martes, 23 de diciembre de 2025

HOMBRE DE PIEDRA

 

Hombre de Piedra

La calle Hombre de Piedra se encuentra en el barrio de San Lorenzo, muy cerca de la Alameda de Hércules. De hecho es una de sus perpendiculares, uniendo la calle Santa Clara con Jesús del Gran Poder, desembocando justo a las espaldas de la Casa de las Sirenas.

Por esa época esta calle se llamaba calle del Buen Rostro. La leyenda nos habla de una taberna donde varios hombres se encontraban bebiendo vino, cuando a lo lejos empezó a oírse una campanilla y unas voces que rezaban. Venían de San Lorenzo, e iban a dar la última comunión a algún enfermo de la feligresía. Tras el párroco, unas señoras con velas acompañaban el cortejo.

Los hombres salieron de la taberna y vieron como la comitiva aparecía por la calle de Santa Clara y se dirigían hacia el entorno de la Alameda de Hércules (que aún no existía, siendo en esa época todavía una laguna y una zona bastante degradada).

Los hombres de la taberna, más por obligación que por devoción, se arrodillaron ante el paso del sacerdote, el cual portaba en sus manos el viático con la Hostia. Entre ellos se encontraba uno, conocido como Mateo el Rubio, uno de los delincuentes más conocidos del barrio. Este, alardeando de valentía e incredulidad increpó al resto gritando:

"Atajo de gallinas, que os arrodilláis como mujeres. Ahora veréis un hombre de verdad y no me arrodillaré, sino que me quedaré de pie para siempre".

Y así fue. Un rayo cayó sobre el valiente Mateo, acompañado de un trueno ensordecedor, hundiéndolo en el suelo hasta las caderas y convirtiéndolo en piedra para siempre.

Si dejamos a un lado la leyenda, seguramente se trate de un busto romano, utilizado como material de acarreo en la construcción de un nuevo edificio, o como otros apuntan, un busto romano utilizado como señal o reclamo de algún baño público de época musulmana ubicado en la zona.


lunes, 22 de diciembre de 2025

CABEZA DEL REY DON PEDRO

 

Cabeza del rey Don Pedro

Los hechos ocurren a mitad del 1300, muy cerca de la puerta principal que conectaba la antigua judería sevillana con la ciudad cristiana. Pedro reinaría desde 1350 hasta 1369, cuando fue muerto por su hermanastro. Era hijo de Alfonso XI y María de Portugal. Su padre, tuvo diez hijos con Leonor de Guzmán, su amante. Uno de ellos, Enrique (conde de Trastámara), tenía el apoyo de gran parte de la nobleza y quería arrebatar el trono a su medio hermano Pedro. Por otro lado, Pedro I, se casó primero con Blanca de Borbón, con la que no tuvo hijos; casó luego con Juana de Castro, con la que tuvieron un hijo, Juan; y estuvo con otras mujeres con las que también tendría hijos como María González de Hinestrosa, Teresa de Ayala o Isabel de Sandoval. Pero el amor de su vida fue María de Padilla, su amante durante toda su vida, algo que hacía que la nobleza no la aceptara y por ende, tampoco a Pedro.

La enemistad de los nobles con Pedro I, queda patente en la leyenda, pues el protagonista es el enfrentamiento entre el rey Pedro I de Castilla, hijo legítimo de Alfonso XI y María de Portugal y un miembro de la familia Guzmán, familia que apoyaba las aspiraciones al trono de su hermanastro Enrique de Trastámara.

De los estudios de los restos del rey que se encuentra enterrado en la Capilla Real de la catedral de Sevilla, se extraen datos que nos interesan. Al parecer, Pedro sufrió de niño una parálisis cerebral que le produjo lesiones tanto físicas como mentales. Sus cambios de humor y temperamento pueden deberse a ello y el tener una tibia menos desarrollada que la otra, le condenó a cojear el resto de su vida

Un lugar conocido siglos atrás como Cuatro Cantillos, punto de encuentro de las calles Cabeza del rey don Pedro con la calle Candilejo, entre otras.


