Bāb
al-Šarī´a/Puerta
de la Explanada A
lo largo de la historia esta puerta ha sido conocida por otros
nombres, de la Explanada, del Tribunal, de la Ley y en la actualidad
Puerta de la Justicia. Es la única por la que se puede acceder a la
Alhambra. La
puerta fue levantada en junio de 1.348, según la enorme lápida
fundacional dispuesta sobre el segundo arco de entrada en bellos
caracteres cursivos tallados sobre mármol y pintada y es obra de
Yūsuf
I,
Abū
l-Haŷŷāŷ
(1353-1354). Conserva
grandiosa fachada exterior, empotrada en el macizo de la gran
torre, de planta alargada, esbelta y monumental. Está fortificada
por el cuerpo saliente de dos torre unidas por un arco de herradura
de gran altura volteado
a ras de los dos cuerpos cúbicos salientes, que forma el espacio de
la buharda para la mejor defensa de la puerta,
dispuesta de modo lateral a la muralla. Los dos cuerpos cúbicos
salientes muestran en sus ángulos hacia la fachada obra de sillería
a soga y tizón,
inscrito en el recuadro de ladrillo que
se eleva hasta la mitad de la torre.
El
arco interior, que es el que forma la puerta,
es asimismo de herradura, con dovelas de mármol, y se mantiene sobre
dos columnas con capiteles también de mármol, en cuyas escias se
lee: “
Alabanza a Dios”, “No hay otro Dios que Allāh
y Mwḥammad
es su enviado”, “No existe otra fuerza que Dios”.
Y
en su dintel adovelado y en su clave de mármol aparece esculpida una
mano grabada en hueco,
la «Mano de ´Ā´iša»
Quienes pretenden conocer los símbolos mahometanos afirman
que los cinco dedos de “la
mano” símbolo de los cinco preceptos fundamentales
de la fe musulmana:
La
Profesión de Fe,
por la cuál una persona se reconoce libremente creyente en Dios
La
limosna, una norma social con los más pobres de la
comunidad
La
plegaria
u oración, cinco veces al día,
con la única obligación de estar dirigida hacia la Mekkah/Meca
El
ayuno,
obligatorio en el mes de Ramaḍān,
desde la salida hasta la puesta del Sol.
El
peregrinaje
a la Mekkah/Meca,
al menos una vez en la vida y si se disponen de los medios
necesarios
Este arco flanqueado por dos pequeñas
ventanas da paso a un espacio abierto para la defensa dispuesto
de modo análogo al que existe en la Puerta de Bisagra de Toledo,
haciendo el oficio de los matacanes medievales y, tras el, se
encuentra la puerta interior, con arco de piedra, asimismo
adovelado a la herradura y concha en su clave y albanegas,
sostenido por medias columnas con capiteles cúbicos, en cuyo
ábacos corren estos letreros, con la profesión de fe musulmana:
“Alabanza
a Allāh.
No hay otro dios que Allāh
y Mwḥāmmad
es su enviado. No existe fuerza sino en Dios”.
El
arco y su entorno estuvieron estucados de ladrillo rojo; el resto
de la torre-puerta lo estuvo fingiendo sillares blancos con
tendeles almagra. La fachada exterior de la puerta
es de bloques de mármol, con arco apuntado de herradura,
semicolumnas talladas en los sillares, dovelaje remetido o
saliente, alfiz y trasdós con moldura en nacela, y dintel por
encima con la dovela clave, la
piedra angular del pórtico se ha grabado, también en desusadas
proporciones,
una “Llave
con un cordón” que sin duda
tiene un sentido simbólico de la fe o
del poder, la llave de David transmitida al Tabi´un/Profeta
Mwḥāmmad
:
"Y
colocaré sobre tus hombros la llave de la casa de David, para que
seas tú quien la abra y ningún otro haya de cerrarla, y para que
seas tú quien la cierre y nadie haya de abrirla (Isaías, XXII,
22).
Se ha asegurado que los āndalusīes
bordaron en sus estandartes la llave como blasón de sus guerras,
en oposición al emblema de la cruz que esmaltaba los feudos
cristianos; anunciaba el poderío conquistador de que se hallaba
investido el Profeta: "Aquel
que posea la llave de David será quien abra las puertas, y nadie
las cierre, y cuando aquél las cierre, ningún otro hombre las
abrirá" (Revelación, III, 7.)
Tras este arco hay
una abertura superior o buharda que permitía una mejor defensa al
poder arrojar desde lo alto aceite hirviendo, plomo fundido, piedras,
lanzas y flechas en caso de un ataque además de convertirse en un
foco de luz cenital que resalta la decoración epigráfica y la
yesería que embellece esta puerta.
