viernes, 27 de febrero de 2026

SALA DE LOS REYES (ALHAMBRA)

 

Sala de los Reyes

Ocupando totalmente la cabecera Este del Patio, se extiende el amplio rectángulo de esta Sala (de 31 metros por 7), que tiene acceso por tres pórticos con triples arcos de mocárabes decorados con rombos calados y sostenidos por finas columnas. Es la Sala más larga del harén, dividida interiormente en tres aposentos cuadrados separados por arcos dobles, en los fondos de cada una de las partes en que la Sala se divide, se abren pequeños aposentos con cúpulas de mocárabes iluminadas con una veintena de ventanitas de arcos dispuestas en su arranque, alternas con cuatro de planta rectangular, situadas por debajo de las otras y en sombra. Debido a ésta disposición hay un juego de espacios y arcos en luz y sombras respectivamente, lo que causa un juego de cascadas de luz y zonas de penumbra, que ópticamente aumentan la profundidad longitudinal de la sala E.

Cada uno de estos compartimientos están separados entre sí por grandes arcos dobles de estalactitas soportando asimismo cupulillas de mocárabes. En los extremos de la Sala se abren alcobas igualmente decoradas, quedando aquella, por lo tanto dividida en siete partes, con una perspectiva escenográfica que contribuye a realzar su luz, siempre quebrada por la angulosidad de éstos arcos, cuya pesadez contrasta con la finura de la decoración de los muros, contemporánea de la del Patio. En alcobas de los extremos y en los ábacos de los pórticos figuran inscripciones de invocación a la divinidad y de salutación a Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V. Un zócalo de alicatados de variada traza ( del que solo quedan dos fragmentos) rodea la Sala, habiéndose completado el reto con una imitación de estuco. En el testo del fondo se abren pequeños aposentos abovedados en los tramos pequeños rectangulares, y en los cuadrados tres alcobas con cúpula de madera, forradas de cuero y en forma de elipse, decoradas con pinturas.

En la bóveda del centro, sobre un fondo dorado con adornos de relieve, y una línea de estrellas azules, muestra una reunión de diez personajes nazarīes de la más alta alcurnia de Granada desde la fundación del Reyno de Granada, exceptuados Abū al-Walīd Ismā´īl II y Abū ´Abd Allāh Mwāmmad VI llamado el Bermejo. Uno de ellos con barba roja que puede ser Abū ´Abd ´Allāh Mwāmmad I ibn Yūsuf ibn Naşr ibn al-Amar, fundador de la dinastía Nazarī, sentados en un banco tapizado en torno a una rica tienda de campaña de tejido recamado dorado con tragaluces-respiraderos estrellados azules, todos ellos con postura serena de dialogar y con la espada jineta colgada en bandolera, estando cubiertos con ´imāmas y durrā´as.

Las dos bóvedas pintadas laterales muestran escenas góticas, compitiendo un caballero cristiano y otro naza por el amor de una dama, con la victoria final del āndalusī por ser el mecenas el ´Āmir Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V.

Cuatro camaritas abovedadas, a las que se accede desde los espacios rectangulares abovedados, separan los tres īwānes. La sala tiene un zócalo con la altura normal en los espacios cuadrados y rectangulares, mientras que los pilares en que descansan los arcos de mocárabes sobre columnas adosadas de fuste poligonal presentan los zócalos hasta la altura del collarino adosado al cálatos del capitel. Cada espacio cuadrado comunica con la galería E mediante un pórtico tripartito de arcos de mocárabes, más amplio y alto el central que los laterales. Estos cuerpos cúbicos sobre los cimacios fingen apear columnillas chatas de las que parten los tradoses e intradós de los arcos de mocárabes, solución arquitectónico-decorativa bien conseguida para lograr dichos arcos mayor altura, observándose este rasgo como uno mas de los preciosismos del momento de construcción de este Palacio. Al igual que la Sala de los Mocárabes, la de los Reyes está precedida de una galería de anchura similar con pabellón análogo en su centro, estando los pórticos de arcos tripartitos a eje con alcobas cuadradas a las que dan acceso, según el trazado proporcional del Palacio.

Estas escenas aparecen en cada uno de los techos divididas en dos por el eje. Las del techo de alcoba derecha presentan dos personajes sentados jugando al ajedrez, teniendo por fondo un árbol y un castillo almenado con escudos de la banda y asomados a una torre un hombre y una dama.