Todo ocurre durante una madrugada, cuando el rey es sorprendido en los Cuatro Cantillos por un hombre. Era el hijo de uno de los Guzmanes y eso llevó a que ambos se batieran en duelo en medio de la noche (recordemos que la familia Guzmán quería a Enrique en el trono y no a Pedro).

El ruido que provocó la pelea, hizo que una anciana se asomara a la ventana de su casa para ver qué ocurría en la calle, bajo su ventana. La señora intentaba alumbrar la oscuridad con la luz de un “candil”, consiguiendo ver como un hombre yacía en el suelo desangrándose, mientras divisaba como el otro se alejaba de la escena, perdiéndose en la oscuridad mientras cojeaba de una pierna

A la mañana siguiente, toda Sevilla sabía ya la noticia; uno de los jóvenes de la familia Guzmán había amanecido muerto en los Cuatro Cantillos apuñalado y el agresor se había dado a la fuga. Había que aparentar control y justicia, por lo que el rey declaró que el asesino sería hallado y ajusticiado y su cabeza luciría colgada en el lugar de los hechos, para que toda la ciudad pudiera ver al criminal.

Con lo que el rey no contaba es con que una anciana, vecina del lugar, había sido testigo del duelo y esta se presentó en el Alcázar para contar lo acontecido. Pidió ver al rey, algo a lo que este accedió. La señora le dijo que había visto al asesino y que si le traía un espejo se lo mostraría. Trajeron un espejo y cuando quedaros a solas, la señora se lo mostró al rey diciendo:"ahí tenéis la cara del hombre que mató al Guzmán". El rey viéndose sorprendido, sin entender muy bien cómo la señora lo había reconocido, le prometió que cumpliría su palabra, que su cabeza colgaría en el lugar de los hechos y que toda la ciudad sabría que él era el asesino.

Días después, una caja de madera aparecía colocada en una hornacina, en el lugar donde aconteció el duelo. Contenía la cabeza del asesino. Pero la caja permanecía aún cerrada.

Años después el rey moriría a manos de su hermano bastardo Enrique en Montiel, lejos de Sevilla, dando paso así a los Trastámara en el trono de Castilla.

Muerto don Pedro, la caja de madera que contenía la cabeza del asesino se abrió y Sevilla descubrió que fue el mismísimo rey el que había matado al hijo de Guzmán. El ensanche de los Cuatro Cantillos pasó a conocerse desde entonces como "Cabeza del rey don Pedro" y la calle que sale hacia la plaza de la Alfalfa como calle del Candilejo. (La calle del Candilejo nos recuerda lo ocurrido. No es el candil original, como tampoco lo es la casa, ni tampoco la ubicación. En la década de 1930, la calle del Candilejo fue ensanchada, desapareciendo las antiguas casas, entre ellas la que se consideraba la vivienda de la señora anciana que fue testigo de los hechos).

La cabeza del rey sigue presenciando el lugar de los hechos, pero la que vemos no es la original colocada tras el duelo. La original se conserva hoy en el apeadero de la Casa de Pilatos.


sábado, 20 de diciembre de 2025

CASINO DE LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA

 

Casino de la Exposición Iberoamericana

En 1929 se construyó el Casino de la Exposición Iberoamericana. El Casino de la Exposición fue, durante la Exposición Iberoamericana de 1929, sede del Pabellón de la ciudad de Sevilla, junto con el anexo teatro Lope de Vega. Está situado en la glorieta de San Diego, en la entrada al parque María Luisa. El Casino de la Exposición es obra del arquitecto valenciano Vicente Traver y Tomás en 1926 y en sustitución de Aníbal González, quien utilizó elementos de estilo barroco no sólo en la ornamentación sino en todo el conjunto, como el salón circular del Casino y el pórtico columnario con que se abre, le imprimió el carácter barroco levantino típico de sus edificios. El edificio esta compuesto por un hall cerrado con una cúpula decorada con cerámica.

