lunes, 9 de febrero de 2026

ENTRADA A LA ALHAMBRA-PLAZA DE LOS ALJIBES

 Entrada a la Alhambra 

     

          Antes de que se hiciese la Plaza de Aljibes (1494), el acceso a los Palacios reales, enclavados hacia el centro de la colina, donde se forma la depresión y separados de alcazaba por la actual Plaza de los Aljibes, terreno que, antes de su construcción, constituía una barranquera que dividía ambos núcleos. En esta zona de separación existe una calle que antiguamente partía de la Bāb al-Šarī´a/Puerta de la Explanada/Puerta de la Justicia, pasaba bajo la Puerta Real –hoy destruida- y daba acceso desde ella, por un lado, a la Bāb al-Jamrra´/Puerta del Vino, desde donde arrancaba la calle Real Alta y, descendiendo –al frente de la Puerta Real- la calle que conducía a la entrada principal del Dār Qumāriš/Palacio de Comares, donde se encontraban sus primeros patios administrativos, y a la calle Real baja. Esta última bordeaba esas primeras estancias administrativas del palacio y conducía a la primitiva entrada del Palacio de los Leones –rodeando la Sala de la Helias contigua al Harem, antes de ser destruida para hacer el codo de la capilla del Palacio de Carlos V- y a la Ráwḍa/Cementerio Real nazarī, donde continuaba hacia el Partal y al Secano.

Plaza de los Aljibes.

        Recibe su nombres de los construidos por el Conde de Tendilla en 1494 en el barranco que separaba alcazaba y los Palacios. Esto aljibes formado por dos grandes naves paralelas de 34 metros de longitud por 6 de ancho por 8 de alto y con capacidad para unos cuatro millones de metros cúbicos de agua, el aspecto interior recordaba al de un grandioso templo y tienen bóvedas de cañón sostenidas por arcos semicirculares, comunicándose por medios de seis puertas las dos naves que lo forman.

       En sus extremos hay dos escaleras para el descenso y junto a la primera un departamento con bóveda esquifada, que recibe y distribuye el agua. Posteriormente se convirtió este lugar en plaza, para la cuál se derribó la Puerta Real y los edificios que envolvía y coronaban los aljibes, soterrando totalmente estos y las calles y plazas que los rodeaban. Esta plaza de los Aljibes constituyó una extensa explanada entre las torres y defensas de la Alhambra, de un lado, y, del opuesto, por la Puerta del Vino y los Palacios árabes y de Carlo V.

       El 17 de febrero de 1944 unos pocos afortunados pudieron conocer el famoso depósito del siglo XVI, cuyas aguas gozaban de popular predilección entre los granadinos, especialmente durante los días de calor. La visita se realizó tras la limpieza del aljibe ordenada por el arquitecto Francisco Prieto Moreno.

       A partir del año 1955 se realizaron excavaciones en esta explanada que han dejado al descubierto la plaza medieval que precedía al palacio árabe con las tres puertas que cerraban su entrada, una de ellas casi completa en el interior del Cubo, otra que ataja la calle que rodea la Alhambra al pie de la muralla y la tercera que da paso a la calle que bordea al sur el palacio árabe y a la calle que sube hacia la Puerta del Vino.

domingo, 8 de febrero de 2026

TORRE DE LA POLVORA

 

Torre de la Pólvora 


Torre situada en el ángulo suroccidental de la Alhambra, cerca de la Bū al-a´am/Torre Giafar o de la Vela y como su nombre indica allí se guardaba la pólvora necesaria para las armas de fuego. Mandada construir por Mwāmmad I ibn Naşr al-Amar (629/1232-671/1273). En el complejo defensivo de la Alhambra este pequeño torreón defensivo jugaba un importante papel de salvaguardia del costado meridional de la Torre de la Vela y la de vigilar y controlar todo el lienzo sur de la muralla de la Alhambra y desde ella se puede ver Torres Bermejas y el Carmen de Peñapartida. En la conquista cristiana esta torre formó parte del conjunto de reformas defensivas realizadas en la Alcazaba, entre otras como baluarte del actual Jardín de los Adarves que en el siglo XVI, era una plataforma para artillería. Se sabe que el nombre de Torre de la Pólvora le viene precisamente porque es en ésta época que aquí se almacenaba la pólvora para la artillería y demás armas de fuego. En uno de los lados de la Torre está la célebre frase del poeta Francisco de Icaza, ”Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada”.