A la izquierda de la composición un cristiano a caballo mata un oso con su espada, mientras a la derecha un personaje āndalusī clava su lanza a un ciervo al que persigue un lebrel. La otra composición tiene también por centro un castillo a cuya torre principal asoma una dama agitando un pañuelo y a un ventanal otra mujer con un peine en la mano, mientras a la izquierda un caballero cristiano ataca, lanza en ristre, a un monstruo de forma humana que tiene asida de un brazo a una doncella cristiana, cuyas manos sujetan las cadenas de un liyūn/león que duerme a sus pies, repitiéndose a la derecha el tema del caballero cristiano que cae del caballo atravesado por la lanza de un jinete āndalusī que embraga una adarga. Las escenas del techo de alcoba izquierda tienen por eje dos fuentes. A los lados de la primera un joven y una doncella conversan, mientras a la derecha, en primer término, un caballero āndalusī ataca a un jabalí al que sus criados cargan, una vez muerto, sobre una mula, siguiendo en la composición la representación del caballero que, pie a tierra y llevando el corcel de la brida, ofrece el jabalí a una cristiana que aparece ante un palacio ojival, con torre y gran fuente delante. Del otro lado de la composición figura un personaje vestido a la italiana atacando a un oso y otras varias escenas de cacerías en las que otro caballero se defiende de un león, cerrándose la composición con el ofrecimiento que hace el primer personaje del oso muerto a la dama cristiana, cuya familia contempla la escena desde las ventanas del castillo. En el compartimiento central de la Sala hay una pila de mármol de forma rectangular, en cuyos frentes aparecen en relieve leones devorando ciervos, sirviendo de eje a la composición, perfectamente simétrica, un vástago con flores y en sus otros frentes águilas y otros animales, Orlando el conjunto una inscripción que debió sustituir a otra más antigua. La actual dice que la pila se labró en 1305 por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, pero todos sus caracteres revelan una obra de origen persa, aunque se supone pila de abluciones de la cercana mezquita.

Hubo un intercambio en tiempos de Pedro I, rey de Castilla, quien solicitó ayuda al ´Āmir de Granada para restaurar los Reales Alcázares de Sevilla. Las pinturas llevan una técnica muy laboriosa:

  • Planchas de madera de peralejo bien cepillada y formando una elipse.

  • Sobre la superficie cóncava se extiende el cuero mojado, pegándolo con un baño de cola y claveteado con pequeños clavos de cabeza cuadrada cubiertos de estaño para evitar la oxidación.

  • Sobre el cuero, una capa de yeso, caña y cola de 2 cm de espesor ya tostada y pintada en rojo. Sobre esta capa y con un punzón se dibujan los temas.

Saliendo de Patio de los Leones por la puerta existente en el ángulo que forma su galería sur con la Sala de los Reyes, podemos encontrar los restos de la Ráwḍa/Cementerio Real, de la que toma su nombre la torre.

jueves, 26 de febrero de 2026

MIRADOR DE LINDARAJA


Bū de Abū l- Ŷuyūš Naşr/Bahw/Mirador de Lin-dar-´Ā´iša 

       Esta torre, en origen ofrecía estancia con ventanas bajas y celosías, centradas por una linterna cubierta por armadura ataujeradas con sus piezas decoradas con policromía. La entrada, solería y zócalos de estuvo fueron colocados por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, y sus yeserías interiores por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad VII o Abū l-Ḥaŷŷāŷ Yūsuf III, quizá éste por aparecer su kunya en el arrocabe y haber respetado en la portada de acceso la de su abuelo Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, cuya obra es contemporánea a la del Palacio del Riyāḍ, con dintel en cuyas dovelas aparecen puños de mano cerrada con el pulgar recto sosteniendo composiciones de ataurique

        El arco de ingreso es de mocárabes con perfil mixtilíneo por los reiterados descensos que forman las adarajas en su composición ascensional; sus arranques serpentiformes apoyan en una cornisa de arquillos de mocárabes, con un bello intradós adarajado con motivos de clave. En la misma cornisa apoyan una columnillas decorativas que fingen apear un arco de trasdós, apuntado y lobulado. Una cenefilla epigráfica cúfica forma parte del arco lobulado de trasdós, prolongándose luego formando el alfiz y el círculo de ocho lóbulos que decora las albanegas en las que aparece el tema del puño de mano y pulgar recto sosteniendo un ramillete de ataurique, tema floral que se repite otra vez al otro lado del círculo lobulado. El intradós de éste arco de acceso al bahw tiene zócalos de alicatado de lazo de ocho en que una traza grande alberga a otra pequeña con proporción fija de 1 a 24, con ingenio y preciosismo admirables, pero distando mucho de llegar a la creatividad y espontaneidad de la composiciones de zócalos de Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I ibn Ismā´īl.

