alta y tan grandiosa, que después de la Giralda de Sevilla no sería fácil hallar otra de tanta altura y solidez. Podían aposentarse en ella muchas familias; y la torre existió hasta que cayó por el gran terremoto del día 02-11-1775. Tuvo un papel destacado en la guerra de sucesión castellana (1475-1479), luchando del lado de Isabel y Fernando. Sostuvo este conde en Sevilla serias desavenencias con el marqués de Cádiz, Rodrigo Ponce, formándose banderías y poniendo en conflicto más de una vez a esta ciudad. Ayudó a los Reyes Católicos en sus empresas contra los de Granada; y prescindiendo de sus antiguas rivalidades con Rodrigo Ponce, sabiendo que estaba cercado por los granadinos en Alhama, acudió a su socorro con un ejército de 40.000 hombres, que solo en ocho días juntó en sus Estados y tierra de Sevilla, con los cuales ahuyentó al āmir de Granada y a toda su potencia, prueba inequívoca del mucho poder de este conde. Concurrió también con sus naves y con ejército poderoso a la toma de Málaga. A pesar de la fidelidad del duque a los Reyes Católicos, estos siempre estuvieron recelosos de su poder y riqueza. De hecho, los reyes ordenaron asesinarlo en 1478, si bien el intento fracasó.
Juan Alonso Pérez de Guzmán y Afán de Ribera (1466-1507), V conde de Niebla VIII señor de Sanlúcar, III duque de Medinasidonia, II marqués de Gibraltar, VIII señor de Sanlúcar, participó con sus tropas ducales en la Guerra de Granada, en la conquista de la isla canaria de Tenerife, en la ocupación de Melilla.
Isabel I de Castilla, falleció el 26 de noviembre de 1504. Su heredera fue Juan I, pero, alegando problemas mentales, fue apartada del gobierno efectivo. Su padre, Fernando II de Aragón, asumió la regencia hasta que el hijo de Juana, el futuro Carlos I, cumpliese veinte años. La regencia de Fernando II de Aragón no fue bien vista por un sector de la nobleza castellana. Los nobles habían visto limitado su poder durante el reinado de Isabel I y aspiraban a recuperar el terreno perdido, una empresa que chocaba con la concepción del estado de su viudo. Andalucía fue uno de los baluartes de oposición al regente, con figuras como el marqués de Priego y los condes de Cabra y Ureña. Juan Alonso Pérez de Guzmán y Afán de Ribera V conde de Niebla, fue uno de los líderes de este movimiento. Contactó con la reina Juana y su esposo, Felipe de Habsburgo, ofreciéndoles apoyo económico y militar para hacer frente al regente. El matrimonio concedió a Juan Alonso Pérez de Guzmán y Afán de Ribera Guzmán el título de Lugarteniente Real y Capitán General de los Cuatro Reinos de Andalucía, además del reconocimiento de su señorío sobre Gibraltar por el que había litigado con los Reyes Católicos. La muerte prematura de Felipe no evitó que Juan Alonso Pérez de Guzmán y Afán de Ribera siguiera rebelándose contra las directrices de Fernando II de Aragón, intentando sin su autorización la conquista de Gibraltar en 1507. A su vuelta de esta contienda fallida, Juan de Guzmán moría en Sevilla víctima de la peste.
El condado de Niebla fue heredado por Enrique de Guzmán (1494- 1513), VI conde de Niebla, IV duque de Medinasidonia, IX señor de Sanlúcar. Debido a su minoría de edad fue tutelado por su cuñado Pedro Girón, contrario también a la regencia de Fernando II de Aragón.