sábado, 7 de febrero de 2026

TORRE DE LOS SIETE SUELOS

 

Torre de los Siete Suelos/de los Pozos/de la Sierra y Puerta del Sol

         Se encuentra situada en la muralla meridional y era una de las cinco puertas con que contaba la Alhambra. Es obra del ´Āmir Yūsuf I Abū l-Haŷŷāŷ 734/1.333-755/1.354) y como toda puerta exterior, es en recodo y además en rampa para dificultar el acceso a los posibles enemigos cobijada en una torre en forma de U. flanqueada por dos torreones de 22 metros salientes para la defensa de la puerta y encima del dintel de su arco de mármol -en forma de herradura con llave en la dovela central y labores de conchas en las albanegas- corría una faja de escayola con la inscripción, lema de la monarquía nasrí- "Wa la galiba illa-Allāh, Solo Dios es vencedor" y coronándola una cenefa de alicatados.

        El arco apoyado en capiteles de mármol -único resto de él después de la voladura en 1.812 efectuada por las tropas napoleónicas- conducía a otro arco, con capiteles de piedra franca, a un pasadizo acodado con bóvedas esquifadas de ladrillo, asientos para la guardia y salida por un doble arco que se ha repuesto. La Torre al-Gudur/Torre de los Pozos, un tiempo inexpugnable, está hoy totalmente destruida: la volaron los franceses cuando, fracasada la invasión napoleónica, abandonaron la fortaleza; desparramadas por el suelo aparecen sus ruinas ocultas entre vides y chumberas o cubiertas por lujuriosa vegetación. Consérvese el arco de la puerta, aunque agrietado por los terremotos; pero sigue cerrado, ahora por piedras y restos de las ruinas, y de ésta manera no ha dejado de cumplirse el deseo de abandono Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad XI (Boabdil)

        En esta puerta sucedieron importantes acontecimientos, por ésta puerta abandonó Abū ´Abd Allāh Mwḥāmmad XI (Boabdil) la ciudad de Granada. Alentando melancólico capricho de un ánimo destrozado, o quizás bajo el influjo de impresión supersticiosa, el soberano āndalusī solicitó de los reyes Isabel I de Castilla y León y Fernando II, rey de Aragón que no consintieran que nadie pasara después aquella puerta, quizá por ello en un grabado del siglo XVI se le llama " porta castri granatensis semper clausa" y, en otro del siglo XVIII, "porte de Grenade qu´a eté murée" y en la explanada existentes en la epoca árabe, delante de ella, se celebraban desfiles militares

        También en los primeros tiempos árabes fue teatro de duras contiendas, pues en este lugar derrotó en el siglo XI a los cristianos y muladies de Elvira, Sawwar ibn Hamdum al-Muharibi, jefe qaysí (889-890), sitiado en la Alhambra y, más tarde, aquí venció el jefe almohade ´Abd al Mu´min a la caballería de Ibrahim ibn Hamusk, suegro de ´Abd Allāh Mwḥāmmad ibn Sa´d ibn Mardanīš (el Rey Lobo) y tras la conquista cristiana, se celebraban justas y torneos entre Alonso de Aguilar y Diego Fernández de Córdoba.

       La puerta de los Siete Suelos fue reconstruida por Francisco Prieto Moreno en la década de 1.950 y 1.960. Se reconstruyeron parte las bóvedas y toda la portada exterior de la que quedan restos originales en las almacenes de la Alhambra.


miércoles, 4 de febrero de 2026

TORRE DEL AGUA

Torre del Agua

    Es la torre que está más al este de toda la fortificación. Esta torre es defensiva y, además, permite proteger as-Sāqiyat/Acequia Real que conduce el agua procedentes del río Darro, de Generalife por medio de una infraestructura de albercas, aljibes y pozos llegaban a esta zona para suministrar agua a toda la población de Qal´at al-Hamrā y a los barrios cercanos.