        Las ţāqas están fingidas por arcos ornamentales ciegos enmarcados por cuatro cenefas cada uno con su respectivo poemilla. Los ángulos y entrantes de cada frente muestran zócalos de alicatados de ruedas sencillas de 8 o de 9 y 12, sin entrecalle de cintas. Las ventanas, de un arco o dos, muestran alfiz epigráfico con un poema de fina y elegante letra cursiva, muy bien proporcionada. En los pilares angulares se vuelve a repetir la solución del arco de entrada; cornisas de mocárabes que sirven de soporte a motivos serpentiformes, de los cuales arrancan las adarajas de los arcos de mocárabes mixtilíneos con descensos en sus movimientos ascendente, estando descentrada la labor de mocárabes, lo que provoca una falsa sensación óptica de profundidad. Lo trasdosa un arco lobulado que descansa en columnillas ornamentales. Estos arcos de mocárabes, que cobijan ventanas ornamentalmente, tienen tímpanos triangulares decorados por frases laudatorias en cúfico a Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, donde las cintas de prolongación de sus letras, con absoluta simetría axial, componen un rígido trazado geométrico, con un relleno de jaculatorias cursivas y de ataurique. Este maestro calígrafo muestra un gran virtuosismo en el trazado de la letra.

       Este bahw se cubre con una armadura de cintas apeinazadas cuyos huecos rellena cristales traslúcidos de colores, por cima de las cuales se cubre el cuerpo lucernario de ventanitas y se encuentra la armadura real que sostiene el tejado, solución de cristalera.

       Completa Alcoba a N un jardín, a 6,20 cm más bajo que el pavimento del bahw; la torre de Abū al-Ŷuyūš Naşr I fue entonces provista de su entrada, con fachadita con dintel en cuyas dovelas aparece repetidas veces el tema de la mano cerrada y pulgar recto, sosteniendo ramilletes derechos de ataurique.

       La decoración de las jambas del arco termina con un zócalo de azulejos de peregrina belleza, por las finuras y complicación de su traza y por la prolijidad de su trabajo, que hace que el orden rítmico de su labor se pierda y que no se haya superado. En él van combinadas dos trazas; una grande y la otra muy menuda injertada en ella. Los colores son como en general, negro, violeta, verde blanco y amarillo. El zócalo termina con una inscripción también de alicatado, de labor diminuta y sutil.

El pavimento es, asimismo, de azulejos, aunque ya muy deteriorados y de traza distinta y más amplia.


Ŷinān/Jardín de Lin-dar-´Ā´iša/Lindaraja

        Llamado también de los Naranjos y de los Mármoles, se levantó entre 1526 y 1538, al tiempo que se construían las seis habitaciones del emperador Carlos V, en los jardines que ya existían entre el Alcázar y la muralla fue remozado en el siglo XVI, que mejor responde a la idea de jardín cerrado como lugar de encantos y delicias, cuenta con cipreses, acacias, naranjos y arbustos de boj. Su centro lo ocupa una gran fuente de mármol, colocada en 1626 aprovechando la gran taza árabe agallonada que se encontraba en el Patio del Cuarto Dorado, en su borde, figura el siguiente poema. rodeando la gran fuente central de mármol, decorada en su borde con una poesía.

