viernes, 20 de febrero de 2026

SALA DE LOS ABENCERRAJES

 

Ala Sur del Palacio y alcoba de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes

El ala S del Palacio del Riyā la compone: de O a E; la entrada en recodo, mutilada de su sala externa desde la primera mitad del s. XVI; aljibe abovedado (del Ḥammām y los jardines del Palacio de Abū al-Walīd Ismā´īl I) reutilizado; alcoba de los Banū l-Sārrāŷ; el pabellón-qubba con bóveda agallonada, reaprovechado del Palacio de Abū al-Walīd Ismā´īl I y mutilado a N.

En la planta alta se ubica una vivienda, cuyo patio se asienta sobre la bóveda de aljibe, formando parte de la misma el mirador alto adosado al tambor con forma de estrella de alcoba de Banū l-Sārrāŷ, equilibrando el volumen de la linterna octogonal de Alcoba mayor.

El Palacio de al-Dišār/Alijar, tenía dos alcobas, con ţāqas en sus arcos de entrada con cuatro poemas; quizá por esta doble alcoba se la denominó Alíjares, situadas una frente a otra como en el Palacio del Riyā alcoba de los Banū l-Sārrāŷ muestra fuente dodecagonal con moldura sencilla en su parte alta, y sin desbastar en su base por estar bajo el pavimento desde que se labró en 1370, siendo alterada su ubicación cercana a la puerta en la segunda mitas del s XIX. Se accede a la alcoba ya desde el pasillo de su zangüan, ya desde la galería del patio tras atravesar su puerta de dos hojas de madera y postigo. El pasillo transversal en su parte E daba paso a la vivienda alta que no se comunica con la linterna de alcoba de los Banū l-Sārrāŷ. Presencia ésta a E y O sendos īwānes, cada uno elevado del suelo central por dos suaves peldaños y solería de losas vidriadas blancas y azules; delimita el espacio de los īwānes doble arco sobre columna parteluz y adosadas a los pilares extremos. Un paño de lazo de ocho unifica los cuatro testeros de alcoba, apareciendo por encima del mismo una serie de arcos sobre columnillas de escayola que sirven de arranque a las ocho pechinas de mocárabes, los cuales cambian la planta cuadra de alcoba en otra de estrella de ocho puntas de 90º girada. Una tiraz, un paño de lazo y una cenefa epigráfica da paso al cuerpo lucernario que muestra 16 ventanas. Una por lado de las ocho puntas del tambor en forma de estrella. Los dieciséis pilares entrantes o salientes se ornamentan con decorado floral o con jaculatoria cúfico-geométrica y ataurique, respectivamente.

El trazado de la genial bóveda parte de la estrella de ocho puntas de 90º central que se desarrolla de modo descendente hasta el polígono generador (octógono) y de allí parten ocho composiciones que se repiten, pero sólo trazando la mitad de una de las ocho, una dieciseisava parte y doblándola en un sentido y otro, se obtiene esta magnífica composición tridimensional.

Esta sala con su acceso directo desde el zangüan con puerta de cierre desde la galería del patio, con īwānes laterales, incomunicada por completo de vistas desde su planta alta, vigilancia y control en su entrada, sin que los que entraban o salían pudieran ver lo que pasaba en Dār ´Āiša/Patio de los Leones si la puerta estaba cerrada, debió ser una sala para reuniones y festines de aquellas personas que gozaban de la confianza del ´Āmir, las cuales en tiempo frío tendrían aquí sus reuniones La regularidad de las galerías del Patio se interrumpe en sus lados más cortos con dos templetes o pabellones de planta cuadrada (de 4 metros de lado) interiormente cubiertos por cúpulas semiesféricas de madera con labor de lazo, análogas al del techo de la galería del Patio de alberca, soportadas por trompas y friso de mocárabes de yeso. Estos pabellones apoyan en columnas armónicamente agrupadas y sus cubiertas, primitivamente a cuatro vertientes, con tejas de vidrio en sus caballetes En cuanto al centro del Patio, debió de tener jardín bajo y en 1502, seis naranjos, pero el resto de sus galerías y cenadores estaba solado de mármol blanco, esa pavimentación se extendió a todo él en el s. XVI y todavía quedan de ella las canales que llevan a la fuente central el agua de los surtidores que existen en cada sala, cuatro arroyos que van al pie de los leones, donde éstos sueltan sus caños: los cuatro ríos del paraíso



jueves, 19 de febrero de 2026

PATIO DE LOS LEONES (ALAHAMBRA)

 

Palacio del Riyā al Sīd/Palacio del Señor.