En noviembre 1508, Fernando II de Aragón, rey de facto de Castilla en lugar de su hija Juana, reclamó al ducado de Medinasidonia la entrega inmediata de todos sus castillos a la Corona. Todos los alcaides de los castillos obedecieron a excepción del de Niebla, en el que Pedro Girón se resistió a cederle la tutela del conde menor de edad Enrique de Guzmán. Fernando II ofreció casarlo con una de sus nietas, rompiendo así el compromiso previo de Enrique de Guzmán con María Girón, hermana de su tutor. Pedro Girón rehusó, acelerando el matrimonio previsto, que se celebró sin aprobación real. Ante el desafío, Fernando II ordenó a Pedro Girón la entrega a la Corona de las fortalezas del señorío. Pedro Girón rechazó hacerlo, alegando que su cuñado era ya un hombre casado y, por tanto, con pleno dominio sobre su hacienda. Fernando II decidió desterrar a Pedro Girón, que huyó a Portugal llevando con él a Enrique de Guzmán, conde de Niebla. La huida de Enrique de Guzmán provocó que Fernando II lo declarase en rebeldía y decretase que sus territorios pasaran a la Corona. Todos los alcaides obedecieron a excepción del de Niebla, Rodrigo Mexía, que mantuvo obediencia al duque. Fernando II ordenó el asalto de la ciudad. Fue encargado al alférez Mercado, que se encontraba acantonado en Utrera con más de 1500 hombres y grupos de mercenarios europeos. Pedro Girón ya principiaba las negociaciones cuando los soldados del ejército real impacientes de estas dilaciones rompen el muro y ocupan la población. Todos los horrores de un asalto en plaza enemiga, de aquellos que rara vez ocurren en un siglo sin que dejen rastro eterno a las generaciones futuras, pusiéronse en evidencia con el infeliz pueblo de Niebla. Cuantos hombres encontró aquella tropa bárbara y desorganizada, fueron inmolados; forzadas casadas y doncellas, las casas y templos robados, y no quedó en toda la villa alhaja, dinero, ropas, caballos, ni mueble transportable que no fuera presa de aquellos soldados. El alférez Mercado vió y toleró impasiblemente este desmán; y aún no satisfecho, hizo colgar de las almenas del castillo al alcaide y a los individuos del Ayuntamiento de Niebla que pudo haber. Así quedó la villa despoblada y arruinada para siempre, y dura aún por tradición la memoria de esta gran desdicha, como el “saqueo de Niebla”. Alonso Pérez de Guzmán, (1500-1549) VII conde de Niebla, V duque de Medinasidonia X señor de Sanlúcar. Casó en 1513 por poderes con Ana de Aragón y Gurrea, hija del arzobispo de Zaragoza, Alfonso de Aragón, hijo natural de Fernando II de Aragón y definitivamente anulado en 1515. El matrimonio no tuvo descendencia y el duque fue declarado "mentecato e impotente", por su incapacidad para gestionar su casa, así como para procrear. Por ello se anuló el enlace y Carlos I de España aceptó en 1518 el traspaso del ducado a su hermano Juan Alonso, quien se casó con su cuñada Ana de Aragón y Gurrea y consiguió perpetuar la fusión de los dos línajes. Juan Alonso Pérez de Guzmán (1502-1558), VIII conde de Niebla, XI señor de Sanúcar, VI duque de Medinasidonia. Casó con su cuñada Ana de Aragón y Gurrea, tras la anulación del matrimonio con su hermano. El hijo de ambos, Juan Claros de Guzmán, (1519-1556), IX conde de Niebla, casó en 1541 con Leonor de Sotomayor y Zúñiga, hija del V conde de Belalcázar y la II marquesa de Ayamonte, matrimonio del que nació Alonso, que sucedió a su abuelo como VII duque de Medina Sidonia, pues su padre murió antes que el VI duque. Alonso Pérez de Guzmán (1550-1615), X conde de Niebla, VII duque de Medinasidonia, XII señor de Sanlúcar, casó con Ana de Silva y Mendoa, hija de los príncipes de Éboli y duques de Pastrana, fue comandante en jefe de la Armada española y la dirigió durante la trágica aventura de la conocida Grande y Felicísima Armada (Armada Invencible) y poseedor de una de las mayores fortunas de Europa. Manuel Alonso Pérez de Guzmán y Gómez de Silva, (1579-1636), XI conde de Nieble, VIII duque de Medinasidonia, XIII señor de Sanlúcar. Casó con Juana Gómez de Sandoval y Rojas y de la Cerda, hija del duque de Lerma. En 1625, por su cargo de Capitán General de la Mar Océana y Costas de Andalucía, dirigió desde Jerez las operaciones militares con las que se consiguió rechazar el ataque de la flota anglo-holandera a la ciudad de Cádiz dirigido por Sir Edward Cecil. Alonso Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval, XII conde de Niebla. Muerto antes que su padre, le sucedió en el condado su hermano Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval, ( 1602-1664), XIII conde de Niebla y IX duque de Medinasidonia, XIV señor de Sanlúcar, hermano de Luisa de Guzmán, futura reina consorte y regente de Portugal. Se casó con su tía Ana Mª Pérez de Guzmán y Gómez de Silva, tenía ella quince años y Gaspar veinte. Tuvo el matrimonio cuatro hijos, y solo el último, Gaspar Juan, nacido el 21-02-1630, sobreviviría a su padre, heredando el título ducal. En abril de 1637 muere en la localidad gaditana su primera esposa Ana María Pérez de Guzmán y Gómez de Silva. En 1640 se casa nuevamente con Juana Fernández de Córdoba, hija del V marqués de Priego. Contó Gaspar de Guzmán con dieciséis hijos conocidos, entre legítimos y naturales, de los que seis fallecieron en la infancia y dos en la juventud.
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