miércoles, 11 de noviembre de 2009

Al-Qaşába قصبة/Alcazaba de ālaqah مالاغا

Al-Qaşába قصبة/Alcazaba de ālaqah مالاغا
Ocupaba el extremo oriental del desaparecido recinto amurallado de la madīnat/ciudad, de manera que los frentes de mediodía, poniente y norte quedaban intramuros. Se encuentra junto al teatro romano. Para llegar a la parte más elevada, donde habitaba al-qā´id/alcaide o qāḍī/cādī de la madīnat/ciudad Yūsuf ibn Kumāša ibn Comixa era necesario atravesar desde el interior de la madīnat/ciudad tres recintos concéntricos amurallados y alargados y ocho bāb/puertas fortificadas, dos de ellas en recodo, que daban seguridad a sus habitantes, tanto a los ´āmires y walīes/gobernadores, que habitaron el Palacio naşrī, como a los que moraron en al-rabád/arrabal a intramuros. La presencia de burŷ/torres albarranas con saeteras y murallas almenadas también aportan importantes elementos defensivos.
Las construcciones del s. XI, se realizaron de piedra caliza numulítica, de canteras próximas al mar, alternando sillares de canto con otros de frente. Pero esta piedra se descompone muy rápidamente con la humedad, por lo que tuvieron que efectuar pronto reparaciones. A finales del s. XIII o primeros del XIV, se reforzaron los muros y burŷ/torres, adosándoles muros de mampostería al exterior.
Zona de ingreso al recinto superior
Una vez traspasada la bāb/puerta principal y la llamada Puerta de las Columnas, se ha de subir una rampa con peldaños, que termina en el Arco del Cristo. Este arco es un pasadizo en recodo abierto en el interior de una burŷ/torre, cuya parte superior fue reconstruida. El arco de entrada, rodeado por un alfiz de ladrillos, descansa sobre pilastras y tiene clave de piedra, que estuvo dorada, en la cuál se labró en hueco una llave. En la estancia alta había un matacán, como así atestiguan dos ménsulas de piedra que sobresalen en el muro. La Bóveda del pasadizo es vaida y de ladrillo. En las jambas del arco interior quedan restos de piedra numulítica, de la obra del s. XI. La bāb/puerta fue reconstruida a finales del s. XIII como demuestra la llave esculpida en la clave del arco de ingreso. Frente a la bāb/puerta de salida del Arco de Cristo aparecieron restos de muros romanos de hormigón revestido de estuco rojizo y pequeña al-bírkah/alberca excavadas en pizarra, destinada a la preparación del garum/pasta de pescado que elaboraban los romanos. A la izquierda, en una zona llana desde la cuál se domina casi toda la madīnat/ciudad, se instaló después de la conquista, la artillería, por lo que se le llamó Plaza de Armas. Hoy en día hay un ŷinān/jardín con una pérgola. Seguida a ésta plaza está la Burŷ/Torre de la Vela, donde se instaló una campana después de la conquista de la madīnat/ciudad. El ingreso al último recinto se hace a través de la Bāb/Puerta de los Arcos y Burŷ/Torre del Tinel. Una vez traspasada la Bāb/Puerta de los Arcos se tuerce a la izquierda para alcanzar la plataforma superior. En las excavaciones de ésta parte tan sólo se encontró un silo o maţmūra/mazmorra, donde encerraban durante la noche a los cautivos al-afray/castellanos que trabajaban de día. Fernando Guerrero Strachan trazó en ésta zona una serie de jardincillos en pequeñas terrazas, donde se instalaron una pila de baño romana de mármol, un jabalí labrado en piedra y un enorme pié humano de mármol de época romana.
Los Cuartos de Garnāţa اليهود
En la parte central del recinto superior se encuentran los Cuartos de Garnāţa اليهود, donde vivían los ´āmires y walīes/gobernadores. La arquitectura aquí es sencilla, de tradición garnāţina, tratando de conseguir un escenario neutro donde se alternasen zonas de luz y de sombras. En los muros de las salas y habitaciones, reconstruidas, existen pequeñas al-jazīnas/alacenas para exhibir fragmentos de cerámicas andalusī اندالوسي hallados en las excavaciones.