    Vemos los restos de ésta as-Sāqiyat/Acequia Real en el interior de la muralla, en el lugar donde se rompió para dar paso al camino. De la torre original, de grandes dimensiones y tres pisos sin decoración, sólo quedan restos, pues fue volada en 1812 Sus dependencias mostraban “en la de en medio y en los altos, muy buena distribución y alguna majestad”. 

martes, 3 de febrero de 2026

TORRE DEL CABO DE LA CARRERA

 

Torre del Cabo de la Carrera

        Llamada así por ser el límite de la calle Mayor de la Alhambra, Es una torre exclusivamente militar. Tiene forma cilíndrica y hoy en día está muy deteriorada. La voladura que efectuaron los franceses en el año 1812 en su retirada dejó su huella también en ella.

        Situada entre la Qalaḥurra de Mwḥāmmad VII/Torre de las Infantas y Torre del Agua, habría sido construida o restaurada en 1502 por los reyes Isabel I de Castilla y León y Fernando II de Aragón, según una inscripción existente y que no se conserva.

lunes, 2 de febrero de 2026

TORRE DE LAS INFANTAS

 

Torre de las Infantas.

     En el s. XVI se la llamó Torre de Ruiz y Quintarnaya, por ser éste el nombre de su inquilino. Está situada en la muralla este, entre la torre de la Cautiva y la Torre del Cabo de la Carrera; se trata de un pequeño palacete mandado construir por ANaşr Sa ´d en 1458-1462, de dos plantas atravesada por el foso y el adarve, y a la que se accede desde el camino estrecho en zig-zag bajo de ronda cubierto por bóveda de mocárabes pintada imitando ladrillos rojos y blancos, y, en su arranque, pintados también, escudetes nazarīes, hasta la actual puerta. Los extremos del pasadizo los ocupan bancos a la entrada para los eunucos, y a derecha e izquierda de otro pasadizo abovedado que forman codo con éste, se hallan, respectivamente la escalera de subida los pisos altos y un pequeño aposento que quizá fuese retrete.

El acondicionamiento de la vivienda palatina dentro de la gran torre militar rectangular es perfecta y arquitectónicamente bien hecha si se la compara con la Qalaurra de Yusuf I/Torre de la Cautiva.

        Tras alcanzar su puerta se entra en el zangüan, que presentas en su primer tramo una bóveda de mocárabes estucada con ladrillo almagra; el zangüan está dispuesto en recodo con triple recodo, con la escalera de subida a la planta alta de la vivienda, una bancos cobijada por arco para asiento de la guardia, la puerta arqueada de una letrina que tuvo agua corriente constante cayendo en cascada al vacío, y el paso a la sala-linterna, que centra la vivienda palatina con īwānes ( Portal. Sala abovedada abierta por un lado, que da a un patio) a S y N. estos se delimitan del espacio cuadrado de la linterna central por pilares rectangulares que sobresalen de los testeros E y O, con ménsulas decorativas que fingen sostener un dintel en el que apoyan los pares de los respectivos alfarjes. Esta linterna comunica directamente con estancias rectangulares a naciente, poniente y a N, la cual tiene en sus extremos arcos que atajan sendas alcobas y un mirador reducido a una ventana de doble arco con columna parteluz cobijada por un arco de mocárabes.

       Presenta corredores en planta (sobre los corredores en planta baja que rodean la linterna), pasillos con arcos dobles sobre columna parteluz, que dan a sendas salas a N y S abovedadas y paso a otras análogas a E y O que se comunican con la linterna por ventana de doble arco sobre columnita parteluz. Los capiteles de las columnas tienen un cuerpo cúbico reducido.

El piso superior para las damas, presenta en sus lados cuatro balcones geminados, mayores los de sus dos frentes, en las enjutas de cuyo arco se lee esta inscripción: “ La ayuda y la protección de Dios para nuestro señor Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V.

      Los cuatro frentes del patio tienen arcos en su centro y en los nichos que se abren jambas del de entrada, corren estos letreros, encerrados en tarjetones: “Gloria a nuestro señor Abū ´Abd Allāh Mwāmmad V, hágalo Dios victorioso”.

