miércoles, 18 de febrero de 2026

APALACIO DE COMARES (ALHAMBRA)

 

Dār Qumāriš/Palacio de Comares

            La última gran obra que emprendió Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I fue la construcción monumental de Dār Qumāriš/Palacio de Comares, para lo que arrasó el Palacio de su padre Abū al-Walīd Ismā´īl I, nieto de A´Abd Allāh Mwāmmad II, por su hija Fāţima, y sobrino de los soberanos A´Abd Allāh Mwammād III y Abū al-Ŷuyūš Naşr I que había construido al O del Partal, continuado por Abū -l-Ḥaŷŷāŷ Yusūf I ibn Ismā´īl y terminado por su hijo Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, queda del mismo su torre-alcoba hasta el nivel de la planta sótano y el muro norte de su sala trasversal, metidos dentro de obra de la colosal Torre de Comares y la Báraka/Sala de la Barca, reconociéndose ambas construcciones por registros arqueológicos. El acceso principal a este Palacio ha quedado oculto por las transformaciones sufridas por el lugar a lo largo de cinco siglos y la ruta que siguen actualmente los visitantes no es la original sino una engañosa sucesión de habitaciones, patios y galerías en las que no se ve la menor intención de exactitud arqueólogica. Las ventanas se han convertido en puertas y las camas se utilizan como pasillos. Incluso la entrada original al Mexuar, la primera sala donde entra el visitante, hoy no se puede determinar con seguridad. Dār Qumāriš/Palacio de Comares tenía una fachada, pero interior. Ocupando el lado sur del patio del Cuarto Dorado, esta fachada es el muro más profusamente decorado de toda la Alhambra. Las tres paredes restantes son lisas para hacer recaer toda la atención sobre la fachada y sobre la importancia de la persona sentanda delante de ella. Las puertas gemelas abiertas en este frente fueron diseñadas para confundir a un posible atacante. Originalmente la de la derecha no conducía a ninguna parte, mientras que la de la izquierda llevaba a las habitaciones privadas del sultán. A la misma distancia de ambas puertas y protegido por el alero más profundo de la Alhambra había un trono provisional, probablemente una silla de tijera del estilo de la que se conserva en el Museo Nacional de Arte Hispano-musulmán de la Alhambra, que ocupaba el lugar central del lado norte. En Oriente el dosel es un atributo de la divinidad o de la realeza. En este caso cubre hasta el más bajo de los tres escalones a los que se acercaban los suplicantes cuando presentaban una petición o se dirigían al sultán, cuyo trono estaba elevado sobre el nivel del patio. Los demandantes o litigantes permanecían en el Cuarto Dorado que hacía las veces de sala de espera. Diseñada para intimidar al demandante impresionándolo con el poder de la autoridad real, la fachada también ejerce una función simbólica; es un pórtico real, la entrada al sitial del poder, que abruma al suplicante. Debajo del andén del Patio, en el ángulo en hay un muro soterrado que puedo ser de una alberca más ancha que la actual, con proporción similar a la del Partal. Al E de Dār Qumāriš/Palacio de Comares, como lo denomina Ibn al-Jaţīb, hubo un jardín, siendo el monarca enterrado en la Rawa de su alcázar qaşri-hi, junto a su abuelo. En dicha área construyó Abū al-Walīd Ismā´īl I, una alcoba-pabellón con sala-linterna cuadrada central, a la que se accede por cuatro arcos apuntados de herradura; la cubre una bóveda de dieciséis gallones estucados de ladrillos rojos y tendeles blancos, que apoya en semitrompas de aristas por encima de un cuerpo lucernario de doce ventanas, y la cubre un tejado a cuatro aguas. Rodeaban a ésta qubba central unas estancias, algunas reaprovechadas y otras a N destruidas al construir Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V el Palacio del Riyāḍ al-Sīd para riego de éstos jardines, y para seguro y contínuo suministro de agua del ammām del Palacio, edificó un aljibe hoy reutilizado en el Palacio del Riyāḍ al-Sīd, entre la alcoba de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes y la entrada original en el ángulo SO. Lo único que llegó a ver terminado Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I fue la grandiosa torre y su Sala, porque fue asesinado en 1354, cuando la obra decorativa alcanzaba el intradós del arco de entrada. Todo el resto del Palacio fue terminado por su hijo Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V