Poema fuente Lin-dar-´Ā´iša/Lindaraja

«Yo soy un orbe de agua que se muestra a las criaturas diáfano y transparente
Un gran Océano cuyas riberas son labores selectas de mármol escogido
Y cuyas aguas, en forma de perlas, corren sobre un inmenso hielo primorosamente labrado.
Me llega a inundar el agua,

pero yo, de tiempo en tiempo,
voy desprendiéndome del transparente velo con que me cubre.
Entonces yo y aquella parte del agua que se desprende desde los bordes de la fuente,
aparecemos como un trozo de hielo, del cual parte se liquida y parte no se liquida.
Pero, cuando mana con mucha abundancia, somos sólo comparables a un cielo tachonado de estrellas.
Yo también soy una concha y la reunión de las perlas son las gotas,
semejantes a las joyas de la diestra mano que un artífice colocó
en la corona de Ibn Naşr del que, con solicitud, prodigó para mí los tesoros de su erario.
Viva con doble felicidad que hasta el día el solicito varón de la estirpe de Galeb,
De los hijos de la prosperidad, de los venturosos,
estrellas resplandecientes de la bondad, mansión deliciosa de la nobleza.
De los hijos de la cabila de los Jazrech, de aquellos que proclamaron la verdad y ampararon al Profeta.
El ha sido nuevo Sa'd que, con sus amonestaciones, ha disipado y convertido en luz todas las tinieblas
Y constituyendo a las comarcas en una paz estable ha hecho prosperar a sus vasallos.
Puso la elevación del trono en garantía de seguridad a la religión y a los creyentes.
Y a mí me ha concedido el más alto grado de belleza, causando mi forma admiración a los sabios.
Pues nunca se ha visto cosa mayor que yo, en Oriente ni en Occidente
Ni en ningún tiempo alcanzó cosa semejante a mí,
rey alguno, en el extranjero ni en la Arabia.»

Ibn Zamrāk


     Por el frente sur del jardín se penetra en los sótanos de Sala de las Dos Hermanas, cuerpo de aposentos abovedados, en torno a uno central, llamado Sala de los Secretos, porque su bóveda baída permite transmitir el sonido de ángulo a ángulo de ella


      A la derecha de ésta misma galería, una puerta comunica con las dependencias de servicio de los Ḥammām y, a la izquierda, otra puerta, con arco de herradura, da paso a unas habitaciones modernas. La galería del Este, tiene ventanas con vistas a los jardines del Partal y la septentrional conduce por un pasadizo a la muralla, donde se alza la torre de Abū ´Abd Allāh/Peinador de la Reina.

miércoles, 25 de febrero de 2026

SALA DE LOS ABENCERRAJES

 

Sala de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes

        Que debe el nombre al ilustre linaje de valientes caballeros que aquí sufrieron pérfida matanza. La leyenda dice que en ésta Sala fueron degollados uno a uno los 36 miembros de la tribu de los Banū l-Sārrāŷ que junto con los Zegríes eran las dos familias más importantes de la nobleza árabe. El portillo por donde fueron llevados los Banū l-Sārrāŷ, uno a uno, a Patio de los Leones, y la fuente de blanquísimo mármol que hay en el centro de la galería, a cuyo pie se les degolló. Los dos arcos de ingreso a ella -el primero, con nichos en sus jambas- están también separados, como en Sala de las Dos Hermanas, por un estrecho corredor que, a la izquierda, comunica con el piso alto y antes tal vez comunicase con la salida y, a la derecha, conduce, pasado un postigo, al vestíbulo de la primitiva entrada del Palacio junto al cuál hay un aljibe que se destinaba al abastecimiento de agua potable. La Sala forma un cuadrado central de 6,25 metros de lado y tiene a un lado y otro alcobas de 2,85 metros de fondo, con dobles arcos finamente decorados apoyados en columnas con magníficos capiteles pintados de azul y techos de lazo con pinturas platerescas. Esta sala fue alcoba del ´Āmir. Al ser cuarto privado sin ninguna apertura salvo la puerta de entrada, fue concebida para la celebración de recepciones y banquetes en los meses más fríos del año, cuando se podía utilizar los braseros para calentar su interior.

Las paredes están cubiertas de rica ornamentación de yesería. El estuco y los colores son originales. El zócalo de azulejos es del s. XVI, de la fábrica sevillana de azulejos. La cúpula está decorada con mocárabes La fuente de la Sala es la que tuvo en la de los Leones antes de instalarla en éste Palacio. Una espléndida cúpula de mocárabes de planta estrellada, obra maestra por su elegancia y originalidad, elevada sobre ocho trompas también de mocárabes que fingen apoyarse en graciosas columnillas, cubre la Sala. En las trompas campea ésta inscripción en caracteres cúficos: “No hay más ayuda que la que viene de Dios el clemente el misericordioso” Y en los arranques de la cúpula se abren dieciséis ventanas caladas que derraman su luz suave sombreando los alveolos de aquélla y aumentando su mágico aspecto