Se trazó la planta de la siguiente manera; dado el ancho entre aljibe a S y al-Ḥammām a N del Palacio de Abū al-Walīd Ismā´īl I, y la longitud entre el muro E perimetral del Dār Qumāriš/Palacio de Comares y el callejón que baja al Partal, el arquitecto trazó todo el nuevo Palacio, construyendo a N una planta sótano para edificar sobre ella el esquema perfecto de vivienda nazarī con sala linterna central y vistas hacia un jardín bajo.

Así pues, el trazado del Patio, sus galerías (124 columnas) en los cuatro costados y las cuatro alas que lo componen obedecen a un sencillo e ingenioso trazado proporcional, tanto en planta como en alzado y en sus elementos decorativo, como la taza dodecagonal y los doce leones surtidores bajo ella. Todo se basa en la relación del cuadrado y su diagonal y en la progresión proporcional de rectángulos, para lo que sólo basta con usar una escuadra, el cartabón y un compás unido al saber empírico proporcional enseñado y aprendido por transmisión de maestros y alumnos en los talleres āndalusīes.

Palacio del Riyāal Sīd, el patio rectangular en crucero de los Leones, cuyo eje ocupa la fuente de dicho nombre, al que rodean a E y O dos grandes salas abiertas como pabellones-tiendas al mismo, mientras que a N y S lo delimitan respectivamente la Qubba Mayor y la Qubba de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes con la incorporación de aljibe y parte de alcoba-pabellón del Palacio de Abū al-Walīd Ismā´īl I, y en el angulo SO la entrada original, que sólo guarda una de las dos estancias que tuvo.

El Patio presenta hoy sus canales y andenes delimitadores hechos de losas de mármol, pero posiblemente estuvo solado todo él con mármol, dejando una serie de alcorques para naranjos y limoneros que darían sombra y buen olor al Patio. El Palacio está delimitado a S por la calle con el Rawa/Cementerio real, al otro lado de la misma, y a E por otra calle de N a S y el área palatina y de casas de servidores de la corte en el área del Palacio del Partal.

Patio de los Leones El más famoso patio de la Alhambra. Aunque su verdadero nombre sería Palacio de Mwāmmad V, considerado uno de los momentos culminantes del arte islámico y construido por Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V 1354-1358 y 1362-1391 representa el Jardín del Paraíso, un oasis de palmeras que rodean un inagotable manantial. Y los espacios entre las pasarelas de mármol contenían jardines que desbordaban de flores y plantas aromáticas, a semejanza del Paraíso soñado por los fieles musulmanes. Ninguna otra parte de la Alhambra da idea más completa de su belleza original que éste Patio, porque es el lugar que ha sufrido menos los rigores de la fatal acción del tiempo De planta rectangular y reducidas dimensiones (28,50 metros por 15,70) está rodeado de una galería, estrecha en sus frentes más largos y más amplia en sus otros dos (de la que destacan dos elegantes pabellones), sostenida por 124 finas columnas de mármol blanco, exentas unas, otras dobles o formando en los ángulos grupos de tres o cuatro. Sus fustes, cilíndricos y con muchos anillos en la parte alta, sostienen variados capiteles cúbicos y en ellos y en sus grandes ábacos corren éstas inscripciones: “ El socorro y protección divina y una victoria manifiesta para nuestro señor A´Abd Allāh Mwāmmad V. Dios proteja su imperio y glorifique su gloria”, “Gloria a nuestro señor ´Āmir justo y guerrero A´Abd Allāh Mwāmmad V ”. Sobre sus capiteles se alzan pilares de ladrillos con decoración de escayola soportando gruesas soleras de descanso de las armaduras, ocultas por una faja, también de escayola, con inscripción que repite el lema: wa lā gīlab īly Allāh لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه Sólo Dios es vencedor

Galerias Este y Oeste

La mayor anchura de las galerías E y O con respecto a las N y S responde al trazado proporcional, habiéndose querido ver en la aparición de las cuatro galerías la influencia de un patio-claustro gótico.-mudéjar. Las galerías septentrional y meridional tienen como eje principal su arco central como ejes secundarios las composiciones tripartitas de arcos de mocárabes de cada extremo, quedando entremedias sendas composiciones de cinco arcos, idénticas entre sí, mostrando sus arcos 1 y 5 igual decorado, lo que ocurre también entre el 2 y 4, quedando en cada grupo único el 3, o central, el cual es igual a los de los tres restantes grupos de ambas galerías. Luego el trazado proporcional ha marcado los ejes, las agrupaciones de columnas, la elevación de los arcos y la disposición ornamental de los mismos que realzaría la fuerte policromía.

El Patio en crucero lo forman un canal longitudinal E-O que va desde las fuentecillas de las respectivas galerías, atraviese los pabellones cuadrados y se prolonga hasta el dodecágono central, y un canal transversal N-S, que sale de las fuentes de Alcoba Mayor y de Alcoba de los Banū l-Sārrāŷ y desciende hasta el canal dodecagonal que bordea la fuente, en el cual los leones surtidores de pie vierten el agua que sale de su boca.