Būrŷ de Qumāriš/Torre de Comares

                Su altura (45 metros, la hace la más poderosa de Qal´at al-Hamrā. Su nombre Comares procede de las vidrieras –se llaman en Oriente comaríes - que cerraban sus ajimeces o nueve balcones volados que en su día estuvieron decorados con vidrieras y los arcos centrales son gemelos que descansan sobre una columna de mármol. Otros dicen que viene del pueblo malagueño de Qumāriš dónde se habrán fabricado los cristales. Y el autor libanés Amin Maluff pretende que viene del árabe kamar”, por lo cual sería torre de la Luna, ésto porque los astrólogos lo utilizaban para estudiar el cielo nocturno.

         Entre sus muros y los de la Báraka/Sala de la Barca hay un estrecho pasadizo (1,25 metros de ancho) con dos puertas, la de la izquierda del cuál se encuentra una puertecilla con arquito agudo de herradura decorado de rizos en su intradós y sobre él un paño de yesería todo encuadrado por un gran alfiz en el que se repite el lema

wā gīlab īly Allāh وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه Sólo Dios es vencedor

Esta puerta da paso a la escalera de subida a los departamentos altos del torreón, que componen dos pisos pequeños con aposentos abovedados y bovedillas también en la escalera misma. Sus almenas, primitivamente cuadradas, se cambiaron en el s. XVI añadiéndoles remates piramidales. La torre tiene exteriormente gárgolas y varias ventanas en sus cuatro frentes. Tiene la Torre de Comares dos habitaciones abovedadas, separadas por un pasillo, que sirvieron de alcoba central para el ´Āmir granadino y a su madre, la virtuosa ´Ā´iša, sentado de espaldas a la luz. La luz cegaría a la persona que se entrevistase con él. La calefacción era de braseros. La iluminación con lámparas de aceite.

En la antesala se encuentra la siguiente inscripción en árabe: «Edificaste para la fe en la preciosa cumbre una tienda de gloria, que no necesita cuerdas para su sostén». El lado derecho del pasadizo indicado, por una puertecilla gemela a la frontera en la que sólo queda de antigüo un trozo de decoración, comunica con un pequeño aposento de 2,37 metros de largo por 1,75 de ancho, de muros lisos y cubiertos por una bóveda de medio cañón sobre una imposta de nacela decorada. En el muro del fondo se abre un nicho con arco de herradura apuntado, de rizado intradós y dovelas alternadas, hundidas y en relieve, decoradas de ataurique, así como las albanegas, ciñendo el arco y un paño de yesería que hay sobre él, un alfiz, con el lema nazarī. Interiormente cubre el nicho una cúpula de forma de concha, decorada en su centro con un motivo triangular de hojas y palmas digitadas y bajo él corre, de arriba abajo, una abertura de 0,36 metros de luz, en forma de saetera, que da vista a las escaleras del inmediato patio de los Cipreses

Poema de la Puerta deComares

«Soy corona en la frente de mi puerta:
envidia al Occidente en mí el Oriente.
al-Ganī bi- Llāh mándame que aprisa
paso dé a la victoria apenas llame.
Siempre estoy esperando ver el rostro
del rey, alba que muestra el horizonte.
¡A sus obras Dios haga tan hermosas
como son su temple y su figura».

El interior de la Torre de Comares lo ocupa la Sala conocida modernamente con el nombre

Sala de Comares/Salón de Embajadores

Sala de Comares/Salón de Embajadores

En el testero del Patio, la magnífica fachada de alcázar al-Sulţān, se realza la Sala de Comares/Salón de Embajadores, por un basamento marmóreo de tres escalones de altura sobre el Patio.