Los restos del Palacio de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes

        Se conservan en el Museo de la Alhambra los restos de un arco con sus albanegas e intradós y los de sendos paños de yeso rectangulares, similares a los descritos en la Dār al-Manŷara al-Kubrà como obra del mismo taller, que aparecieron al desescombrar el áreas a E de la puerta de los Carros de la Alhambra. Este Palacio en planta presenta una torre-qubba por debajo de la cual pasa el camino de ronda, y con el se que se comunica mediante trampilla de escape. La torre-qubba presenta espacio central cuadrado con ventanal frente a la entrada y ámbitos rectangulares laterales delimitados por dos pilares, lo que sugiere análoga solución tripartita lateral a la descrita en la Dār al-Manŷara al-Kubrà de arco central y paños rectangulares a cada lado sobre dinteles. La torre daba a una crujía de un patio rectangular trasversal centrada por alberca estrecha y larga en sentido E-O. Sus paños rectangulares de sebkas superpuestas talladas en yeso muestran los restos del compás y la escuadra que utilizaban los artistas al planear el decorado sobre los bloques de yeso húmedo; las sebkas tienen una profundidad de 3 a 4 cm. Y son ya de arcos lobulados entrecruzados, ya de palmas digitadas con una digitación con cabezuela redondeadas o trapezoidal maciza y sólo perforadas por agujero circular, ya epigráfico-cúfica geométrica. Los colores verde, rojo y azul se han conservado en los fondos.

martes, 24 de febrero de 2026

SALA DE LAS DOS HERMANAS (ALHAMBRA)

 

Daraxa/Sala de las Dos Hermanas

Fue construida por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V durante la primera parte de su gobierno (755/1354-760/1359) y tenía la función de nuevo Mexuar del Āmir, en dondes se reunía el Concejo de Wāzīres/Ministros y cuyo trono quedaría emplazado en el Mirador de Lindaraja. Este nuevo Mexuar en Daraxa/Sala de Dos Hermanas tenía una doble función: representativa y de aparato, ya que este segundo Mexuar tenía funciones administrativas y se hallaba anexo, aunque ha desaparecido. Cuando en 1362 se inicia la construcción de esta Sala, no se había construido el resto de salas de Dār ´Āiša, y aún no existía el Patio de los Leones, que debieron edificarse a partir de 1363. La entrada a la Sala, que repite la composición espacial del Patio y se ilumina de luz natural a través de una excepcional cúpula de mocárabes; al norte del Patio y a través de un arco semicircular festoneado, que conserva las primitivas y magníficas puertas de taracea, una de las más bellas del Palacio. Estas son las dependencias de la ´āmira ´Ā´iša, es decir el lugar destinado a las favoritas. A través de un pasadizo podemos llegar a los aposentos altos, con techos labrados en el siglo XVI. La Sala de Dos Hermanas es cuadrada, centro de un núcleo de habitaciones del primer piso, especialmente en los de encima de la entrada, que ocupan el ala septentrional del Palacio con techos de lazo y flanqueado por tres alcobas laterales que y al fondo se abre el Mirador de Lindaraja, como sala del trono, desde la que se veía los jardines con su fuente que se hallaban abiertos sobre Granada antes de las reformas del emperador Carlos V. A ellos se subía por la derecha de un pasadizo existente entre un arco primero y otro igual que le sigue, a la Sala, y sus lisas habitaciones están cubiertas con techos labrados. La cámara del mirador se eleva sobre tres escalones y dan paso a él otros tantos arcos con labores de mocárabes los laterales y el central mayor, con labradas albanegas. Su alfarje de lazo pintado es muy interesante y en el muro del frente se abren ventanas de tres arcos apoyados en columnillas, con celosías modernas dando vista a Patio de los Leones. El mismo pasadizo que conduce a estos departamentos altos comunica por la izquierda con unas habitaciones abovedadas y un retrete, y quizá por aquí se encontrase primitivamente la comunicación de este Palacio con los Ḥammām. Antes se le llamó Sala de las Losas, por las dos enormes de alabastro colocadas juntas una a otra en el piso a ambos lados de la fuente central, exactamente iguales en tamaño, color y peso y del que forman gran parte, tal es el tamaño que tienen. La Sala, cuadrangular (de 8 metros de lado), se eleva como la frontera de los Banū l-Sārrāŷ. Cuatro arcos se elevan en la cuatro paredes de la Sala, uno, a la entrada; otro al fondo, y dos laterales, que dan a dos salitas con techos de lazo y alcobas (de 7 metros por 3); la de la derecha tiene balcón sobre el Partal. Sobre los arcos dichos, otros cuatro más pequeños ciñen ventanas de los aposentos altos, menos la frontera a la entrada, que es fingida y se cierra con una celosía torneada. Cubre la Sala una cúpula de mocárabes, con cuerpo ochavado de luces sobre trompas de ángulo, asimismo de mocárabes, terminadas en graciosas columnillas y en cada uno de los planos de la ochava se abren dos ventanitas que recortan con su luz el perfilde éstas bóvedas, ejemplar de la más rara riqueza, grandiosidad y perfección. Sus bellezas las elogía Abū ‘Abd Allāh ibn Zamrak en la mencionada casida, uno de cuyos fragmentos se extiende sobre el zócalo de azulejos encerrado en círculos y cartelas y escrito en caracteres cursivos mezclados con hojas y otros motivos ornamentales.