El Palacio está organizado a base de patios rectangulares y crujías en torno. Hay tres patios subsistentes que tuvieron en sus lados pórticos abiertos por tres arcos, mayor el del centro, disposición típica de los patios andalusīes اندالوسياس. Del primero de ellos, el más pequeño, sólo está reconstruido el pórtico sur, con tres arcos de herradura, que descansan sobre dos columnas intermedias de mármol. Este pórtico pertenece a la reconstrucción realizada durante los s. XIII o XIV.
A occidente del pórtico, y en comunicación con él, existe un pequeño pabellón también reconstruido, abierto en sus cuatro frentes por arcos lobulados de yeso entrecruzados.
El barrio de casas y la Burŷ ´aẓiīm muţill ´alà l-balad/Torre del Homenaje/torre grande
En la parte más oriental del último recinto se encontraron las ruinas de un barrio de pequeñas casas formado por tres manzanas entre calles enlosadas Un pequeño Ḥammām/baño y dos viviendas muy pequeñas conformaban la manzana sudeste y otras dos pequeñas también las de la manzana más oriental. De mayor tamaño eran las tres viviendas encontradas en la manzana sur. La altura máxima de los muros que se han conservado es de un metro. Las bāb/puertas de las viviendas estaban compuestas por dos hojas de madera. La distribución de las viviendas estaba muy bien aprovechada; todas con un pequeño patio casi cuadrado, con aceras y crujías alrededor, en torno al cuál se distribuían las habitaciones. Algunas de las casas conservan los primeros peldaños de las estrechas escaleras que conducían a la planta superior. El suelo de las habitaciones consistía en una capa de mortero de cal teñida de almagra, aunque algunas conservan losetas de barro y piezas de mármol aprovechadas. En el interior de las casas se encontraron zócalos pintados de rojo, con inscripciones en cúfico y dibujos geométricos de lazo de a ocho.
En la parte septentrional del barrio había un Ḥammām/baño, en donde el agua subía a través de an-Naurah/Noria desde un pozo profundo al que llamaron Airon, en el recinto inferior.
El barrio disponía asimismo de un sistema de tarjeas para el alejamiento de las aguas negras, y casi todas las viviendas disponían de Bayt al-mā/letrinas, lo que acredita el alto nivel de civilización que existía.
Al final del barrio se encuentra la Burŷ ´aẓiīm muţill ´alà l-balad/Torre del Homenaje de planta casi cuadrada, obra del s. XIV. Se construyó una vivienda en su parte alta, con salas y patio. De la escalera de subida no quedan huellas.
La madīnat/ciudad estaba rodeada por una formidable muralla salpicada de torreones, entre los cuales sobresalían los seis que cercaban el barrio de los genoveses. Los genoveses contaban con un baluarte adosado al muro, pero fuera de la propia madīnat, algo que no se ve en muchas ciudades musulmanas, haciendo las veces de fortificación y alhóndiga. Sería utilizado como almacén y base para importantes genoveses como los Spínola o los Grimaldi. Las olas llegaban hasta las Atarazanas, también defendidas por formidables burŷ/torres La costa de Mālaqah مالاغا era una bāb/puerta abierta para todos los garnāţinos, aun no siendo puerto tranquilo para las naves, porque si bien cuenta con fondo suficiente, en épocas borrascosas no ofrece seguro fondeadero. Más la grandeza de la madīnat/ciudad, la opulencia de sus moradores, la mayor seguridad ofrecida por sus costas y el considerable y variado tráfico de mercancías, hacían de ella un magnífico emporio para ganancia de todas las naves que allí arribaban y el principal socorro para los garnāţinos. Allí fondeaban embarcaciones de egipcios, tunecinos, númidas ó sitifenses, y hasta de árabes de la próxima costa frontera, y llevaban a los garnāţinos, hombres, caballos y numerario. Particularmente traían un socorro en dinero recogido en las diversas regiones del África, bastante para el pago de los soldados de las guarniciones. A esto había que añadir las considerables rentas que en la provincia de Garnāţa اليهود percibía su ´Āmir y distribuía en su Reyno.