Durante la exposición estaba iluminado, como otros edificios de la exposición, el Liberal del domingo 31 de marzo destacaba la luz de los potentes reflectores, además del bello aspecto del Hall encendido. La guerra civil al igual que otros edificios como la Casa de Pilatos, donde se perdieron frescos flamencos por pintar las paredes de blanco, se convirtió en Hospital. Tras la guerra quedo en desuso, tras múltiples restauraciones parciales y usos varios como feria de muestras en el año 1985 se procedió a la restauración integral de cara a la exposición de 1992, en 1988 se finalizó la restauración.

viernes, 19 de diciembre de 2025

PLAZA DE LA CAMPANA

 

Plaza de la Campana Su historia data de las primeras décadas del S.XVI cuando era conocida como Calle de Pasteleros y de Confiteros, por encontrarse en ella algunos comercios especializados y en elaboración de dulces.

El nombre actual como «La Campana» le fue asignado debido a la existencia de un edificio, ya desaparecido, preludio de lo que actualmente es un parque de bomberos. En esa especie de almacén, el ayuntamiento guardaba el material necesario para sofocar los incendios y en lo más alto, coronaba una campana que se hacía sonar en señal de alarma para advertir a todos los vecinos de la zona y convocar a los operarios para dar pronto auxilio. Cuando se derribó el edificio no quedó nada de la famosa campana, pero sí que se pintó una en la fachada que permaneció algunos años.

A lo largo del S.XIX y principios del XX esta zona fue conocida como centro comercial y recreativo de Sevilla pues sirve como nexo de unión entre la calle Sierpes y la Alameda de Hércules, zona de diversión y distracción. De los establecimientos primitivos tan solo nos queda como baluarte la Confitería La Campana dejando atrás el Café Novedades, que servía como lugar de conciertos denominados en la época «café cantantes», el Café París, punto de reunión en los años 20 de la burguesía sevillana así como de toreros y artistas y la Farmacia Central, derribada en 1978.


jueves, 18 de diciembre de 2025

PLAZA DE LA ENCARNACIÓN

 

Plaza de la Encarnación

Este espacio que ocupa la plaza de la Encarnación, se encuentra en lo que había sido el extremo norte de la ciudad romana y visigoda. Al expandirse la ciudad durante la etapa musulmana, especialmente a partir del s. XI cuando el Guadalquivir se establece en su ubicación actual, este lugar ocupó aproximadamente el centro geográfico de lo que fue la ciudad medieval amurallada.

Tras la conquista cristiana, numerosos nobles y caballeros se instalaron en la zona, recibiendo el nombre de barrio de Morillo en honor a uno de ellos. Las mejores familias sevillanas construyeron allí sus casas-palacio que, tras la compra del Ayuntamiento para ensanchar algunas calles, dio como resultado la creación de un gran solar fruto de las demoliciones. El objetivo era crear una gran Plaza Mayor en el corazón de la ciudad desde el que partieran todas las calles periféricas.

Este inmenso solar urbano es resultado de dos conventos de herencia renacentista que estaban situados en la zona, el Convento de Regina Angelorum y el Convento de la Encarnación. fundado en el s. XVI y es de monjas agustinas. Juan de la Barrera había hecho fortuna en América pero, al no tener descendencia, quiso dedicar su herencia a obras piadosas. Su fundación se data en 1591, cuando dona unas casas en el barrio de San Bartolomé, con la posibilidad de ser vendidas para buscar otra ubicación si fuera necesario. Y así fue, la ubicación definitiva sería la que hoy conocemos y en él se instalarían hermanas agustinas. En el testamento de Juan de la Barrera estaba estipulado que su enterramiento tendría que llevarse a cabo en él y que el altar mayor tendría que estar dedicado a la Anunciación.