lunes, 23 de febrero de 2026

HAMAM/SALA DE BAÑOS (ALHAMBRA)

 

ammām/Sala de Baños La parte que mejor ha subsistido de Alcázar de Abū al-Walīd Ismā´īl I es la parte abovedada de Ḥammām reutilizado en el Palacio de Comares de Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I ibn Ismā´īl. La bayt al-Maslaj (apoditerium, con su linterna, es obra posterior, según muestra su trazado proporcional, hecho al ultimar la grandiosa ampliación de Palacio de Comares.

    La zona orginal abovedada consta de: Una primera Sala, llamada Sala de las Camas, constituye:

      Apoditerium o al-bayt al-Maslaj es la sala del desvestimiento y de reuniones, en esta sala suele haber un retrete abierto por una ranura vertical en el suelo por la que corre agua. Al-bayt al-Maslaj está aireado e iluminado cenitalmente por una linterna central sobre cuatro columnas en planta baja con pasillo circundante, asientos a E y O para el reposo, y en las cuatro esquinas la puerta de la escalera de bajada de acceso, la de entrada al área abovedada y a una letrina, y otras dos para acceso a pasillos de almacenamiento de toallas, jabón, raspadores y útiles propios del Ḥammām.

      A veces les traían aquí la comida. En la galería alta había músicos y cantores. Está flanqueada por dos pórticos con tres arcos de herradura sobre columnas de capitel cúbico y sin basas. Otro arco escarzano comunica con la tercera estancia, dividida a su vez en tres, por grandes arcos de herradura. Espacio cuadrado con fuente de taza en medio y galerías en torno. Los dinteles cobijan vanos rectangulares correspondientes al piso alto y alrededor de ellos hubo inscripciones con máximas coránicas. Los testeros E y O tienen en sus centros alhaníes o camas, revestidas de azulejos con su suelo elevado 0,50 metros, para reposar después del Ḥammām, precedidos de dobles arcos semicirculares de festón, apoyados en columnas. Las paredes están cubiertas de riquísima decoración polícroma. Las pilas no están abiertas en el suelo, sino formando en alto tableros de mármol y llegaban a ellas las aguas por medio de tubos que desembocaban bajo unos pequeños nichos con arcada con adornos e inscripciones.

Tepidarium o al-bayt al-bārīd con sus tres espacios:

  • Sala templada, al-bayt al-wasţţānì o primer caldarium (sala de vapor). Donde una caldera de cobre para el agua, con la que a través de galerías subterráneas, se calentaban éstas dependencias. Su amplio espacio central cuadrado separado de los laterales a E y O, mediante arquerías de tres arcos de herradura peraltada. La parte derecha de ésta Sala tiene a un lado una pila de mármol cubierta de cúpula octogonal y en su muro del frente un nicho de azulejos, a cuyo lado aún se ve el caño por donde salía el agua caliente y alcoba de la izquierda forma, asimismo, una amplia pila con nicho de arquillo de mármol, al fondo, en torno del cuál corre la siguiente inscripción:

Qué cosa más admirable, entre todo lo presente y pasado, que el león cuando reposa en un lugar de delicias ¿Qué león tiene reposo semejante al que disfruta mi señor, rodeado de sus servidores? Hermosa y preclara es su alteza y a su valor acompañan la liberalidad y la esplendidez- Corre aquí unas veces agua de un frescor gratísimo, y otras, haciéndolas cesar, la reemplaza otra de confortable calor. ¡Cuántas cosas admirables alegran al dichoso que habita esta morada de generosidad!.