         La Sala, donde los monarcas de Granada recibían a los emisarios extranjeros que se maravillaban del arte y riqueza del singular dominio islámico; ahí también el 4 de junio de 1526, el emperador Carlos V, mirando desde un balcón los jardines, las arboledas y el río, exclamó:

«¡Cuán desgraciado el hombre que perdió todo ésto¡

       Es una de las más grandes de éste Palacio. Consta de planta baja y alta, estando rematada por un alero de gran vuelo que vierte el agua fuera del peldaño inferior, y si es de viento no llega a alcanzar el basamento Es una Sala cuadrada, de 11,30 de lado por 18,20 de altura, que estuvo pavimentada con azulejos azules y blancos con adornos dorados y que no quedan ninguno en su sitio, aunque se conservan algunos en el Museo de Qal´at al-Hamrā y siguen brillando como la porcelana cuando se sumergen en el agua, pero hoy lo está de losetas de barro alternadas con holambrillas del s. XVI. En Qal´at al-Hamrā, en el centro del suelo, debajo de la cúpula, es el úncio lugar en el mundo musulmán en el que había azulejos de las solerías con el nombre de Allāh inscrito con el lema de la dinastía nazarī:

. وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Sólo Dios es vencedor.

        Estos azulejos no se pisarían jamás. La cámara central, es la de mayor riqueza en cuanto a su decoración. Junto a la inscripción anterior del alfiz, encontramos un artesonado de lazo que cubre el interior de la cámara, que está rodeada por un zócalo de alicatados, adornados con yeserías. En la pared que da entrada a Sala de Comares/Salón de Embajadores y a ambos lados del arco de entrada hay dos alacenas, el de la derecha daba a una puerta que conducía a estancias superiores del ´Āmir para el invierno y también para dar acceso a las almenas de la torre. Fue restaurado en varias ocasiones y debido a equivocaciones de los restauradores hoy en día no parece nada de lo que en su día fue. Los otros frentes de la Sala Este, Norte y Oeste, presentan cada uno tres arcos de ingreso a otros tantos camarines, abiertos en el espesor del muro de la torre, de unos 2,50 metros de fondo, con balcones gemelos los del centro y ventanas encima, cuyos huecos se cerraban primitivamente con celosías de madera y vidrios de colores. Cubren los camarines techos de lazo (los centrales en forma de artesa) con inscripciones. Y por cada frente tres alcobas, la central mayor que las laterales, y con ventana de dos arcos con parteluz, cerrándose las nueve alcobas con celosías adosadas a los muros. La qubba situada a eje en el arco de entrada muestra decoración diferente a las otras, iguales por parejas. Sobre su zócalo de lazo mixto de ocho y doce, tiene un poema de seis versos en dos cartelas rectangulares, a derecha e izquierda, cuyo texto especifica que es la qubba del kursī, donde el soberano se alojaba para dar audiencias. La Sala está rodeada por un zócalo de piezas vidriadas, en la que las figuras geométricos y vegetales se mezclan y combinan con gran armonía, sobre el que podemos admirar una bellísima decoración de ataurique recubriendo la pared, hasta las columnas de los arcos centrales, rematada por una cornisa de mocárabes pintados. La primera ostenta cartelas con letras cúficas y entre arco y arco, paños decorativos, rematando este primer cuerpo una faja de letras cursivas y, encima, otro paño de decoración, con caracteres cúficos combinando pequeñas arquerías cruzadas, sobre el cual corren cartelas cúficas con círculos encerrando el lema nazarī y, más arriba, otra gran zona de entrelazados poligonales. Una faja de inscripción, que dice: “Gloria a nuestro Señor el ´Āmir monarca guerrero Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I gloria por sus victorias” sirve de apoyo a las veinte ventanas que iluminan la Sala a través de sus celosías con labor de rombos. Remata el conjunto nueva inscripción cursiva y una espléndida cornisa de mocárabes pintados y, encima, reproducida la Šūráh 63 del Corán.

