Monasterio San Isidoro del Campo. Conocido originalmente como Monasterio de Ntra. Sra de la Victoria.
El lugar conocido como Sevilla la Vieja y la vecina villa de Santiponce fueron comprados por Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, y su esposa, María Alonso Coronel (fundadores de la Casa de MedinaSidonia) a la mujer de Sancho IV, María de Molina, tras la muerte de éste. Sus nuevos propietarios consiguen en 1.298 permiso del rey de Castilla Fernando IV para la construcción de un monasterio, como panteón familiar y como testimonio de su piedad.
La edificación tuvo lugar sobre una ermita mozárabe en que según la tradición popular en este mismo sitio se situó un colegio edificado por San Isidoro, con su correspondiente iglesia, en la que fueron inhumados en el siglo VI los restos del arzobispo sevillano, descubiertos cinco siglos más tarde.
Et ordenamos et defendemos que ni el abad ni el convento nin otro ninguno non pueda reçibir sepultura dentro en la iglesia a ninguno SINO LOS DE NRO LINAGE.
La existencia de la segunda iglesia, por tanto, se debe más bien al afán de notoriedad de su hijo, Juan Alonso Pérez de Guzmán, el Gran Batallador, que quiso disponer de panteón funerario propio.
“AQUÍ REPOSAN LAS ZENIZAS DE DOÑA URRACA OSORIO DE LARA MUJER DE DON JUAN ALONSO PEREZ DE GUZMÁN ILLMO SEÑOR DE SAN LUCAR. MURIO QUEMADA EN LA ALAMEDA DE SEVILLA POR ORDEN DEL REY DON PEDRO EL CRUEL POR LE QUITAR LOS TESOROS E RIQUEZAS. TAMBIEN SE QUEMO CON ELLA PORQUE NO PELIGRASE SU HONESTIDAD LEONOR DÁVALOS LEAL CRIADA SUIA. AÑO 1367”.
Los monjes cistercienses eran enterrados en la explanada que hay en el exterior del templo, en tanto que los Jerónimos, que los sustituyeron a partir de 1.431, sepultaban a sus difuntos y a particulares adinerados en el claustro grande, llamado desde entonces Claustro de los Muertos. La presencia de los jerónimos en el monasterio supone un gran cambio estético, ya que paredes y muros se decoran con frescos multicolores de estilo claramente mudéjar, realizados entre los siglos XV al XVIII.
En el siglo XVI se desarrolló en él uno de los primeros focos de Reforma en España, ya que en su interior se leyeron y tradujeron libros prohibidos por la Inquisición. Algunos de los monjes propagandistas fueron ejecutados en autos de fe; otros con más suerte pudieron escapar a Europa, como el célebre Casiodoro de Reina, traductor de la primera Biblia castellana completa, en 1569, versión todavía vigente (con revisiones, en especial la de 1602 realizada por Cipriano de Valera, miembro del mismo monasterio) en las iglesias evangélicas de todo el mundo hispánico. Esta es la famosa Biblia del oso, cuyas revisiones son actualmente las más leídas en español.
Tras la gran inundación de principios del siglo XVII, que destruyó la primitiva ubicación del poblado de Santiponce, mucho más cercano al río, este se trasladó a su emplazamiento actual, junto al monasterio, por lo que el antiguo cementerio cisterciense se transforma en cementerio municipal, haciendo la iglesia nueva las veces de templo parroquial.
En 1835, con la Desamortización de Mendizabal el convento perdió su condición. Tras varios destinos alternativos, desde 1956 hasta 1978 volvió a tener uso religioso siendo ocupado de nuevo por los Jerónimos.
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