Las bóvedas perforadas por lumbreras en forma de estrella que en su día estaban cubiertos con tapaderas de vidrios de colores, pero no herméticos, de manera que pudiesen regular la densidad del vapor del ambiente.

  • Sala caliente, al-bayt al-sajūn/segundo caldarium, sobre hipocausis, con dos pilas de agua para la inmersión sobre el nivel del suelo y frentes de bloque de mármol, mostrando la del E, una ţāqa con arco de mármol con un poema que nombra a Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I ibn Ismā´īl y menciona el uso de sus grifos para agua caliente y fría. Esta inscripción poética testimonia que Yūsuf reutilizó y decoró el Ḥammām del Palacio de sus padres. El suelo de ésta sala está hueco y se sostenía sobre pilares de ladrillo y la finalidad es mantener el suelo muy caliente para que el agua que caía al suelo se formara vapor con el calor del horno, para andar por este suelo se usaban grandes suecos, normalmente de esparto, que impedían que se quemaran los pies. La zona de servicio o hypocausis contaba con la caldera o al-burma, y todo este sector recibía el nombre genérico de horno o al-fun, aunque lo conocemoss más comunmente como leñera. En este baño de Comares existe un callejón estrecho para el acarreo de leñas con animales

             Estas salas se cubren con bóvedas esquifadas, de espejo, esquifadas de ocho paños, etc, y se encuentran perforadas por dos tipos de claraboyas hechas de cerámica vidriada, que dan una gran luminosidad a las salas.







Iluminan la Sala 16 ventanillas, abiertas junto a este artesonado. Los corredores que rodean la Sala tienen puertas en su fondo, una de paso a otra pequeña habitación y la segunda comunicada con el Cuarto de Comare


        En cuanto a los cenadores de la parte baja- cubiertos con techos de lazo- tienen en sus ángulos cuatro pequeñas puertas, de las cuales las del Oeste, son la entrada y la de la escalera que ascendía al Patio de Comares. De las otras dos, la de la izquierda tiene salida al jardín de Lin-dar-´Ā´iša/ Jardín de Lindaraja y la de la derecha a través de um pasadizo con arco al fondo, de acceso a un retrete (dependencia obligada de un Ḥammām oriental) y a tres pequeñas piezas, la primera y la última con pilas de mármol, conduce al centro de los Ḥammām, cuya arquitectura es muy simple y elegante, sin ornamentación alguna en sus paredes. Tienen solerías de mármol, sencillos zócalos de azulejos, arcos lisos de herradura sobre capiteles cúbicos y bóvedas esquifadas, con lumbreras estrelladas que cerraban vidrios de colores.



sábado, 21 de febrero de 2026

SALA DE LOS MOCÁRABES

 

Sala de al-Muqarbas/Mocábares Se llama así por la bóveda de mocárabes que la cubría. La de hoy es del s. XVII. Sala de forma rectangular (19,60 metros por 4). Las paredes ostentan fajas de yesería con labores e inscripciones religiosas y el escudo y lema de la dinastía nazarī. Tres arcos de mocárabes, ricamente decorados con racimos pendientes y apoyados en medias columnas con capiteles con letreros de elogio a Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V dan paso a través de una arquería de mocárabes al Patio de la Alberca/Arrayanes.

Entrada y Sala de al-Muqarbas/mocárabes

El Palacio marca el momento cumbre de mocárabes en el arte nazarī, en cornisas, arcos, trompas, y sobre todo en el insuperable conjunto de bóvedas. La tridimensionalidad abstracto-geométrica del espacio alcanza su momento culminante en éste Palacio.

Presenta el Palacio al O una gran Sala rectangular, con proporción ancho-largo, 1:5, ésta Sala está próxima a la entrada SO en recodo y con arcos que cobijan asientos para la guardia; tiene sus tres arcos de entrada desde la galería con colgantes de mocárabes, la decoración floral especial de sus albanegas y la comunicación directa con el Patio de Comares. Todo lleva a pensar que ésta Sala tuvo en la vida palatina un uso para despachar asuntos con los miembros del gobierno y cortesanos, que entrarían desde el cercano zangüan SO, resolverían y volverían a sus oficinas.