       Sobre esa cornisa se eleva la cúpula, obra maestra de la carpintería granadina, colocada bajo la primitiva bóveda esquifada de ladrillo que cerraba la Sala. La componen tres series de paños de madera de cedro cubiertos de lacería y un cuarto cerrándolo, con gran cubo de mocárabes en el centro, todo sembrado de figuras estrelladas y tan ricamente pintado que produce la impresión de nácar, plata y marfil. Presenta dos puertas que dejan en el centro el tercio de su ancho total, lugar donde se colocaba la corona del trono cuando el soberano daba audiencia, muestran ambos alfices de alicatados con lazo de ocho a base de cintas de colores entrelazadas, trazadas sobre cuadrículas normal y sesgada, puro virtuosismo de colores al ojo, pero manifiesto retroceso en lo geométrico. El dintel O es idéntico, si se le suprime su dovela extrema de cada lado, al de la fachada de la sala de la alta alcoba del Mexuar, terminada en noviembre de 1365. Un paño de lazo de ocho curvo, con casquetes hemiesféricos en relieve, indica el entresuelo entre ambas plantas. El piso alto muestra en su centro pequeña ventanita a modo de Mirāb trasdosada y enmarcada por alfiz con el texto coránico de la aleya del trono (256, Azora II) con su valor simbólico sagrado situado por encima del soberano en audiencias. Desde las ventanas de doble arco de la estancia alta, las mujeres y niños contemplarían éstos actos desde detrás de las celosías sin ser vistos, ni correr riesgo alguno. El alero se inicia con un friso de cuatro versos en el que se describe la posición del alero como la corona de la fachada. La policromía dorada, blanca perfilada de negro sobre fondo rojo bermellón y azul celeste, daba una apariencia al alero por completo distinta a la que hoy presenta. Sus dos puertas bifurcaban los caminos a seguir para quienes entraban en el área privada y solemne de alcázar al-Sulţān; la del O servía de acceso usual a la familia y servidumbre, mientras que la puerta E da al pasaje con zangüan y corredor para la guardia que cerraba el acceso en ambas direcciones de las puertas, hacia la fachada o hacia el Patio de Comares. En dicho corredor hay tres asientos cobijadas bajo arcos y un īwān para una tarima para descansar de noche. Siguió siendo el acceso principal al Salón del trono bajo Isabel I de Castilla-León y Fernando II de Aragón, como muestra la inscripción gótica del zangüan E, que especifica que ellos eran los nuevos soberanos del sulţānato y del Palacio. Todo el trazado de vanos y paños decorativos de Sala de Comares/Salón de Embajadores están basados en el cuadrado de su planta. Los zócalos entre alcobas, alacenas y en las esquinas muestran el punto culminante del razo de rueda de la escuela occidental āndalusī. Consiguen darle una dimensión de profundidad a alguno de ellos mediante la combinación de colores, donde el melado caliente destaca. Los paneles verticales de yeso entre alcobas y en los ángulos, a modo de tapices colgados, dan paso a una zona del salón ornamental por paños y cenefas horizontales, ya con jaculatorias cursivas, ya con composiciones cúfico-geométricas combinadas con esquemas rómbicos, ya como ţirāz combinando cartelas rectangulares con círculos, ya con lazo mixto de estrellas de ocho y doce. El cuerpo lucernario de cinco ventanas iluminaba los paramentos policromados, dándole al decorado un relieve y un valor distinto al que hoy se ve, sobre un volado friso de mocárabes de madera descansa la gran armadura ataujerada de siete paños, la cuál representa simbólicamente y de modo ascendente los siete cielos del Paraíso musulmán en las sucesivas filas de estrellas de 16 y 8 puntas, el Trono de Dios en el cupulín de mocárabes, y los cuatro árboles del Paraiso ubicados en las cuatro diagonales. Todo ello realzado por una policromía de fondo rojos y blancos, más oscuros en los arranques y más claros conforme se alcanza el Trono de Dios. Destaca sobre dichos fondos el dorado de la decoración de ataurique de estrellas, zafates, costadillos, candilejos, etc.. la decoración epigráfica de ataurique y lazo, y el trazado proporcional de todo ello. El techo se presenta como la representación de los Siete Cielos del Paraíso Islámico, con el trono de Dios situado en el octavo cielo, representado por el cubo central de mocárabes, y los cuatro árboles de la vida situados en las diagonales. La cúpula es una obra maestra de carpintería. Está compuesta por paños de madera de cedro cubiertos de lacería, con un gran cubo de mocárabes en el centro, salpicado de multitud de estrellas, pintado de tal manera que parecen nácar, plata y marfil.