En 1810 se produjo la invasión de Sevilla por parte de los franceses. El 28 de abril se publicó en la «Gazeta de Sevilla» el decreto, firmado por José Bonaparte en el Alcázar, para la "formación de una plaza pública en el terreno que ocupa la manzana comprendida entre las plazas de Regina y la Encarnación". El mismo decreto ordena que las monjas fuesen trasladadas a otro convento. Se propuso que las monjas fuesen trasladadas al Convento de Nuestra Señora de la Paz, también de agustinas, pero las monjas no querían ser fusionadas con otro convento, así que se trasladaron al Convento de los Terceros, que había sido exclaustrado y el de la Encarnación sería derribado.

El mariscal Soult tenía en mente hacer de Sevilla una gran capital de España y en el solar del convento de la Encarnación, ubicaría la plaza mayor que la ciudad nunca tuvo, algo que no llegó a materializarse.

El 11 de diciembre de 1813, el rey Fernando VII ordenó que se devolviesen sus posesiones a todos los religiosos pero estas monjas agustinas no tenían ya un lugar al que regresar. El cabildo catedralicio les cedió la iglesia y el coro del Hospital de Santa Marta, entre la Plaza Virgen de los Reyes y la Plaza del Triunfo. Las monjas recibieron en donación dos casas colindantes al hospital. Se trasladaron a su nueva sede el 21 de diciembre de de 1819 y, al día siguiente, volvieron los terceros a su respectivo convento.

Con motivo de la Guerra de la Independencia y tras la marcha de los franceses, la ciudad cuenta con un terreno de 25.000 m2 sin ningún tipo de uso en el que, poco tiempo después, el Ayuntamiento decide instalar un mercado de abastos.



El mercado de la Encarnación

El Mercado de la Encarnación fue uno de los mercados de abastos más antiguos de la ciudad de Sevilla (junto con el de Triana y el que es considerado como el más longevo de todos, el de la calle Feria). Fue construido sobre el antiguo convento agustino de la Encarnación, dando su nombre a la plaza en la que hoy nos encontramos.

Diseñado por Melchor Cano, arquitecto mayor de Sevilla en 1832, el mercado contaba con más de 400 puestos de productos frescos. Debido a su tamaño y ubicación, el mercado abastecía a toda la ciudad, ocupando todo el espacio que hoy conocemos como Plaza de la Encarnación.

El gran mercado, por su tamaño y ubicación, se convirtió rápidamente en el centro de la vida diaria de la ciudad, convirtiendo la Plaza de la Encarnación en el punto de mayor movimiento de Sevilla, las casas de la antigua calle Imagen se derriban para su ensanche y conectarla con la calle Laraña, formando ambas una misma calle recta. El mercado verá reducida su superficie para dejar espacio al ensanche.

Sevilla crecía, se transformaba y debido a la afluencia de tráfico desde la Campana hasta Puerta Osario, se hizo un ensanche de la calle Imagen a mediados del s. XX, perdiendo el mercado casi un tercio de su espacio. De los 10.000 metros cuadrados que ocupó originalmente, al quedar partido por la nueva avenida, su espacio se redujo a los 7.000 aproximadamente, surgiendo así por primera vez la Plaza de la Encarnación. La nueva calle partía en dos el espacio que antes ocupaba en su totalidad el mercado, quedando este a un lado y al otro la nueva plaza.

En 1973, debido a problemas estructurales de los puestos de verduras y pescado del Mercado, la riada del Tamarguillo y la aparición de los primeros supermercados, el Mercado fue demolido con la promesa de un nuevo edificio que mejorara las condiciones del mismo. De manera aledaña, en el ángulo noreste de la plaza se dispusieron unas instalaciones, pensadas para que los comerciantes pudieran ejercer su actividad de forma provisional por un plazo máximo de 3 años, que fueron finalmente 37. Durante todo ese tiempo, esta parte de Sevilla se convirtió en un solar vallado que provocó la degradación de toda esta zona de la ciudad que había sido el epicentro comercial y social durante s. y medio.