La Fuente de los Leones

Alzase en el centro la fuente, única en el amplio sentido de la palabra, es denominada en el poema de su taza de doce lados manūta min lū´lū/escultura de peralas, por estar tallada de blancos bloques de mármol de la Sierra de Macael.

Estaba formada, en un principio, únicamente por el cilindro central en el que apoya la gran taza dodecagonal, labrada de un bloque (de 2,5 metros de diámetro) que apoya por medio de cortos balaustres torneados en los lomos de 12 toscos leones en pie y con sus caras amenazadoras, al tener sus hocicos arrugados mostrando sus dientes y colmillos apretados por estar rugiendo, lo que indican también sus orejas erectas. Este gesto amenazante, su físico abstracto antinatural e inmóvil, su paralelo con los mudéjares, y, sobre todo, lo diferentes que son de los leones califales, bastante naturalistas en sus formas físicas, expresividad, movimiento, etc.. hace fechar los coetáneos al edificio del Māristān, Palacio del Riyāḍ al-Sīd y reforma del Palacio convertido en Convento de san Francisco, donde apareció la parte baja de otro león sentado, hoy en el Museo de la Alhambra.

La fuente se compone de 12 leones de tres grupos. Cada conjunto de 4 leones difiere del otro conjunto en cada detalle desde la apariencia general hasta los detalles del peinado la de piel del león. Originalmente era una hora de agua, después de una hora, el agua sale de la boca de un león hasta que sale de los 12 leones.

En los años 70, el estado español intentó entender el misterio del reloj, y se rompió por completo. Toda el agua sale a la vez, y el reloj, se rompió y se convirtió en una fuente normal.

El agua subía por el cilindro mediante tuberías que salían por una pieza torneada cilíndrica a la gran taza, volviendo a penetrar por una rueda de orificios más elevada en la misma pieza, bajando el agua a cada una de las tuberías que entran por la pata izquierda trasera de cada león y lo atraviesa diagonalmente hasta desaguar por pitorro en el centro de sus bocas.

Los últimos estudios hechos dicen que los leones proceden de la casa del Wāzīr/ministro judío Samuel Bem Nagrela, quien se la regaló al ´Āmir. Representan los doce signos zodiacales, los doce meses del año o las Doce Tribus de Israel, a semejanza de la que había en el Templo de Salomón. Dos de ellos tienen un triángulo en la frente indicando las dos tribus elegidas: Judá y Leví. Son del s. XI. La taza original está en la Sala de Banū l-Sārrāŷ. Con su valor ritual, su función refrescante y su contenido simbólico, el agua es un complemento esencial de la arquitectura islámica.

Los leones están orientados de modo que dan la cara a las dos salas más importantes del palacio, la de los Banū l-Sārrāŷ y la de Daraxa/Sala de las Dos Hermanas y los cuatro canalillos que parten de las dos salas y de los dos templetes representarían los ríos del Paraíso que manan miel, leche, vino y agua.

La taza dodecagonal es del siglo XIV y lleva grabada en el borde un poema de Ibn Zamrak que explica la simbología de la fuente y que viene a señalar cómo el ´Āmir es el que tiene el don del agua (surtidor) que da a su guardia real de honor (los leones) y que dice:

Poema de la Taza de los Leones

«Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mwḥāmmad
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus
as-sāqiyat/acequias
y parece la mano del Califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al ´
Āmir) contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos


La fuente se convirtió en Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y la organización gastó aproximadamente 2.000.400 euros en ella durante 4 años tratando de restaurarla o resolver su rompecabezas, y no pudieron.

Al-Qubba/Alcoba mayor

Alcoba mayor del Palacio del Riyāḍ al-Sīd la constituye la vivienda sobre planta abovedada a N de Patio de los Leones, sobre un jardín-huerto bajo, con una torre en adarve, la de Abū al-Ŷuyūš Naşr I. La cierra a Patio de los Leones una puerta de dos hojas con postigo (en 1995 ingresadas en el Museo de la Alhambra), tiene pasillo transversal en cuyos extremos se hallan una letrina y la escalera de subida a la planta alta. Atravesado el mismo se ingresa en la sala-linterna que centra la vivienda, con plantas baja y alta; en la primera hay estancias rectangulares a E y O de la sala-linterna, ambas atajadas únicamente a N por un arco para una alcoba; sobre éstas estancias laterales hay otras en planta alta que se unen por pasillo a mediodía, desde el cuál se pasa al mirador alto en el eje de la galería N del Patio.