En el alfiz del mismo arco figura esta otra invocación:

Oh, Señor mío, pues eres el dispensador de los beneficios, haznos prosperar porque tu dádivas son hermosas”


Inscripciones repetidas en los arcos restantes y lo alto del primer cuerpo del edificio, así como sobre el zócalo de la Sala, dentro de una faja que la rodea. A un lado y otro de esta pared de entrada hay alacenas, con arquillos modernamente rehechos e inscripciones demandando la ayuda de Dios para el mismo rey.

      Los dos arcos laterales del patio (con nicho en sus intrados y letrero análogo al de entrada), dan paso a dos pequeñas salas escasamente ecoradas, con balcones centrales geminados y el del fondo se abre a otro aposento, con alcobas en sus extremos y en el centro balcón moderno, cobijado por bellos arcos de mocárabes, en torno al cuál corren otra inscripción, en gran parte ilegible. Las paredes de esta Sala se adornan con fajas de yesería en las que, una vez más, campea ésta invocación.


La ayuda y la protección de Dios y una expléndida victoria sea para nuestro Señor A´Abd Allāh Mwāmmad V al-Ganī bi-Llāh”. Y el lema nazarī varias veces repetido:

لاَ غـَـلِـبٌ إلاَ اللـَّه wa lā gīlab īly Allāh Sólo Dios es vencedor

      Toda ésta planta del edificio la rodeaba un zócalo de sencillos azulejos, de forma cuadrada, blanco y negro, de los que sólo quedan algunos trozos. La planta alta de la torre tiene otras dos habitaciones, una sobre la mayor de abajo y otra sobre la entrada, con vista al exterior. La primera tiene bóveda del luneto y en sus alcobas de esquife, y la segunda de arista, y ambas escasa decoración en sus paredes.          La decoración se centra en cenefas delimitadoras de la altura del forjado de entreplantas, de los vanos de doble arco a modo de encuadres, o de paños con decoración incisa o bien lisos de estuco, que debieron estar ornamentados con sedas o tapices de ricos colores. La linterna se ochava mediante cuatro trompas de mocárabes cuyo arco mixtilíneo se continúa en los frentes de muros y se decora con inscripción cúfico-geométrica. El ataurique que cubre la albanegas, y el del resto del decorado de la Qalaurra, está seco, sin morbidez y blandura de formas, de agilidad en el trazado. Tiene un cuerpo de ocho ventanas y una armadura que sustituyó a la bovedita de mocárabes al arruinarse el lucernario y rehacerse

Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?

Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.

¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus 
/acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al
´Āmir ) contiene su enojo.


domingo, 1 de febrero de 2026

TORRE DE LA CAUTIVA

 

Torre de la Cautiva

       Torre construida por Abū l-Ḥaŷŷāŷ Yūsuf I (1.333-1.354), sobre el adarve (camino de ronda de la muralla), fue conocida en el s. XVI como de Torre de la Ladrona y de la Sultana. Se cambió su nombre por el de la Cautiva porque se pensaba que en ella vivió Isabel de Solís, convertida al Islam con el nombre de urayyā/Zoraya, favorita de Abū l-Ḥassān ´A.

       Esta torre es una cálida vivienda ornamentada interiormente con un lujo espléndido y extraordinario. Sus revestimientos, sus puertas y su vestíbulo fueron destruidos en 1.810 por los soldados franceses que invadieron nuestra tierra. Tiene pasaje de entrada en recodo, que evita la visión interior desde fuera. Arranca desde el ángulo mismo la escalera que asciende a un pasillo alto, cubierto de bóveda de arista, a cuyo final se llega a un pequeño patio patio cuadrangular ceñido en tres de sus lados por galerías con arco peraltados de festón, sobre imposta de mocárabe, apoyados por cuatro pilares cuadrados, revestidos de yesería, con fina ornamentación. En los extremos de las galerías laterales hay alacenas con basares de mocárabes y arcos agallonados, con ésta inscripción en torno: “ Oh, confianza mía, oh, esperanza mía, tu eres mi esperanza, tu eres mi tutor”” Oh, Tabi´un/Profeta y enviado mío, sella con el bien mis obras” En planta baja, muestra un pequeño patio. El arquitecto ha adaptado el pórtico al interior quebrando en ángulo sus tres arcos; sobre éste pórtico se ubica el pasillo alto. Al fondo del patio se abre un arco doble con intrados de mocárabe y tres ventanitas encima, cerradas por celosías y en la decoración que lo circunda, estos letreros: “Alabanza a Dios por los beneficios del Islám” “Una buena nueva os traigo: que las armas de Dios han alcanzado la victoria”.