La bóveda de mocárabes se arruinó al rajarla la explosión del Molino de San Pedro en 1591. Posteriormente se sustituyó por la bóveda barroca de cañizos que muestra hoy en sus dos terceras partes. Mediante los tres arcos de mocárabes, como cortinas colgantes, se pasa a la galería con fuentecillas de mármol circulares hundidas en el pavimento, sobresaliendo de su centro el pabellón cuadrado sobre arqueria tripartita con arcos de mocárabes por cada frente, y cubierto por armadura hemiesferica ataujerada con lazo de ocho.

Exteriormente el friso de madera del pabellón muestra paño de lazo āndalusī con los escudos imperiales; en origen es posible que ofreciera una solución análoga de doble alero y paño, de escayola intermedio, y que podrida se sustituyó por la actual solución āndalusī. Con posterioridad lo mismo ocurrió al templete E de Dār ´Āiša/Patio de los Leones, pero su actual cubierta tan empinada construida en 1933 es errónea, pues las tejas están sujetas con clavillos y a pesar de todo se caen cuando éstos ceden por la enorme pendiente.

Fustes cilíndricos muy delgados, anillos en la parte superior, capiteles cúbicos sobre los que corren inscripciones. Las planchas grises de plomo son amortiguadores para los terremotos. Los dos templetes que avanzan a los dos lados opuestos del Patio son como un recuerdo de la tienda de campaña de los beduinos árabes. De planta cuadrada, decorados con cúpulas de madera que se apoyan en pechinas de mocábares. El alero es obra del s. XIX. Toda la galería está techada con artesonado de lacería.

Rodean los cuatro ángulos del Patio esbeltas arcadas de labor afiligranada, apoyadas en sutiles columnas de mármol blanco, que se supone que estuvieron iluminadas con reflejos dorados. Caracteriza esta arquitectura, al igual que la de muchos lugares del interior de Qal´at al-Hamrā, una elegancia āndalusī, más que un sello de grandeza, y hablan a la imaginación y a la fantasía de la gracia y de la delicadeza en el gusto de los āndalusīes y de su disposición al placer indolente y al deleite perezoso. Cuando nos fijamos en las líneas de las grecas, calados y adornos, aparentemente frágiles, de los peristilos, resulta difícil creer que esa labor haya sobrevivido al desgaste de los siglos, a la concusión de los terremotos, a la violencia de las guerras y al callado, aunque no menos funesto, ratear del viajero, que no se conforma con la admiración de lo que ve, sino que quiere llevarse recuerdo tangible de lo que su memoria jamás podría olvidar. Basta todo ésto para vindicar la tradición popular de que Qal´at al-Hamrā está protegida por un ensalmo hechicero. La presencia de estanques, canales y fuentes, sirve para enfatizar los ejes de la composición arquitectónica, para relacionar ámbitos aparentemente inconexos, o para transformar la configuración espacial de diferentes dependencias. Pero además, el agua funciona como un espejo, capaz de reflejar y multiplicar los esquemas arquitectónicos y su decoración. La abundante provisión de agua, traída desde las montañas por los antiguos acueductos āndalusīes, circula por todo el palacio, abasteciendo sus Ḥammām y sus estanques y viveros de peces, desparramándose en surtidores dentro de los patios y de las galerías o murmurando en canales a lo largo de los pavimentos de mármol: cuando ya ha rendido su tributo al real edificio y visitado sus vergeles y sus huertos y jardines, fluye precipitadamente abajo por la larga avenida que conduce a la ciudad, formando susurrantes arroyuelos, derramándose en las fuentes y manteniendo perdurable vegetación en las enramadas que protegen el paso de los caminantes y que prestan encanto y hermosura a toda la eminencia donde se levanta majestuosa y sublime Qal´at al-Hamrā, unida a la luz, el agua incrementa el carácter dinámico de la decoración y origina composiciones místicas, incomparables, tanto que se puede llamar a al-Āndalus por este motivo «una cultura del agua».

Las esbeltas columnas y floridos capiteles de la arcada circundante en Dār ´Āiša/Patio de los Leones, las estalactitas archivoltas, los caracteres cúficos que constantemente proclaman la divisa de la Granada nazarī —la que a través del tiempo se ha convertido en el símbolo de al-Āndalus por excelencia:

وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Solo Dios es vencedor