El Puerto.
La línea costera, desde el s. VIII, se situaría, desde su formación en la escollera del puerto romano, sobre lo que hoy es la Plaza de la Marina. En esta zona se situarían unos almacenes portuarios y una Aduana muy posterior, sirviendo también como necrópolis amiral. Se continuaría la línea siguiendo lo que actualmente es la Alameda. Es de destacar como detalle curioso aportado por Guillén Robles, que existiría una isla llamada Arriarán sobre Bāb al-Bahr/Puerta del Mar, que mantiene todavía su nombre. Fueron los Ḥammūdíes los que sobre en el s. IX fortificaron el fondeadero para rechazar posibles ataques normandos, al igual que en este tiempo se construye al-Qaşába قصبة/Alcazaba, como vigía de excepción del puerto. Hay que recordar que el fondeadero era la playa misma, donde se llevaban a cabo las cargas y las descargas.A las afueras de la madīnat/ciudad propiamente dicha, se encontrarían los dos al-rabád/arrabales: Al-rabád/arrabal Funtanalla y Al-rabád/arrabal Tabbanin o el de los mercaderes de paja.
Al-rabád/arrabal de Funtanalla sería de la segunda mitad del s. XI, y estaría situado al N.O. de la madīnat/ciudad. También es llamado " Al-rabád/arrabal de Antiqayra/Antequera" o " Al-rabád/arrabal de Garnāţa". Su extensión iría desde el mismo cementerio hasta la zona actual de La Goleta, siendo bien grande. Sería al-rabád/arrabal de la entrada a la madīnat/ciudad, y estaría conectado a la madīnat/ciudad por varias bāb/puertas.
La bāb/puerta que unía al-rabád/arrabal con el cementerio sería la llamada Bāb al- Khul/Puerta del Alcohol o, creada hacia el año 1.178.
La bāb/puerta principal que conectaba con la madīnat/ciudad se llamaría Bāb al- Funtanalla, que se documenta ya en 1.082, y que sería reformada por ´Abd Allāh ibn Zannun a principios del s. XIII. Bien podría ser esta la bāb/puerta de Garnāţa اليهود, que estaría situada sobre la actual Calle Victoria.
Otra bāb/puerta que daba al-rabád/arrabal era la llamada Bāb al-Jawja, del s. X, más tarde denominada bāb/puerta de San Buenaventura o bāb/puerta de Antequera y bāb/puerta del Postigo
Al-rabád/arrabal Tabbanin estaría situado al S.O. de la madīnat/ciudad, y conectaría con ella por la llamada Bāb al-Wādi/Puerta del Río. Esta que contaría con un puente construido sobre el año 1193-1194 por Mwḥāmmad al-Massufi, situado a la altura de lo que hoy es el Puente de Santo Domingo. Sería un puente con cuatro arcos y burŷ/torres según el cronista Hernando del Pulgar, siendo víctima de tormentas y riadas como la del año 1.661 y que destruiría el puente. Este al-rabád/arrabal llamado "de los mercaderes de paja" tendría una gran actividad en la fabricación y venta de artículos de mimbre, como cestas de hojas de palmera, y también leña. La extensión de al-rabád/arrabal vendría a ocupar lo que actualmente son los populares barrios del Perchel y la Trinidad. Incluso a la altura de la actual Calle Mármoles habría otra burŷ/torre defensiva.Siguiendo la muralla por este al-rabád/arrabal, de forma paralela se creó un foso que llegaba hasta el río. La muralla discurría desde Bāb al-Funtanalla/Puerta de Garnāţa اليهود pasando