La conspiración.- Al asumir la jefatura de la casa ducal también asumió otros cargos vinculados como el de capitán general de la Mar Océana y Costas de Andalucía (desde el Guadiana a Estrecho de Gibraltar), y por ello al producirse la rebelión de Évora y Algarve en 1637 (entonces bajo dominio español), el duque dirige las operaciones militares para controlar la zona auxiliado por su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga, V marqués de Ayamonte.
Esta relación familiar será fundamental para el desarrollo de la conspiración pues, ante la crisis económica y político-militar del Imperio español, se rebelan; Cataluña, Portugal y luego Nápoles, y otras posesiones, Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval, tentado por su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga y apoyado por su cuñado Juan IV, que acaba de ser proclamado rey de Portugal, decide encabezar la rebelión independentista de los reinos andaluces de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada contra el rey Felipe IV contando con el apoyo de Holanda y Francia, entonces en guerra con España.
Tras la inactividad de Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval en su defensa de la frontera portuguesa, en Madrid las sospechas sobre la conspiración andaluza se confirman cuando se intercepta una carta entre Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval y su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga, así como informadores en Portugal afirmaban la inminencia de la rebelión andaluza. Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, (1587-1645), III conde de Olivares, I duque de Sanlúcar la Mayor, I marqués de Eliche, I conde de Aznalcóllar, I príncipe de Aracena, mandó llamar a los dos nobles conspiradores a la corte. La falta de apoyo de la nobleza regional, la no colaboración de las masas populares y la tardanza de sus aliados exteriores, hicieron que Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval llegara a un acuerdo con Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, pidiendo perdón al rey y acusando de traición a su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga. Esto supuso un procedimiento judicial que acabó con la vida de Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga siendo decapitado en el Alcázar de Segovia en 1648.
Por su alto rango, fortuna y relaciones familiares con Gaspar de Guzmán y Pimentel Ribera y Velasco de Tovar, el rey Felipe IV perdonó la vida a Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval, aunque a cambio perdió la rica ciudad de Sanlúcar de Barrameda y pagó una multa de doscientos mil ducados como donativo al rey Felipe.
Humillado, Gaspar Pérez de Guzmán y Gómez de Sandoval fue obligado a retar a su cuñado Juan IV, rey de Portugal a un combate en la frontera cerca de Valencia de Alcántara en un intento por lavar su imagen, pero Juan IV no acudió a la cita tras ochenta días de espera (entre el 1 de octubre y el 19 de diciembre de 1641).
Obligado a no volver a sus dominios andaluces, quedó exiliado en Castilla. Una vez infrigió esta obligación y fue apresado y encarcelado en el castillo de Coca (Segovia).
En 1645 se le privó el derecho a la Capitanía General de las Costas de Andalucía, que pasó a Antonio de la Cerda y Dávila, duque de Medinaceli, y Sanlúcar revirtió a la corona a cambio de Tudela de Duero (Valladolid) y Becerril (Palencia), dos villas castellanas mucho menos prósperas que la rica Sanlúcar, por su comercio con América.
La corona castellana siguió haciendo presión para obtener recursos de la desprestigiada casa, iniciando pleitos por la alcabalas del condado de Niebla y las almadrabas de Zahara.
A partir de 1647 reanudó su vida social y favoreció a diversos conventos.
Tras la revolución inglesa, Felipe IV le pidió ayuda en Andalucía y su hijo fue la mano derecha de su padre dirigiendo desde el destierro de una posible invasión inglesa y de las numerosas incursiones de los portugueses hacia Niebla.
En 1660 se produce un encuentro entre el duque y el rey, en una visita real a Valladolid, que supuso un nuevo mazazo a la malograda economía de la casa ducal.
Gaspar Juan Alonso Pérez de Guzmán ( 1630-1667), XVII conde de Niebla, X duque de Medinasidonia, inhabilitado para servir en la corte, por ser hijo de proscrito, este fijó su residencia en la casa de Huelva. En 1658 se casó con Antonia de Haro y Guzmán, hija de Luis de Haro y Guzmán, VI marqués del Carpio, grande de España, y de Catalina Fernández de Córdoba y Aragón. Luis de Haro y Huzmán había sucedido a su tío el conde duque de Olivares como valido de Felipe IV, de modo que importantes personajes quisieron emparentar con él para aumentar su influencia política, como el duque de Módena, que quiso casar a Antonia con su primogénito Alfonso de Este. Sin embargo, Haro consideró mejor partido al conde de Niebla. Muerto sin descendencia, le sucedió su hermanastro Juan Claros
Juan Claros Alonso Pérez de Guzmán (1642-1713 xviii conde de Niebla, XI duque de Medinasidonia, VIII duque de Benavente, I marqués de Valverde. Se casó con Antonia Teresa Pimentel, hija del XI conde y VIII duque de Benavente.