La sala-linterna central muestra a septentrión la sala transversal longitudinal de los aljimeces, (ventana arqueada que está dividida en dos partes iguales mediante una columna o pilastrilla llamada mainel o parteluz), con proporción entre el ancho y el largo 1 a 5, pasándose de ella al bahw o mirador de Lindaraja, con ventana de dos arcos con columna parteluz al fondo y de un solo vano a los lados, todos ellos con alfeizar con peralte de alicatado y poyo de mármol.

Alcoba-linterna de Alcoba mayor

De planta cuadrada, muestra división tripartita en cada uno de sus lados, ocupando la parte central respectivamente un arco de medio punto, y quedando los cuatro ángulos formados por la partes extremas de cada lado. Los zócalos de alicatado lo componen alicatados de cintas de colores sobre fondo blanco, tema geométrico que aparece poco antes en la fachada de Comares (1370); la traza se basa en dos cuadriculas, normal y sesgada, que genera un lazo elemental de ocho, procedimiento preciosista y vistoso, pero que marca gran retroceso geométrico; los zócalos de los ángulos SE y SO muestran un tema, y otro los de NE y NO, encima de estos corre una banda que en cada parte lateral muestra en el centro una cartela rectangular y a cada lado un círculo; éste banda ornamental muestra bordeando las aludidas cartelas circulares y rectangulares labor de lazo de ocho. En estas veinticuatro cartelas hay otros tantos versos de un poema de Ibn Zamrak.

Cada uno de los cuatro ángulos presenta un único paño de lazo de ocho. La planta alta tiene a eje con cada arco de la baja una ventana arqueada que cierra con celosía de madera. El alfiz de éstas ventanas se halla cobijado por arcos mocárabes, ya que a la altura de la planta alta la linterna-qubba se ochava mediante cuatro trompas de mocárabes que apoyan en doce columnas pequeñas, cuatro situadas en los ángulos de la estancia y las otro ocho donde vienen a descansar los arcos de mocárabes apuntados que forman el trasdós del frente de las cuatro trompas y prosiguen de modo contínuo con la misma composición en los muros, cobijan las ventanas del piso alto para lo que queda un espacio macizo triangular, a modo de tímpano, que en ellos lados E y O presenta a cada lado del eje sendas manos cerradas con el pulgar recto, de la que arrancan tallos espirilíoneos con ataurique con limbo hendido.

Las albanegas de éstos ocho arcos son comunes y tienen arcos ornamentales de palmas quebradas y bellísimas composiciones cúfico-geométricas, trazadas por las cintas de prolongación de las letras de las jaculatorias”Felicidad y”Bendición”. Un paño de lazo, con círculos lobulados y escudos en relieve, entre bandas epigráficas, sirve de base al cuerpo lucernario de dieciséis ventanitas, dos por cada lado, con arquillos de perfil mistilíneo formado por los arranques de las adajaras de la grandiosa bóveda de mocárabes que apoya en los ocho pilares angulares del tambor octogonal, formado de trompas para arriba.

Todo el trazado proporcional de ésta bóveda parte de una estrella de ocho puntas de 90º en el centro que se desarrolla en otra estrella de 8 de ángulos de 45º.

Las jambas e intradoses de los arcos de acceso a las estancias laterales y a la Sala de los Šamís/Ajimeces muestran zócalos y pavimentos de alicatado, respectivamente, la Sala de los Šamís/Ajimeces presenta su parte baja lisa estucada blanca hasta por encima de la línea de la imposta de los arcos de acceso a la misma, y posiblemente se decoró con sedas y tapices. Su parte alta presenta paños de sebka sobre los que corre un friso de arquitos que sirven de base a la bóveda de mocárabes formados por una serie de cupulines de base octogonal, sin igual el central y por parejas los demás, situados uno a cada lado. Las dos ventanas de ésta sala a N de doble arco sobre parteluz, tuvieron volados ajimeces, simāša

miércoles, 18 de febrero de 2026

APALACIO DE COMARES (ALHAMBRA)

 

Dār Qumāriš/Palacio de Comares

            La última gran obra que emprendió Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I fue la construcción monumental de Dār Qumāriš/Palacio de Comares, para lo que arrasó el Palacio de su padre Abū al-Walīd Ismā´īl I, nieto de A´Abd Allāh Mwāmmad II, por su hija Fāţima, y sobrino de los soberanos A´Abd Allāh Mwammād III y Abū al-Ŷuyūš Naşr I que había construido al O del Partal, continuado por Abū -l-Ḥaŷŷāŷ Yusūf I ibn Ismā´īl y terminado por su hijo Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, queda del mismo su torre-alcoba hasta el nivel de la planta sótano y el muro norte de su sala trasversal, metidos dentro de obra de la colosal Torre de Comares y la Báraka/Sala de la Barca, reconociéndose ambas construcciones por registros arqueológicos. El acceso principal a este Palacio ha quedado oculto por las transformaciones sufridas por el lugar a lo largo de cinco siglos y la ruta que siguen actualmente los visitantes no es la original sino una engañosa sucesión de habitaciones, patios y galerías en las que no se ve la menor intención de exactitud arqueólogica. Las ventanas se han convertido en puertas y las camas se utilizan como pasillos. Incluso la entrada original al Mexuar, la primera sala donde entra el visitante, hoy no se puede determinar con seguridad. Dār Qumāriš/Palacio de Comares tenía una fachada, pero interior. Ocupando el lado sur del patio del Cuarto Dorado, esta fachada es el muro más profusamente decorado de toda la Alhambra. Las tres paredes restantes son lisas para hacer recaer toda la atención sobre la fachada y sobre la importancia de la persona sentanda delante de ella. Las puertas gemelas abiertas en este frente fueron diseñadas para confundir a un posible atacante. Originalmente la de la derecha no conducía a ninguna parte, mientras que la de la izquierda llevaba a las habitaciones privadas del sultán. A la misma distancia de ambas puertas y protegido por el alero más profundo de la Alhambra había un trono provisional, probablemente una silla de tijera del estilo de la que se conserva en el Museo Nacional de Arte Hispano-musulmán de la Alhambra, que ocupaba el lugar central del lado norte. En Oriente el dosel es un atributo de la divinidad o de la realeza. En este caso cubre hasta el más bajo de los tres escalones a los que se acercaban los suplicantes cuando presentaban una petición o se dirigían al sultán, cuyo trono estaba elevado sobre el nivel del patio. Los demandantes o litigantes permanecían en el Cuarto Dorado que hacía las veces de sala de espera. Diseñada para intimidar al demandante impresionándolo con el poder de la autoridad real, la fachada también ejerce una función simbólica; es un pórtico real, la entrada al sitial del poder, que abruma al suplicante. Debajo del andén del Patio, en el ángulo en hay un muro soterrado que puedo ser de una alberca más ancha que la actual, con proporción similar a la del Partal. Al E de Dār Qumāriš/Palacio de Comares, como lo denomina Ibn al-Jaţīb, hubo un jardín, siendo el monarca enterrado en la Rawa de su alcázar qaşri-hi, junto a su abuelo. En dicha área construyó Abū al-Walīd Ismā´īl I, una alcoba-pabellón con sala-linterna cuadrada central, a la que se accede por cuatro arcos apuntados de herradura; la cubre una bóveda de dieciséis gallones estucados de ladrillos rojos y tendeles blancos, que apoya en semitrompas de aristas por encima de un cuerpo lucernario de doce ventanas, y la cubre un tejado a cuatro aguas. Rodeaban a ésta qubba central unas estancias, algunas reaprovechadas y otras a N destruidas al construir Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V el Palacio del Riyāḍ al-Sīd para riego de éstos jardines, y para seguro y contínuo suministro de agua del ammām del Palacio, edificó un aljibe hoy reutilizado en el Palacio del Riyāḍ al-Sīd, entre la alcoba de los Banū l-Sārrāŷ/Abencerrajes y la entrada original en el ángulo SO. Lo único que llegó a ver terminado Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I fue la grandiosa torre y su Sala, porque fue asesinado en 1354, cuando la obra decorativa alcanzaba el intradós del arco de entrada. Todo el resto del Palacio fue terminado por su hijo Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V

Būrŷ de Qumāriš/Torre de Comares

                Su altura (45 metros, la hace la más poderosa de Qal´at al-Hamrā. Su nombre Comares procede de las vidrieras –se llaman en Oriente comaríes - que cerraban sus ajimeces o nueve balcones volados que en su día estuvieron decorados con vidrieras y los arcos centrales son gemelos que descansan sobre una columna de mármol. Otros dicen que viene del pueblo malagueño de Qumāriš dónde se habrán fabricado los cristales. Y el autor libanés Amin Maluff pretende que viene del árabe kamar”, por lo cual sería torre de la Luna, ésto porque los astrólogos lo utilizaban para estudiar el cielo nocturno.

         Entre sus muros y los de la Báraka/Sala de la Barca hay un estrecho pasadizo (1,25 metros de ancho) con dos puertas, la de la izquierda del cuál se encuentra una puertecilla con arquito agudo de herradura decorado de rizos en su intradós y sobre él un paño de yesería todo encuadrado por un gran alfiz en el que se repite el lema

wā gīlab īly Allāh وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه Sólo Dios es vencedor

Esta puerta da paso a la escalera de subida a los departamentos altos del torreón, que componen dos pisos pequeños con aposentos abovedados y bovedillas también en la escalera misma. Sus almenas, primitivamente cuadradas, se cambiaron en el s. XVI añadiéndoles remates piramidales. La torre tiene exteriormente gárgolas y varias ventanas en sus cuatro frentes. Tiene la Torre de Comares dos habitaciones abovedadas, separadas por un pasillo, que sirvieron de alcoba central para el ´Āmir granadino y a su madre, la virtuosa ´Ā´iša, sentado de espaldas a la luz. La luz cegaría a la persona que se entrevistase con él. La calefacción era de braseros. La iluminación con lámparas de aceite.