De los más de 400 comerciantes que había en el mercado original, hoy encontramos menos de 40, apenas un 10% de lo que fue el principal mercado de la ciudad.

El primer uso que tuvo el espacio fue el de un aparcamiento en superficie. El proyecto derivó posteriormente en la construcción de un nuevo estacionamiento, esta vez subterráneo, sobre el que se ubicaría el nuevo mercado. La falta de recursos fue dilatando la actuación sobre el mismo y durante la década de los 90, se llevaron acabo varias etapas de excavación arqueológica para la identificación de los restos del antiguo convento. Se llegó hasta los 3/3'5 metros de profundidad, identificándose restos de la etapa almohade.

La idea del proyecto de aparcamiento subterráneo y mercado continuó hasta inicios del nuevo s.. Nuevas excavaciones, esta vez tomadas más en serio y a cargo de Fernando Amores y la presión por parte de diferentes estamentos para la puesta en valor de nuestro patrimonio, encaminaron el proyecto hacia una conservación de los restos, dejando a un lado la idea del estacionamiento.

Las diferentes fases en la excavación fueron identificando y poniendo en valor las diferentes etapas históricas escondidas bajo la Plaza de la Encarnación. El final de la primera década llegaba con la musealización de los restos, comprendidos entre el s. I y el VI d.C.

En 2004, el Ayuntamiento de Sevilla convocó un concurso internacional de ideas para la reurbanización de la plaza de la Encarnación, donde los restos arqueológicos quedaran integrados. Esta etapa daría lugar al proyecto que conocemos como las Setas.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

PLAZA DEL PAN

 

Plaza del Pan

Durante el periodo almohade la plaza del Pan formaba parte del zoco de la mezquita de Ibn Adabbas (situada en la actual iglesia del Salvador) y que ocupaba además la Plaza del Salvador y la Alfalfa. En este mercado se vendían alimentos como pescado, pan y verduras.

En 1172, se erigió la Mezquita alhama en el lugar actualmente ocupado por la Catedral. Con esta nueva construcción, la Alcaicería de Ibn Adabbas perdió la primacía comercial aunque continuó siendo un importante polo comercial de la ciudad.

Tras la conquista de Sevilla por la corona de Castilla en 1248 se mantuvo el uso comercial y artesanal en esta zona.

A primeros del S.XIV los datos apuntan a la existencia de puestos de venta de pan proveniente de la cercana localidad de Alcalá de Guadaíra , principalmente. La industria era tan importante y el pan era de tal calidad que era popularmente más conocida como Alcalá de los Panaderos. De ahí su denominación como «Plaza del Pan» a pesar de que su nombre oficial es el de Plaza de Jesús de la Pasión desde 1914, por iniciativa de los vecinos a favor de la imagen tallada por Martínez Montañés. A medidados del xix el mercado de pan y alimentos se trasladó a la cercana Plaza de la Encarnación. La llegada del s. xx trajo a esta plaza y sus alrededores la estampa de los cargadores gallegos y montañeses que ejercían de porteadores de mercancías.

martes, 16 de diciembre de 2025

PLAZA SAN LEANDRO

 

Plaza de San Leandro

Es posible que muchos de los que pasan a diario por este lugar no sepan su nombre oficial y sí el oficioso. La Plaza de San Leandro es la Pila del Pato para casi todos.

La Pila del Pato es como se conoce a una bicentenaria y renacentista fuente de mármol que ahora está en la Plaza de San Leandro, pero antes tuvo otras ubicaciones. Su historia comienza en 1833, cuando se decidió realizar una fuente que sustituyera a la de Mercurio, que estaba delante del actual Banco de España en la Plaza de San Francisco. Medio s. más tarde, en 1885, se trasladaría a las inmediaciones de la calle Relator.

El cambio de s. fue también sinónimo de cambio de sitio para la Pila del Pato, que se trasladó a una explanada junto a la estación del Prado de San Sebastián. Pero la ampliación de los juzgados obliga a moverla de nuevo de sitio, llegado a su actual ubicación en 1965.