por las actuales Calle Álamos y Carretería hasta llegar a una nueva bāb/puerta, Bāb al-Mal’ab/ bāb/puerta de la Explanada de los Alardes.El gran al-rabád/arrabal sería una auténtica nueva madīnat/ciudad, con todo tipo de servicios como hornos, casas, Ḥammām/baños, mesones, tejares, alfares (en la actual Calle Ollerías) o tenerías. Un auténtico nuevo foco de población con gran incidencia en el desarrollo de la vida urbana. Desde fuera, lo que seguro imponía era al-Qaşába قصبة/Alcazaba y fortaleza de Djabal Faruch/Gibralfaro, que se situaría al Este dominando toda la madīnat/ciudad y costa. Esta al-Qaşába قصبة/Alcazaba conectaba con la madīnat/ciudad mediante Bāb al-Qasba/Puerta de al-Qaşába قصبة/Alcazaba o Puerta de la Cuesta.La otra estaba mirando a la costa, siendo Bāb al-Bahr/Puerta del Mar. Desde Bāb al-Wādī/Puerta del Río el lienzo de muralla desembocaba en los torreones de dār al-şinā´a/atarazanas, que contaba también con una burŷ/torre albarrana o Burŷ/Torre Gorda. Sería ésta una auténtica bāb/puerta que daba al Arenal, viéndose reorganizada en época cristiana cuando se abre la Calle Nueva. Siendo una nueva salida que venía desde la Plaza de las Cuatro Calles, sitio desde donde se hizo el pregón definitivo del edicto de expulsión general el 1 de enero de 1.492. Otra bāb/puerta situada al Sur de la madīnat/ciudad sería Bāb al-Faraŷ/Puerta de la Espartería, situada aproximadamente sobre el lienzo de la actual Plaza de La Marina.
Dentro de la madīnat/ciudad amurallada. Como todas las ciudades musulmanas, el componente religioso marca el devenir de la urbe. Mālaqah مالاغا contaba con una Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama y Madrasah/Madraza, además de multitud de Masyid/Mezquitas menores repartidas a lo largo y ancho del emplazamiento.Aproximadamente unas 20.000 personas discurrirían por las callejuelas, llenando las Masyid/Mezquitas y mercados. Un eje central ya en época moderna partiría la madīnat/ciudad transversalmente pasando por Calle Alcázar, Los mercaderes, la Plaza de las Cuatro Calles y Guardas. Luego hacia el Sur iría la Calle Nueva, que se abriría para dar con el Arenal.
Claramente los elementos más visibles de la madīnat/ciudad serían la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama y al-Qaşába قصبة/Alcazaba. La Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama se situaría dentro de la madīnat/ciudad y contaría con cinco naves, previas a un patio lleno de naranjos y palmeras, a cuya sombra enseñaban maestros como Abū Bakr al-Ansari. Allí mismo incluso se instalaba también un mercadillo. La ampliación de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama sería llevada a cabo desde época al-muwaḥḥád/almohadeالمواديس, quedando en el momento de la conquista un espacio con trece naves en forma de T, de las que cuatro de ellas serían al-muwaḥḥád/almohadesالمواديس. El viajero Munzer describe la sala de oración con 113 columnas. Otras bāb/puertas de Mālagah:Bāb al-Kohl/Puerta del VidrioBāb al-Qantara/Puerta del PuenteBāb al-Dayl/Puerta de la TraiciónBāb al-´Aqab/Puerta de la Cuesta Bāb al-Rawah/Puerta de la Partida.