En la antesala se encuentra la siguiente inscripción en árabe: «Edificaste para la fe en la preciosa cumbre una tienda de gloria, que no necesita cuerdas para su sostén». El lado derecho del pasadizo indicado, por una puertecilla gemela a la frontera en la que sólo queda de antigüo un trozo de decoración, comunica con un pequeño aposento de 2,37 metros de largo por 1,75 de ancho, de muros lisos y cubiertos por una bóveda de medio cañón sobre una imposta de nacela decorada. En el muro del fondo se abre un nicho con arco de herradura apuntado, de rizado intradós y dovelas alternadas, hundidas y en relieve, decoradas de ataurique, así como las albanegas, ciñendo el arco y un paño de yesería que hay sobre él, un alfiz, con el lema nazarī. Interiormente cubre el nicho una cúpula de forma de concha, decorada en su centro con un motivo triangular de hojas y palmas digitadas y bajo él corre, de arriba abajo, una abertura de 0,36 metros de luz, en forma de saetera, que da vista a las escaleras del inmediato patio de los Cipreses

Poema de la Puerta deComares

«Soy corona en la frente de mi puerta:
envidia al Occidente en mí el Oriente.
al-Ganī bi- Llāh mándame que aprisa
paso dé a la victoria apenas llame.
Siempre estoy esperando ver el rostro
del rey, alba que muestra el horizonte.
¡A sus obras Dios haga tan hermosas
como son su temple y su figura».

El interior de la Torre de Comares lo ocupa la Sala conocida modernamente con el nombre

Sala de Comares/Salón de Embajadores

Sala de Comares/Salón de Embajadores

En el testero del Patio, la magnífica fachada de alcázar al-Sulţān, se realza la Sala de Comares/Salón de Embajadores, por un basamento marmóreo de tres escalones de altura sobre el Patio.

         La Sala, donde los monarcas de Granada recibían a los emisarios extranjeros que se maravillaban del arte y riqueza del singular dominio islámico; ahí también el 4 de junio de 1526, el emperador Carlos V, mirando desde un balcón los jardines, las arboledas y el río, exclamó:

«¡Cuán desgraciado el hombre que perdió todo ésto¡

       Es una de las más grandes de éste Palacio. Consta de planta baja y alta, estando rematada por un alero de gran vuelo que vierte el agua fuera del peldaño inferior, y si es de viento no llega a alcanzar el basamento Es una Sala cuadrada, de 11,30 de lado por 18,20 de altura, que estuvo pavimentada con azulejos azules y blancos con adornos dorados y que no quedan ninguno en su sitio, aunque se conservan algunos en el Museo de Qal´at al-Hamrā y siguen brillando como la porcelana cuando se sumergen en el agua, pero hoy lo está de losetas de barro alternadas con holambrillas del s. XVI. En Qal´at al-Hamrā, en el centro del suelo, debajo de la cúpula, es el úncio lugar en el mundo musulmán en el que había azulejos de las solerías con el nombre de Allāh inscrito con el lema de la dinastía nazarī:

. وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Sólo Dios es vencedor.

        Estos azulejos no se pisarían jamás. La cámara central, es la de mayor riqueza en cuanto a su decoración. Junto a la inscripción anterior del alfiz, encontramos un artesonado de lazo que cubre el interior de la cámara, que está rodeada por un zócalo de alicatados, adornados con yeserías. En la pared que da entrada a Sala de Comares/Salón de Embajadores y a ambos lados del arco de entrada hay dos alacenas, el de la derecha daba a una puerta que conducía a estancias superiores del ´Āmir para el invierno y también para dar acceso a las almenas de la torre. Fue restaurado en varias ocasiones y debido a equivocaciones de los restauradores hoy en día no parece nada de lo que en su día fue. Los otros frentes de la Sala Este, Norte y Oeste, presentan cada uno tres arcos de ingreso a otros tantos camarines, abiertos en el espesor del muro de la torre, de unos 2,50 metros de fondo, con balcones gemelos los del centro y ventanas encima, cuyos huecos se cerraban primitivamente con celosías de madera y vidrios de colores. Cubren los camarines techos de lazo (los centrales en forma de artesa) con inscripciones. Y por cada frente tres alcobas, la central mayor que las laterales, y con ventana de dos arcos con parteluz, cerrándose las nueve alcobas con celosías adosadas a los muros. La qubba situada a eje en el arco de entrada muestra decoración diferente a las otras, iguales por parejas. Sobre su zócalo de lazo mixto de ocho y doce, tiene un poema de seis versos en dos cartelas rectangulares, a derecha e izquierda, cuyo texto especifica que es la qubba del kursī, donde el soberano se alojaba para dar audiencias. La Sala está rodeada por un zócalo de piezas vidriadas, en la que las figuras geométricos y vegetales se mezclan y combinan con gran armonía, sobre el que podemos admirar una bellísima decoración de ataurique recubriendo la pared, hasta las columnas de los arcos centrales, rematada por una cornisa de mocárabes pintados. La primera ostenta cartelas con letras cúficas y entre arco y arco, paños decorativos, rematando este primer cuerpo una faja de letras cursivas y, encima, otro paño de decoración, con caracteres cúficos combinando pequeñas arquerías cruzadas, sobre el cual corren cartelas cúficas con círculos encerrando el lema nazarī y, más arriba, otra gran zona de entrelazados poligonales. Una faja de inscripción, que dice: “Gloria a nuestro Señor el ´Āmir monarca guerrero Abū l-aŷŷāŷ Yūsuf I gloria por sus victorias” sirve de apoyo a las veinte ventanas que iluminan la Sala a través de sus celosías con labor de rombos. Remata el conjunto nueva inscripción cursiva y una espléndida cornisa de mocárabes pintados y, encima, reproducida la Šūráh 63 del Corán.