       El interior de la Sala lo cubre un artesonado de lazo y sus paredes y yeserías finamente labradas y las inscripciones: “Desde mí recibes la salutación que por la mañana y por la tarde te dirigen bocas de bendición, de felicidad, de dicha y de amistan íntima” “Esta es la cúpula excelsa y nosotras somos sus hijas. Más para mí es la distinción y la gloria en mi familia” “Soy lo que el corazón es para los miembros, pues estoy en medio de llos y en el corazón reside la fuerza del aliento y el aliento y el alma”

Sala de Comares/Salón de Embajadores

         Podemos observar que Sala de Comares/Salón de Embajadores se haya repleto de inscripciones decorativas: ţāqass, nichos, arcos, paredes, camarines, etc. se hayan repletos de poemas, alabanzas a Allāh, al ´Āmir: وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Sólo Dios es vencedor El lema de los nazarīes que a borbotones reza, en letra cursiva, en alcobas de Sala de Comares/Salón de Embajadores, en la banda que linda con el arrocabe; o en escritura cúfica, en el intradós del arco de acceso a Sala de Comares/Salón de Embajadores, en el borde inferior de los paños que se sitúan sobre la cornisa de mocárabes, o textos del Q´ran, como el que encontramos en la cámara central, la del Trono, situado en el alfiz de su arco, que según la traducción de Echevarría reza así:

«Ayúdeme Dios apedreador del demonio.
En el nombre de Dios que es misericordioso y tiene misericordia.
Ser, Dios, con nuestro Señor
Mwḥāmmad y su generación, compañía y salvación.
Y di: Mi ayuda de la ira de Dios y de todo el demonio que permite rompimiento del infierno;
y me libre del mal del envidioso cuando se dispone a envidiar.
Y no es viva otra divinidad que la de Dios a quien alabar eternamente.
La loa al Dios de los siglos.»


        Sala de Comares/Salón de Embajadores tiene tres balcones en cada uno de los muros y debido al espesor de ellos forman nueve alhamies o estancias. La Sala, sirvió de prisión al ´Āmir granadino AAbd Allāh Mwāmmad XI Boabdil, ninguna otra parte del castillo hubiera valido mejor para el propósito: las paredes exteriores son de enorme espesor, presentando ventanillo que parecen taladrados en ellas, cruzados con barras de hierro. A los tres lados de la Torre de Comares, precisamente debajo de esos ventanillos, extiéndase estrecha galería de piedras con un parapeto, de poca altura, pero a considerable distancia de tierra. Presúmase que desde ésta galería salvara la ´āmira a su hijo valiéndose de los chales de su séquito femenino atados unos a otros, y envolviendo en el suyo propio el pequeñuelo: con esa cadena de seda lo bajaría en la oscuridad de la noche al suelo, donde esperarían sus leales partidarios, que en veloces corceles lo llevarían a las montañas

       Aquí se reunió AAbd Allāh Mwāmmad XI Boabdil con su gente y acordó la rendición. Después aquí se firmó dicha rendición. Bajo el Salón pasa el camino de ronda del adarve alto del recinto general y hay tres cámaras abovedadas capaces de concentrar tropas que, desde los adarves laterales de la torre, podían interrumpir, al asalto, por las ventanas del salón y reforzar a la guardia palatina en caso de urgencia. Salimos otra vez al Patio de la Alberca/Arrayanes o mirtos. En un extremo del lado izquierdo del Patio, un pequeño arco sirve de ingreso a un pasadizo que parte de la Sala de Comares se accede a la Galería de Dār ´Āiša/Patio de los Leones.