Y, en caracteres cúficos: “El poder pertenece a Dios”.

       Este arco, en cuyas jambas se abren ţāqas con arquillos de galones, da paso a la Sala principal, de planta cuadrada, la cual presenta en cada frente una qubba con ventana de dos arcos con columna parteluz, y preciosos zócalos de alicatado de ruedas de lazo de ocho con zafates purpúreos. En el camarin de la izquierda: “Sea plena la salvación del Profeta, el escogido de Dios y de su discípula, el ilustre y de su familia” “Dios es el mas digno de ser alabado en el Universo”. “Es de justicia a él debida tributarle alabanza por su honor y su excelencia”

         En el de frente: “La alabanza sea para Dios por los beneficios que concede unos tras otros, tarde y mañana”, “Confio en que así como en el pasado me ha sido benéfico, es posible que en el futuro me otorgue también su gracia” Y en el de la derecha: “Demos gracias a Dios porque repetidas veces nos ha ayudado. Así como varias veces lo ha hecho, nuestros dichos los deben repetir”. “Sea plena la salvación del Profeta, el escogido de Dios y de sus discípulos ilustre y de su familia” En torno a los arcos, corre la siguiente inscripción: “Gloria a nuestro Señor, el rey victorioso, el Campeón de la fe, el ´Āmir de lo musulmanes Abū -l-Ḥaŷŷāŷ. Las cuatro esquinas de la Sala muestran dos tipos de zócalo de lazo de ocho y dieciséis, incrustadas en las estrellas de dieciséis el escudo nazarī con campo purpúreo y banada blanca. Los zócalos de ésta qalaurra son los únicos que nos han llegado con piezas purpúreas; los remata una cenefa epigráfica coránica y un friso de almenas con las blancas estropeadas por las negras, rasgo arcaizante del primer periodo, proveniente del arte almohade.


        En los cuatro ángulos aparecen quebradas bandas con cartelas rectangulares y círculos, bordeados por cuatro poemas de Ibn al-Ŷayyāb, que describen el decorado original de la estancia con buen sentido de la estética. Dos tipos de paños de sebkas superpuestas adornan los ángulos. Un paño de lazo de ruedas de ocho con zafates harpados, enmarcado por cenefas, da paso a un friso volado de arcos de mocárabes, sobre el que apoya la armadura, rehecha en el s. XIX tras un incendio.

     Tras haber sido vivienda de las alcaides cristianos y de particulares durante el siglo XIX se le sometió a intensas restauraciones, que han alterado en parte su decoración y epigrafía originales; de esta época es el actual suelo de mármol y la techumbre de madera.

Tercer poema en la  Torre de laCautiva

«Esta obra ha venido a engalanar al-Hamrā;
es morada para los pacíficos y para los guerreros;
Calahorra que contiene un palacio.
¡Di que es una fortaleza y a la vez una mansión para la alegría!
Es un palacio en el cual el esplendor está repartido
entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes;
en el estuco y en los azulejos hay maravillas,
pero las labradas maderas de su techo aún son más extraordinarias;
fueron reunidas y su unión dio lugar a la más perfecta
construcción donde ya había la más elevada mansión;
parecen imágenes poéticas, paranomasias y trasposiciones,
los enramados e incrustaciones.
Aparece ante nosotros el rostro de Yūsuf como una señal
es donde se han reunido todas las perfecciones.
Es de la gloriosa tribu de Jazray cuyas obras en pro de la religión
son como las aurora cuya luz aparece en el horizonte.»