Seguramente habría varias entradas para acceder a ésta Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama. Probáblemente la bāb/puerta principal estaría en la que hoy es Calle Cister, habiendo otra en Calle Santa María (sería la principal), y luego otra por Calle Molina Larios. Tras el patio habría un atrio para las abluciones, necesarias para alcanzar la pureza antes de la oración, y un sawma´a/minarete desde donde el Muezzín/muecín llamaría a la oración. Todavía queda parte de la cimentación de ese al-manār/alminar en la cripta del Sagrario. Ya en el s. XI se tiene mención de más Masyid/Mezquitas, además de la situada en la parte baja de al-Qaşába قصبة/Alcazaba. Están la Masyid/Mezquita de la Palmera, la Masyid/Mezquita del Qāḍī al-Ansari, la del Qāḍī Ibn Hassun, y la del Qāḍī al-Wahidi, que tenían las mismas funciones que la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama. Destacan también Masyid/Mezquitas como la del Qāḍī al-Madhiyi, la Masyid/Mezquita del Prudente, la Masyid/Mezquita de al-rabád/arrabal oriental, o la de al-Sahili. En la Masyid/Mezquita de los Perfumistas enseñaba al-Ansari, y puede que estuviera en el zoco denominado igual, sobre la Calle Especierias. La Masyid/Mezquita de al-Gubar se situaría cerca del cementerio, en lo que hoy es la Calle Agua

lunes, 2 de noviembre de 2009

Conquista de Išbylīya/Sevilla

Conquista de Išbylīya/Sevilla 646/23 diciembre de 1.248

Ocupó Fernando III, rey de Qastāla, la ciudad Qal´at Wādī-xirá/Alcalá de Guadaira, una vez cometida, Fernando III, rey de Qastāla, se la entregó al ´Āmir de Garnāţa اليهود. Desde allí se dirigió el ejército hacia Qarmūnaكارمونا, donde mandaba Abū l-Ḥassān, que defendió la ciudad con un valor y un arrojo increibles. Pero acabó cediendo la plaza a Fernando III, rey de Qastāla/Castilla y encerrándose en Išbylīyaسيبيجا para defenderla. El ´Āmir de Išbylīyaسيبيجا era Cide Abū ´Abd Allāh, tío del walí de Qarmūnaكارمونا. Se instalaron centinelas en la Giralda, en la cumbre del Ḥişn/castillo de Izn al-Farach, fortaleció el Ḥişn/castillo del otro lado del río, llamado de Ţiryāna/Triana y se despacharon mensajeros con la noticia de una inminente invasión pidiendo a todos los andalusīes اندالوسياس que acudieran para defender Išbylīyaسيبيجا.

Al-afray/castellanos mientras tanto, con la colaboración de Mwḥāmmad I ibn Naşr al-Aḥmar لحمر, y sus quinientos caballeros garnāţinos, se dedicaron a organizar expediciones de castigo. Talaron los campos de Šarišخيريس/Jerez, arrasaron olivares, viñedos y huertas. Aquellas tierras eran autenticos vergeles y estaban siendo destruidas por los guerreros de la cruz en el pecho ante la mirada de los garnāţino

La moral de los hombres de Fernando III, rey de Qastāla iba en aumento y su confianza también. Ya caminaban confiados por las campiñas porque pensaban que haía desaparecido cualquier conato de resistencia. Atravesaban Wādī-l-kabīr sin antes informarse, hasta que un día se metieron en terrenos pantanosos, en barrizales terribles, ellos que marchaban embutidos en sus armaduras pesadas y engorrosas. Desde lo alto de una colina los miraban los habitantes de Catiliana/Cantillana que eran bastantes levantiscos y no esperaban otra cosa que verles en difiultad para atacarles.
Los caballos de al-afray/castellanos no podían moverse en medio de los pantanos. Sólo intentar salir entre nubes de flechas, lanzadas y gritos de terror. Los de Catiliana desde su altura mezclaban su odio con una sonrisa de desprecio ¡Al fin les habían pillado!
Algún caballero al-afray/castellano no estaba muy metido en los barrizales y pudo correr para pedir auxilio al resto del ejército que se acercó de inmediato, atacó a los de Catiliana, los metieron en el pueblo, librando así del apuro a al-afray/castellanos.
El odio y la sonrisa cambiaron de bando. Ahora las muecas de desprecio eran al-afray/castellanas y las expresiones de miedo de los andalusīes اندالوسياس. Al-afray/castellanos estaban deseando vengarse para dar una soberana lección a aquellos odiosos desgraciados. Cercaron el pueblo, combatieron con todas sus fuerzas y como la técnica y la superioridad de al-afray/castellanos eran indudables, entraron en Catiliana y mataron a la práctica totalidad de sus habitantes. Los lamentos de los heridos eran respondidos con una certera lanzada que acababa con la vida del infeliz que los prefería. De Catiliana quedaron vivos muy pocos, testigos que transmitirían su terror a los demás habitantes de los pueblos cercanos. La lección estaba dada.