martes, 17 de febrero de 2026

SALA DE LA BARCA 8ALHAMBRA)

 

La Báraka/Sala de la Barca

Recibe su nombre de la repetición de la palabra “baraka/bendición”, pues los muros están grabados con alabanzas al ´Āmir Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, que continuó la obra del Palacio de su padre decorando el corredor entre Sala de Comares/Salón de Embajadores y la Báraka/Sala de la Barca. Muestra ésta īwānes-aposentos en sus extremos que delimitan grandes arcos de medio punto angrelados, los cuales apoyan en pilares rectangulares que a partir de la altura de la cintura muestran hacia el intradós semicolumnas adosadas de fuste poligonal. El trasdós lo forman mocárabes que originan pechinas en ésta labor. En 1890 ardió la armadura original ataujerada, semicircular con cascos esféricos en sus extremos, con lazo de 8 y 16; se terminó de restituir en 1965.

Se ingresa a la Sala por arco de mocárabes con ţāqas para jarras de agua, una cornisa de mocárabes apoya a cada lado sendas pequeñas y chatas columnitas que fingen apoyar el arco de mocárabes, el primero de este tipo se desarrollará luego en el Palacio del Riyād: sus albanegas exteriores se decoran con árboles realistas. En el grosor del muro del arco hay dos alacenas rectangulares enmarcadas por alfices con poemas epigrafiados perdidos, en los que el texto decía que el soberano edificó un Qaşr y una bayt de gloria que no necesita cuerdas para su sostén; realza el otro poema su poder, el temor que le tienen otros reyes, y su valor y generosidad como guerrero. Ambos poemas de ésta bayt indican que la Sala está concebida como una tienda del sulţān, guerrero por la fe de Dios, antepuesta a Sala de Comares/Salón de Embajadores, cubierta de modo simbólico con armadura curva que corona la estancia y precedida de un pórtico-toldo, la galería N con sus siete arcos, abierto hacia el Patio.

La pared S muestra sobre los zócalos paños de sebka que arrancan de arquitos decorativos; por encima hay otro gran paño de lazo curvo a base de octógonos en relieve de lados cóncavos y crucetas convexas, tema geométrico que se halla en la reforma de la torre de Abū al-Ŷuyūš Naşr I, con el pavimento decorado con figuras y heráldica góticas peninsulares, contemporáneas. Esta Sala tiene en su alcoba O acceso a una bayt al-mā´ privada y reservada al uso del soberano, con su entrada en doble recodo y zócalos estucados de lazo rojo almagra sobre fondo blanco. Asimismo, junto a ésta sala-estancia del soberano hay un oratorio individual con su mirāb, al E del pasillo que la separa del gran Salón del Trono, en el extremo O, se ubica la escalera de subida a una serie de estancias y la sala-vivienda de invierno del soberano; tiene distintas boveditas en los rellanos y termina en la azotea de la torre.

Aún conserva las gorroneras de madera con mocárabes que sostenían sus puertas, hoy perdidas. Las jambas del arcos tienen nichos con arquitos de mármol para colocar jarras de agua, revestidos interiormente de piezas de cerámica con labor geométrica e inscripciones:

“Mira éste surtidor de agua y comprenderas la abundancia de verdad que encierran mis palabras”

“Te parecerá el surtidor de agua que hay aquí, cuando se mantiene estático, un creyente absorto en la oración”

“Y cuando se conmueve, el mismo creyente que, habiéndola terminado hace la genuflexión y se prepara a repetirla”

Forma la Sala un rectángulo de 24,05 metros por 4,35 y, en su origen, fue más pequeña, iguales dimensiones que la inmediata Torre de Comares que, al parecer, era también más baja

La bóveda de forma semicilíndrica, terminada en sus extremos en cuartos de esfera, adornada de lazo y pintada con variedad de colores es posterior a 15 septiembre de 1890, año en que un incendio hizo desaparecer la original.