Manuel Alonso Pérez de Guzmán (1671-1721), XIX conde de Niebla, XII duque de Medinasidonia. En su juventud estalló la guerra de Sucesión al extinguirse la casa de Austria con Carlos II de Austria, lo que le hizo salvaguardar siempre los mermados bienes heredados de su histórico legado defendiendolos desde su posición en el ejército, saliendo lo mejor posible del enfrentamiento nacional que duró hasta 1714 y en el que tuvo que asumir la pérdida de la conquista familiar de Gibraltar.
Casó con 16 años de edad, con Luisa de Silva Mendoza y de Haro, hija de Gregorio María Gómez de Silva y Mendoz, V duque de Pastrana y IX duque del Infantado y de Maía de Haro y Guzmán, hija del VI marqués del Carpio y II Conde-duque de Olivares. Domingo José Claros Alonso Pérez de Guzmán, (1691-1739), XX conde de Niebla, XIII duque de Medinasidonia. Casó con Josefa Pacheco y Moscoso, hija de Mercurio Antonio López Pacheco, IIX marqués de Villena y de su segunda esposa Catalina Teresa de Moscoso Osorio y Benavides, hija del VIII conde de Altamira. Pedro de Alcántara Alonso Pérez de Guzmán y Pacheco (1724-1779), XXI conde de Niebla, XIV duque de Medinasidonia. Casó en 1743 con Mariana de Silva y Álvarez de Toledo, hija del IX conde de Galve y de la XI duquesa de Alba de Tormes, con quien no tuvo descendencia, pasando sus títulos y bienes a su sobrino segundo
José Álvarez de Toledo y Gonzaga,, quien también murió sin descendencia, pasando la varonía de la casa de Medinasidonia a su hermano.
José Álvarez de Toledo Osorio y Gonzaga (1756-1796), XXII conde de Niebla, XV duque de Medinasidonia, XI marqués de Villafranca del Bierzo quien también murió sin descendencia.
Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Palafox (1799-1816), XXIII conde de Niebla, XVI duque de Medinasidonia.
Pedro de Alcántara Álvarez de Toledo y Palafox (1803-1867), XXIV conde de Niebla, XIII marqués de Villafranca.
Durante la guerra de la Independencia se apreció por el ejército francés la posición militar de Niebla como baluarte para la defensa de las Andalucías contra las invasiones anglo-lusitanas. Todo su recinto se restauró, su castillo y antiguo palacio de los condes sirvió de ciudadela, y sobre sus torres volvió a resonar el cañón. Más de una vez se puso en evidencia su fortaleza, especialmente cuando siendo acometida por un numeroso ejército español a las órdenes del general Blaker, 500 hombres, que componían la guarnición francesa, bastaron para defenderla. En Agosto de 1812 los franceses antes de abandonarla en su retirada, dieron fuego a los almacenes de pólvora del castillo, y volaron los restos de la antigua obra del conde Enrique de Guzmán.
Alonso Álvarez de Toledo y Caro (1850-1897), XXV conde de Niebla, XV marqués de los Vélez. Hijo mayor de José Álvarez de Toledo y Silva, XVIII duque de Medina Sidonia, y de su esposa y prima Rosalía Caro y Álvarez de Toledo. Se casó en 1877 con María Trinidad Caballero y Muguiro, hija del marqués de Somosancho, pero murió sin descendencia. J Joaquín Álvarez de Toledo y Caro (1865-1915), XXVI conde de Niebla, XIX duque de Medinasidonia. Fue educado en España, pero nunca le interesó la política o la carrera militar. Se dedicó casi toda su vida a sus explotaciones agrícolas y las dehesas de Jimena. Administró muy bien su patrimonio, pero cuando heredó el grueso de los bienes familiares, tuvo que hacer frente a una enorme cantidad de deudas que había adquirido su padre. Las más urgentes se solventaron con la venta del Coto de Doñana a Guillermo Garvey, por 750.000 pesetas. Para hacer frente a otras deudas, se vio obligado que vender su palacio de la playa de la Concha, en San Sebastián, el castillo de Martorell y las fincas de Jimena, además del Castillo de Vélez-Blanco por unas 80.000 pesetas. Joaquín Álvarez de Toledo y Caro (1894-1955), XXVII conde de Niebla, XX duque de Medinasidonia, XVI marqués de Villafranca del Bierzo, XVII marqués de los Vélez. Casado con María del Carmen Maura y Herrera, hija de Gabriel Maura, I duque de Maura, y de Julia Herrera, V condesa de la Mortera. Luisa Isabel Álvares de Toledo y Maura (1936-2008), XXVIII condesa de Niebla, XXI duquesa de Medinasidonia, conocida con el sobrenombre de “la Duquesa Roja” Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvares de Toledo (1956), XXIX conde de Niebla, XXII duque de Medinasidonia, XVIII marqués de Villafranca del Bierzo, XIX marqués de los Vélez. Es profesor de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha y de la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario