Torre de la Cautiva
Torre construida por Abū l-Ḥaŷŷāŷ Yūsuf I (1.333-1.354), sobre el adarve (camino de ronda de la muralla), fue conocida en el s. XVI como de Torre de la Ladrona y de la Sultana. Se cambió su nombre por el de la Cautiva porque se pensaba que en ella vivió Isabel de Solís, convertida al Islam con el nombre de Ṯurayyā/Zoraya, favorita de Abū l-Ḥassān ´Alī.
Esta torre es una cálida vivienda ornamentada interiormente con un lujo espléndido y extraordinario. Sus revestimientos, sus puertas y su vestíbulo fueron destruidos en 1.810 por los soldados franceses que invadieron nuestra tierra. Tiene pasaje de entrada en recodo, que evita la visión interior desde fuera. Arranca desde el ángulo mismo la escalera que asciende a un pasillo alto, cubierto de bóveda de arista, a cuyo final se llega a un pequeño patio patio cuadrangular ceñido en tres de sus lados por galerías con arco peraltados de festón, sobre imposta de mocárabe, apoyados por cuatro pilares cuadrados, revestidos de yesería, con fina ornamentación. En los extremos de las galerías laterales hay alacenas con basares de mocárabes y arcos agallonados, con ésta inscripción en torno: “ Oh, confianza mía, oh, esperanza mía, tu eres mi esperanza, tu eres mi tutor”” Oh, Tabi´un/Profeta y enviado mío, sella con el bien mis obras” En planta baja, muestra un pequeño patio. El arquitecto ha adaptado el pórtico al interior quebrando en ángulo sus tres arcos; sobre éste pórtico se ubica el pasillo alto. Al fondo del patio se abre un arco doble con intrados de mocárabe y tres ventanitas encima, cerradas por celosías y en la decoración que lo circunda, estos letreros: “Alabanza a Dios por los beneficios del Islám” “Una buena nueva os traigo: que las armas de Dios han alcanzado la victoria”.
Y, en caracteres cúficos: “El poder pertenece a Dios”.
Este arco, en cuyas jambas se abren ţāqas con arquillos de galones, da paso a la Sala principal, de planta cuadrada, la cual presenta en cada frente una qubba con ventana de dos arcos con columna parteluz, y preciosos zócalos de alicatado de ruedas de lazo de ocho con zafates purpúreos. En el camarin de la izquierda: “Sea plena la salvación del Profeta, el escogido de Dios y de su discípula, el ilustre y de su familia” “Dios es el mas digno de ser alabado en el Universo”. “Es de justicia a él debida tributarle alabanza por su honor y su excelencia”
En el de frente: “La alabanza sea para Dios por los beneficios que concede unos tras otros, tarde y mañana”, “Confio en que así como en el pasado me ha sido benéfico, es posible que en el futuro me otorgue también su gracia” Y en el de la derecha: “Demos gracias a Dios porque repetidas veces nos ha ayudado. Así como varias veces lo ha hecho, nuestros dichos los deben repetir”. “Sea plena la salvación del Profeta, el escogido de Dios y de sus discípulos ilustre y de su familia” En torno a los arcos, corre la siguiente inscripción: “Gloria a nuestro Señor, el rey victorioso, el Campeón de la fe, el ´Āmir de lo musulmanes Abū -l-Ḥaŷŷāŷ. Las cuatro esquinas de la Sala muestran dos tipos de zócalo de lazo de ocho y dieciséis, incrustadas en las estrellas de dieciséis el escudo nazarī con campo purpúreo y banada blanca. Los zócalos de ésta qalaḥurra son los únicos que nos han llegado con piezas purpúreas; los remata una cenefa epigráfica coránica y un friso de almenas con las blancas estropeadas por las negras, rasgo arcaizante del primer periodo, proveniente del arte almohade.
En los cuatro ángulos aparecen quebradas bandas con cartelas rectangulares y círculos, bordeados por cuatro poemas de Ibn al-Ŷayyāb, que describen el decorado original de la estancia con buen sentido de la estética. Dos tipos de paños de sebkas superpuestas adornan los ángulos. Un paño de lazo de ruedas de ocho con zafates harpados, enmarcado por cenefas, da paso a un friso volado de arcos de mocárabes, sobre el que apoya la armadura, rehecha en el s. XIX tras un incendio.
Tras haber sido vivienda de las alcaides cristianos y de particulares durante el siglo XIX se le sometió a intensas restauraciones, que han alterado en parte su decoración y epigrafía originales; de esta época es el actual suelo de mármol y la techumbre de madera.
Tercer poema en la Torre de laCautiva
«Esta
obra ha venido a engalanar al-Hamrā;
es morada para los
pacíficos y para los guerreros;
Calahorra que contiene un
palacio.
¡Di que es una fortaleza y a la vez una mansión para la
alegría!
Es un palacio en el cual el esplendor está
repartido
entre su techo, su suelo y sus cuatro paredes;
en el
estuco y en los azulejos hay maravillas,
pero las labradas maderas
de su techo aún son más extraordinarias;
fueron reunidas y su
unión dio lugar a la más perfecta
construcción donde ya había
la más elevada mansión;
parecen imágenes poéticas,
paranomasias y trasposiciones,
los enramados e
incrustaciones.
Aparece ante nosotros el rostro de Yūsuf como una
señal
es donde se han reunido todas las perfecciones.
Es de la
gloriosa tribu de Jazray cuyas obras en pro de la religión
son
como las aurora cuya luz aparece en el horizonte.»
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