Mwḥāmmad I ibn Naşr al-Aḥmar لحمر, contemplo impotente el desastre de Catiliana. Eran sus hermanos y habían muerto como animales masacrados en un establo. Por lo que en adelante desempeñaría el papel de consejero de los andalusīes اندالوسياس en esas ciudades, pueblos y fortificaciones para que se entregaran a al-afray/castellanos a cambio de que se les perdonara la vida y evitar matanzas como había ocurrido en Catiliana.
El primer pueblo que se les entregó por este método fue Guillena. Luego fueron a cercar Qal´at Wādī-l-kabīr/Alcalá del Río, mandada por el caudillo llamado Abū l-Jetaf.

Ya se había preparado el terreno, se habían conquistado los Ḥişn/castillos que rodeaban la ciudad y era el momento de atacar definitivamente Išbylīyaسيبيجا. Fernando III rey de Qastāla, puso cerco a la ciudad de Išbylīyaسيبيجا a comienzos de ŷumādà 1ª del 645/agosto del año 1247 con inmensas fuerzas en las que participaron la mayoría de los príncipes al-afray/castellanos en la Península y Europa en una verdadera Cruzada sin precedentes. Envió una escuadra naval por el interior del Wādī-l-kabīr.
Mwḥāmmad I ibn Naşr al-Aḥmar لحمر, tenía destacados a sus hombres en dos lugares diferentes. Un destacamento ocupaba los altos del Ḥişn/castillo de Izn al-Farach/San Juan de Aznalfarache y otro a las mismas puertas de al-Qaşába قصبة/Alcazaba. En uno y otro lugar se tenía que enfrentar a la caballería de al-Garb/Algarve mandada por Mwḥāmmad señor de Labra/ Niebla
La gente de Išbylīyaسيبيجا, sin embargo, proyectó su defensa con una valentía heroica. El cerco de Išbylīyaسيبيجا se prolongó durante casi ocho meses, En la parte más al norte de la madīnat/ciudad, por donde aparece el río, los constructores de naos de guerra del ejército al-afray/castellano, se emplearon en preparar dos grandes naves de carga. Debían estar preparadas para ser cargadas a tope. Las dotarían de un gran velamen para que tomaran la mayor velocidad posible río abajo
En otro lugar se pusieron a trabajar los artificieros. Llenarían grandes ollas de alquitrán revuelto con pólvora, trozos de hierro y acero. Debían también preparar mistos que sirvieran de detonante a estos artefactos de rudimentaria artillería naval.
Era necesario además contar con viento favorable. Cuando consideraron que se daban las condiciones, cargaron las naves con las grandes ollas de pólvora y alquitrán, desplegaron las velas, dejaron las naves deslizarse río abajo, las enfilaron hacia el puente de barcas que comunicaba Išbylīyaسيبيجا con Trayana/Triana, encendieron los mistos y esperaron para contemplar el espectáculo de destrucción y muerte que habían preparado.
Las naos al-afray/castellanas se fueron a estrellar contra las andalusīes اندالوسياس que servían de puente entre ambos lados del río. Las cadenas y cuerdas que ataban las naves andalusīes se habían roto con el enorme golpe. Lentamente se fueron distanciando unas de otras impulsadas por el suave movimiento del río. De improviso todo explotó. Los mistos llegaron hasta los depósitos de pólvora y se produjo un gran fogonazo y un incendio que en un momento se extendió a los barcos hasta que el fuego se fue rio abajo convirtiendolo todo en cenizas que se mecían bajo el empuje suave y plácido del agua.
Después de lo cuál se vieron forzados a entregarse a primeros de Ramaḍān del año 646/23 diciembre de 1248, ¿Qué ayuda exterior podían esperar si el único rey andalusī اندالوسي de al-Āndalus الأندلس estaba de parte de al-afray/castellanos?.