       Sobre esa cornisa se eleva la cúpula, obra maestra de la carpintería granadina, colocada bajo la primitiva bóveda esquifada de ladrillo que cerraba la Sala. La componen tres series de paños de madera de cedro cubiertos de lacería y un cuarto cerrándolo, con gran cubo de mocárabes en el centro, todo sembrado de figuras estrelladas y tan ricamente pintado que produce la impresión de nácar, plata y marfil. Presenta dos puertas que dejan en el centro el tercio de su ancho total, lugar donde se colocaba la corona del trono cuando el soberano daba audiencia, muestran ambos alfices de alicatados con lazo de ocho a base de cintas de colores entrelazadas, trazadas sobre cuadrículas normal y sesgada, puro virtuosismo de colores al ojo, pero manifiesto retroceso en lo geométrico. El dintel O es idéntico, si se le suprime su dovela extrema de cada lado, al de la fachada de la sala de la alta alcoba del Mexuar, terminada en noviembre de 1365. Un paño de lazo de ocho curvo, con casquetes hemiesféricos en relieve, indica el entresuelo entre ambas plantas. El piso alto muestra en su centro pequeña ventanita a modo de Mirāb trasdosada y enmarcada por alfiz con el texto coránico de la aleya del trono (256, Azora II) con su valor simbólico sagrado situado por encima del soberano en audiencias. Desde las ventanas de doble arco de la estancia alta, las mujeres y niños contemplarían éstos actos desde detrás de las celosías sin ser vistos, ni correr riesgo alguno. El alero se inicia con un friso de cuatro versos en el que se describe la posición del alero como la corona de la fachada. La policromía dorada, blanca perfilada de negro sobre fondo rojo bermellón y azul celeste, daba una apariencia al alero por completo distinta a la que hoy presenta. Sus dos puertas bifurcaban los caminos a seguir para quienes entraban en el área privada y solemne de alcázar al-Sulţān; la del O servía de acceso usual a la familia y servidumbre, mientras que la puerta E da al pasaje con zangüan y corredor para la guardia que cerraba el acceso en ambas direcciones de las puertas, hacia la fachada o hacia el Patio de Comares. En dicho corredor hay tres asientos cobijadas bajo arcos y un īwān para una tarima para descansar de noche. Siguió siendo el acceso principal al Salón del trono bajo Isabel I de Castilla-León y Fernando II de Aragón, como muestra la inscripción gótica del zangüan E, que especifica que ellos eran los nuevos soberanos del sulţānato y del Palacio. Todo el trazado de vanos y paños decorativos de Sala de Comares/Salón de Embajadores están basados en el cuadrado de su planta. Los zócalos entre alcobas, alacenas y en las esquinas muestran el punto culminante del razo de rueda de la escuela occidental āndalusī. Consiguen darle una dimensión de profundidad a alguno de ellos mediante la combinación de colores, donde el melado caliente destaca. Los paneles verticales de yeso entre alcobas y en los ángulos, a modo de tapices colgados, dan paso a una zona del salón ornamental por paños y cenefas horizontales, ya con jaculatorias cursivas, ya con composiciones cúfico-geométricas combinadas con esquemas rómbicos, ya como ţirāz combinando cartelas rectangulares con círculos, ya con lazo mixto de estrellas de ocho y doce. El cuerpo lucernario de cinco ventanas iluminaba los paramentos policromados, dándole al decorado un relieve y un valor distinto al que hoy se ve, sobre un volado friso de mocárabes de madera descansa la gran armadura ataujerada de siete paños, la cuál representa simbólicamente y de modo ascendente los siete cielos del Paraíso musulmán en las sucesivas filas de estrellas de 16 y 8 puntas, el Trono de Dios en el cupulín de mocárabes, y los cuatro árboles del Paraiso ubicados en las cuatro diagonales. Todo ello realzado por una policromía de fondo rojos y blancos, más oscuros en los arranques y más claros conforme se alcanza el Trono de Dios. Destaca sobre dichos fondos el dorado de la decoración de ataurique de estrellas, zafates, costadillos, candilejos, etc.. la decoración epigráfica de ataurique y lazo, y el trazado proporcional de todo ello. El techo se presenta como la representación de los Siete Cielos del Paraíso Islámico, con el trono de Dios situado en el octavo cielo, representado por el cubo central de mocárabes, y los cuatro árboles de la vida situados en las diagonales. La cúpula es una obra maestra de carpintería. Está compuesta por paños de madera de cedro cubiertos de lacería, con un gran cubo de mocárabes en el centro, salpicado de multitud de estrellas, pintado de tal manera que parecen nácar, plata y marfil.

