domingo, 7 de diciembre de 2025

PLAZA NUEVA

 

Plaza Nueva

Por los terrenos donde se asienta la Plaza Nueva pasaba un brazo del río Guadalquivir y se conocían como la laguna de la Pajería. Más tarde, en el s. XIII, la orden franciscana levantaría allí un imponente convento, que estaría en pie hasta 1848. De este edificio religioso se conserva, en un lateral de la plaza, la capilla de San Onofre. Los s. XIX y XX sirvieron para acondicionar la plaza y darle el aspecto actual. Este proceso vino acompañado de numerosos cambios nominales. Comenzó como Plaza de la Infanta Isabel, en honor a la hija de los Duques de Montpensier. Pero en 1873 comenzó a ser reflejo del sistema político imperante de cada momento. Con la I República se llamó Plaza de la República y Plaza de la República Federal. Con la Restauración, en 1875, fue Plaza de San Fernando. En 1931, la II República la bautiza por primera vez como Plaza Nueva, pero en 1936 vuelve a ser de Plaza de San Fernando, aunque nunca se cambiaron las placas. Finalmente, con la democracia recuperó su nombre actual.

Además de la capilla de San Onofre y el Ayuntamiento de Sevilla, en la Plaza Nueva resaltan otros elementos.

Monumento a Fernando III

Tras la demolición del convento Casa Grande de San Francisco se diseñó en el solar la denominada actualmente plaza Nueva. En 1848 el Ayuntamiento de la ciudad aprobó el proyecto presentado por Francisco Javier Cavestany para construir un gran fuente en la plaza, coronada por una estatua del rey Fernando III. El proyecto quedó aparcado hasta que fue rescatado en 1861, dedicando la plaza y la estatua a la reina Isabel II de España. Ésta declinó en 1862 a favor de la antigua idea.

El rey Alfonso XII de España puso la primera piedra del monumento el 27 de marzo de 1877, aunque pasaron cuarenta y siete años hasta que se colocó el monumento. Fue inaugurado el 15 de agosto de 1924. Joaquín Bilbao diseñó un monumento en mayo de 1918 que contaba con una estatua ecuestre de san Fernando con un estandarte, no realizado. Posteriormente, Juan Talavera y Heredia diseñó un nuevo monumento que también contaba con una estatua ecuestre. Joaquín realizó esta escultura de san Fernando con un cetro. En el pedestal están las siguientes figuras:


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