Sobre el arco citado
hay una faja de mármol de unos cinco metros por 0,80 metros de alta,
con la siguiente inscripción árabe, escrita en dos líneas, en
caracteres cúficos enlazados con hojas y ramas:
Mandó construir ésta puerta
llamada al-Šarī´a/Puerta
de la Explanada –´
Allāh
haga próspero por ella la ley del Islam y sea un signo de gloria
duradero – nuestro Señor el ´Āmir
de los musulmanes, el ´Āmir,
el Guerrero de la fe, el Justo
Abū
l-Ḥaŷŷāŷ
Yūsuf I ibn Ismā´īl 1.333-1.354,
hijo de nuestro señor el ´Āmir,
el Guerrero de la fe, el Santificado Abū
l-Walīd
ibn Naşr.
Se terminó esta
obra el mes de la Natividad del año 749 (junio de 1348). Haga Dios
gloriosa y protectora esta fundación e inscríbala entre las obras
piadosas e inmortales.
Excepcional por su tamaño
y expresividad es la cartela epigráfica o lápida que recorre por
encima este arco con el siguiente texto:
"Mandó construir
esta puerta, llamada de la Explanada -ayude Dios en ella la ley del
Islam, ya que la ha levantado para glorificarle por largo tiempo-
nuestro Señor el Emir de los Muslimes, el sultán guerrero y justo
Abū-l-Hayyay
Yusūf,
hijo de nuestro Señor el sultán guerrero y santo Abū-l-Walid
ibn Nasr, premie Dios en el Islam sus acciones purificadoras y acepte
sus hechos de armas. Fue levantada en el mes Mulud el engrandecido,
año setecientos cuarenta y nueve (1348d.C.). Hágala Dios una
potencia defensora y escríbala entre las acciones buenas e
inmortales".
Un
gran paño de azulejos vidriados en relieve asciende por encima hasta
el arco rebajado estucado de descarga, y el área a su altura
igualmente estucada. El piso alto abre a la buharda por ventana de
dos arcos con columna parteluz, y lateralmente por arquillos de
herradura.
Tras la toma de la
ciudad por los Reyes Católicos y para romper el maleficio que decía
que si la mano llegaba a tocar la llave la Alhambra sería destruida,
se rompe este paño cerámico para hacer una hornacina e instalar en
ella una Virgen con el Niño románica, obra del maestro Roberto
Alemán con el yugo y las flechas en la base. La escultura original
de la Virgen de la Antigua está actualmente en el museo de Bellas
Artes de la Alhambra.
El arco de
entrada se refuerza con otro interior de piedra franca y entre ambos
giran las hojas de la puerta
forradas de hierro y con interesantes cerrojos y pestillos árabes y,
al traspasar su umbral se penetra en un amplio zangüan
y en rampa para dificultar el acceso a los posibles enemigos. Una vez
que accedemos al pasillo interior observamos los bancos para la
guardia bajo grandes arcos y en la pared los soportes para las lanzas
y picas, para la guardia,
y presenta puerta
chapada, con magníficos cerrojos con
recodo
guarnecidos de arcos, formado por
tres naves, que se cortan en ángulos rectos.
Bāb al-Šarī´a/Puerta
de la Explanada
El
conjunto de bóvedas que se atraviesan son: esquifada con una de
aristas, de espejo, baida, de medio cañón con lunetos sostenida
por arcos semicirculares, y de mocárabes,
habiendo cinco arcos practicados en el grueso de los muros para
asiento de la guardia, la más interna convertida en un altar y al
final de la última nave se halla la puerta
de salida, con arco de ladrillo rojo agrimelado, guarnecido con
lóbulo, y dintel, ya destruido, sobre él. Su albanega izquierda
conserva preciosa decoración de azulejos con rombos de línea mixta
y ataurique en
verde y azul sobre fondo blanco.
La
puerta
interior, cuyas albanegas se decoraban con azulejos vidriados en
relieve, se cierra desde el callejón de la guardia mediante
cerrojos, por si la puerta
era tomada por asalto inesperadamente. El piso alto muestra vivienda
con sus salas abovedadas y escalera de subida a la azotea.
Esta
puerta
constituye un saliente en la muralla del recinto, por eso se le dotó
de tan potentes defensas y combinación de arcos, para así dominar
el zangüan
que abre la puerta.
Además
de su diario uso cívico-militar sirvió para salir en las grandes
fiestas religiosas a la explanada en pendiente de la colina del
Mawrūr.
Tras
haber dejado atrás la barbacana subimos estrecho callejón, a cuya
derecha debía hallarse la muralla, tras la cuál correría el foso
interior, a la izquierda del callejón se encuentra el muro de
defensa de la fortaleza, rehecho después de la conquista con trozos
de piedra procedentes de las sepulturas āndalusīes, labrados en sus
cantos con trazas geométricas o letreros cúficos en relieve.
A ésta
parte de la muralla correspondía una torre,
y otra ya perdida. Al extremo del callejón que por la derecha
desemboca en la llamada Plaza
de los Aljibes,
a cuya entrada y en sentido transversal se eleva la Puerta Real,
derribada por ruinosa después de 1527 e inmediatamente a Puerta
del Vino, con la que al
parecer formaba ángulo recto.