       El interior de la Sala lo cubre un artesonado de lazo y sus paredes y yeserías finamente labradas y las inscripciones: “Desde mí recibes la salutación que por la mañana y por la tarde te dirigen bocas de bendición, de felicidad, de dicha y de amistan íntima” “Esta es la cúpula excelsa y nosotras somos sus hijas. Más para mí es la distinción y la gloria en mi familia” “Soy lo que el corazón es para los miembros, pues estoy en medio de llos y en el corazón reside la fuerza del aliento y el aliento y el alma”

Sala de Comares/Salón de Embajadores

         Podemos observar que Sala de Comares/Salón de Embajadores se haya repleto de inscripciones decorativas: ţāqass, nichos, arcos, paredes, camarines, etc. se hayan repletos de poemas, alabanzas a Allāh, al ´Āmir: وَ لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Sólo Dios es vencedor El lema de los nazarīes que a borbotones reza, en letra cursiva, en alcobas de Sala de Comares/Salón de Embajadores, en la banda que linda con el arrocabe; o en escritura cúfica, en el intradós del arco de acceso a Sala de Comares/Salón de Embajadores, en el borde inferior de los paños que se sitúan sobre la cornisa de mocárabes, o textos del Q´ran, como el que encontramos en la cámara central, la del Trono, situado en el alfiz de su arco, que según la traducción de Echevarría reza así:

«Ayúdeme Dios apedreador del demonio.
En el nombre de Dios que es misericordioso y tiene misericordia.
Ser, Dios, con nuestro Señor
Mwḥāmmad y su generación, compañía y salvación.
Y di: Mi ayuda de la ira de Dios y de todo el demonio que permite rompimiento del infierno;
y me libre del mal del envidioso cuando se dispone a envidiar.
Y no es viva otra divinidad que la de Dios a quien alabar eternamente.
La loa al Dios de los siglos.»


        Sala de Comares/Salón de Embajadores tiene tres balcones en cada uno de los muros y debido al espesor de ellos forman nueve alhamies o estancias. La Sala, sirvió de prisión al ´Āmir granadino AAbd Allāh Mwāmmad XI Boabdil, ninguna otra parte del castillo hubiera valido mejor para el propósito: las paredes exteriores son de enorme espesor, presentando ventanillo que parecen taladrados en ellas, cruzados con barras de hierro. A los tres lados de la Torre de Comares, precisamente debajo de esos ventanillos, extiéndase estrecha galería de piedras con un parapeto, de poca altura, pero a considerable distancia de tierra. Presúmase que desde ésta galería salvara la ´āmira a su hijo valiéndose de los chales de su séquito femenino atados unos a otros, y envolviendo en el suyo propio el pequeñuelo: con esa cadena de seda lo bajaría en la oscuridad de la noche al suelo, donde esperarían sus leales partidarios, que en veloces corceles lo llevarían a las montañas

       Aquí se reunió AAbd Allāh Mwāmmad XI Boabdil con su gente y acordó la rendición. Después aquí se firmó dicha rendición. Bajo el Salón pasa el camino de ronda del adarve alto del recinto general y hay tres cámaras abovedadas capaces de concentrar tropas que, desde los adarves laterales de la torre, podían interrumpir, al asalto, por las ventanas del salón y reforzar a la guardia palatina en caso de urgencia. Salimos otra vez al Patio de la Alberca/Arrayanes o mirtos. En un extremo del lado izquierdo del Patio, un pequeño arco sirve de ingreso a un pasadizo que parte de la Sala de Comares se accede a la Galería de Dār ´Āiša/Patio de los Leones.