Los muros están cubiertos de ricas yeserías timbradas con la palabra “Bendición” y el escudo y el lema nazarī constantemente repetido. A la entrada, otra inscripción dice: “La ayuda y la protección de Dios y una victoria próxima anuncia a los creyentes”

A un lado y otro del arco central hay dos alacenas, ensanchadas en 1633 para abrir ventanas al patio. Rodea la Sala un zócalo de alicatados, distintos en los dos frentes y, en sus extremos, se abren alcobas con zócalos de azulejos que revisten también medias columnas decagonales sosteniendo arcos peraltados festoneados de mocárabes y pechinas en lugar de sus albahegas, apoyando la curva de la bóveda rematada por columnillas. Los techos de éstas alcobas eran de encintados y ardieron en 1890; la de la derecha tiene en su fondo un hueco con vista al patio de los Cipreses y paso a la galería alta de la Sala de las Camas. A la izquierda, comunica con una pequeña habitación que fue retrete, inmediata al Cuarto Dorado. En alcoba, a la derecha, vemos el interior de una pequeña mezquita, donde el ´Āmir se recogía para orar. En el lado Este del muro que separa la Sala de la Barca de las de los Embajadores, hay una puerta, que antes era el mirab (nicho para la oración) del oratorio privado del sultán (muşallā). Confundiendolo con una puerta cegada, el arqueólogo Torres Balbás abrió el muro por este lugar. Los restauradores que le sucedieron, reconociendo el error, lo volvieron a cerrar a la circulación colocando barras de hierro en la apertura. El resultado es que hoy no parece ni un mirab ni una puerta de acceso. Frente a este oratorio hay una escalera que conduce a la vivienda de invierno del sultán

lunes, 16 de febrero de 2026

GALERIA SUR DEL PATIO DE COMARES 8ALHAMBRA)

 

Galería sur del Patio de Comares/Patio de la Alberca o de los Arrayanes

         Es más estrecha y menos larga que su opuesta. Presenta entreplanta con siete ventanas, la central con doble hueco con columna parteluz, todos ellos con capiteles de época de Isabel I de Castilla- León y Fernando II de Aragón. Se remata con una galería alta con sendos īwānes en los extremos; los seis arcos laterales tienen albanegas macizas, pero el vano central tiene solución adintelada con ménsulas de escayola voladas cabalgadas por otras adarajadas de madera. Esta solución fue dada para no elevar más la galería mediante un arco de medio punto peraltado, por no ser necesaria más altura para proteger el interior del Patio de posibles visitas o peligros exteriores desde la colina al S. ésta galería S presenta arco central que daba comunicación a una estancia rectangular, que se repetía en el entresuelo y tras la galería alta, subiendo a dichas dependencias por escaleras situadas en sus extremos con arcos en los mismos. Esta parte trasera se arruinó al parecer en 1537, la construcción del Palacio del Riyāḍ al-Sīd suprimió éstas salas, pero respetó la galería S interrumpiendo la fachada renacentista.

      Con ésta ultimó Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V el Dār Qumāriš/Palacio de Comares el viernes 4 de octubre de 1370 situada entre el Nuevo Mexuar y el Patio de Comares, está trazada proporcionalmente para el lugar que ocupa, partiendo de dividir el ancho total en tres partes iguales, dejando una en el centro y dando la longitud también de una parte a la altura del vano de las puertas, etc. Se eleva en el testero S del patio del Cuarto Dorado, mirando al N por lo que los testeros E y O y la parte alta del S del patio se hallan estucadas en blanco para iluminar la fachada a lo largo del día con luz reflejada. El visitante ingresaba a la galería N del patio del Cuarto Dorado desde el patio al N de la sala de la alta qubba del Mexuar, pasando por un arco del ancho de una sola persona.

       Quedaba controlado desde la crujía E desde un espacio abovedado, con asiento para un cuerpo de guardia. Aquí desemboca el camino abovedado de la guardia que controlaba y vigilaba alcázar al-Sulţān, sin molestar la vida del soberano; junto a Este cuerpo de guardia hay una bayt al-mā´

En un extremo hay una galería a lo ancho del Patio y en sus extremos, alcobas de tertulia para antes de la audiencia oficial. Gran número de carpas fulguraban su rojo dorado en éste vivero, rodeado de setos de rosales. Su nombre se debe a los dos setos de arrayanes o mirtos que flanquean albercas sobre la que se reflejan los soportales de la Torre de Comares, en cuyo pie se encuentra y que servían para enfriar la importantes viviendas que rodeaban el patio, a la vez que el jardín mantenía la atmósfera fresca.

       Una pequeña puerta apeas visible,situada en la esquina noreste del Patio de Comares hace juego con la puerta de enfrente que conduce a las habitaciones de la sultana y daba acceso a las viviendas humildes de los sirvientes de los baños; otra puerta algo mayor, situada unos pasos más al sur, servía a las personas de cierto rango.


domingo, 15 de febrero de 2026

GALERIA NORTE PATIO DE COMARES

 

Galería norte del Patio de Comares/Patio de la Alberca o de los Arrayanes

   

        Concebida como el toldo abierto de la tienda del guerrero constante por la fe, muestra sobre su zócalo cerámico una lujosa ţirāz/banda, recompuesta en 1850 junto con el resto del decorado de éste muro. Se compone de cartelas rectangulares, con un poema, alternas con círculos con un escudo rodeado por un nuevo tipo de flora. El poema especifica que Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V había conquistado al-Ŷazīrat al-arā´/Algeciras, luego corresponde a después del verano de 1369, los versos epigrafiados originales muestran una finura y extrema elegancia en los vocablos y en su fondo de ataurique; lo restaurado, enorme torpeza, pesadez y falta de belleza. Lo remata un friso de almenas y arcos abombados de palmas con el lema dinástico en cúfico dispuesto en dos líneas de escritura.

      En los extremos de la galería aparecen dos īwānes com amplio bazar formado por cornisa de mocárabes, cubriéndose con bóvedas igualmente de mocárabes. La armadura plana ataujerada tuvo un cupulín hemiesférico de lazo en su centro, perdido en el incendio de 1890.

      Las puertas son de 1964, los arcos hipóstilos muestran capiteles cúbicos salvo el central, que los tiene de mocárabes; sobre sus cimacios descansan cuerpos cúbicos que inician los pilares de la arquitectura real adintelada. El arco central, más alto, tiene albanegas macizas, mientras las otras presentan paños calados de escayola con sebkas superpuestas.

      En el centro del patio hay un gran estanque rectangular -34,70 metros de longitud, 7,15 de anchura y 1,30 de profundidad-, con andenes longitudinales delimitados por arriates rectangulares de arrayán de 2,55 metros de ancho, que recibe su agua de dos vasos de mármol.


       El patio está delimitado a E y O por dos crujías con doble piso de altura, con alero corrido por los cuatro lados del Patio de Comares. Destaca el orden gigante de las galerías N y S con respecto a las crujías E y O, que albergan en planta baja cuatro bayts para habitar en tiempo caluroso, dos a cada lado, que unen el decorado de sus arcos con el de las ventanas de doble hueco con parteluz que tienen por encima. Los otros cuatro arcos de la crujia O dan a dos escaleras de subida a las viviendas respectivas de invierno, o son los que comunican con las dos puerta de la fachada del Dār Qumāriš/Palacio de Comares. Los otros cuatro de la crujia E dan acceso; a la vivienda en la planta alta de la bayt al-maslaj; a la bayt al-waū´general, con Bayt al-mā/letrinas y la bajada al baño, otro vano arqueado es la escalera de la vivienda alta de éste sector, con saetera cegada al construirse el Palacio del Riyāḍ al-Sīd; el arco que queda sirve primero para comunicar alcázar con su jardín; cuando Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V construyó el Palacio del Riyāḍ al-Sīd ésta puerta fue la que puso en comunicación directa ambos palacios.