La población judía y andalusī اندالوسي300.000 habitantes, es expulsada. Los išbylīyanos habían pedido que se les permitiera destruir la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama para que no fuera profanada. Alfonso amenaza con matarlos a todos a puñaladas si alguien toca una sola teja de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama o un sólo ladrillo de su burŷ/torre, convirtiendola inmediatamente al-afray/castellanos en iglesia como de ´Ādab/costumbre. Y Fernando III rey al-afray/castellano ocupó al-Qaşr/Alcázar y repartió a sus caudillos por las ciudades y fortalezas cercanas. Los andalusīes اندالوسياس perdieron para siempre Išbylīyaسيبيجا, sus burŷ/torres y sus Masyid/Mezquitas se llenaron de cruces cristianas. Ya no se oía en la ciudad el canto del Muezzín/muecín llamando a la oración, su lugar lo ocupaban estruendosas campanas que de noche y de día sonaban y sonaban anunciando que una nueva civilización se había apoderado de una de las ciudades más bellas del mundo, pasando a ser la capital de su reino de Ţulaytūla a Išbylīyaسيبيجا.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Masyid/Mezquita de Qūrţuba

Masyid/Mezquita de Qūrţuba
Dijo el Señor de los historiadores (Abū Bakr, Aḥmad ibn Mwḥāmmad ibn Mūsā ibn Bashair ibn Hammad ibn Laqit al-Razi) ¡Qué Dios le haya perdonado! Refirió Ibn Utba de 'Ubayd Allāh al-Zahrawi que a su vez lo tomó de sus šáyẖ/jeques. Que el lugar (que hoy ocupa) la Masyid/Mezquita de Qūrţuba era un foso profundo adonde los qurtubeses arrojaban las basuras, animales muertos y carroñas. Y cuando vino Salomón, hijo de David -¡Para ellos la paz!- al país de al-Āndalus الأندلس, pasó a Qūrţuba y se estableció frente a ella, vio aquel foso y lo examinó.
Luego le dijo a los genios: 'taponad el lugar, lo nivelaremos y construiremos en él un templo donde se glorifique a Dios el Altísimo’. Y ejecutaron genios lo que les ordenó el enviado de Dios Swleymān (Salomón). Y cuando acabaron el nivelado ordenó a ellos que construyeran un templo, y así lo hicieron. Y dispuso que el templo lo habitaran los hijos de Israel y dispusieron en ella las reglas (de la Tora) y de los salmos. Y así quedaron hasta que Dios envió a 'Isā/Jesús -¡Sobre él sea la paz!- y se difundió el cristianismo y se convirtió este templo en una iglesia para los politeístas cristianos -¡Sirvan a Dios Altísimo en ella!- Y leyeron generaciones hasta que conquistó al-Āndalus الأندلس el Islam' y entró Ţāriq ibn Ziyād mawlá de Mūsā ibn Nuşayr y ordenó la construcción citada en la mitad de aquella iglesia. Así se hizo, permaneciendo la otra mitad de la iglesia en manos de al-naşārà al-mu´āhidūn/mozárabes. Y así continuaron las cosas hasta gobernó al-Āndalus الأندلس el imán ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado), que compró la segunda mitad de la iglesia y amplió así la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama excelsa, invirtiendo en su construcción cien mil dinares en peso.
La Masyid/Mezquita de Qūrţuba forma un rectángulo que mide 180 metros de norte a sur y 130 metros de este a oeste, consta de una sala para realizar el salat y un patio abierto. La circunstancia de que el patio sea casi tan grande como la sala del salat se explica porque originariamente los creyentes se reunían en el patio para hacer el salat cuando la sala ya estaba llena.
Originalmente el exterior mostraba un muro almenado de ladrillo y piedra y un sólido al-manār/alminar que superaba en tamaño y belleza a todos al-manār/alminares de la época. Diecinueve portales, con arcos de herradura elegantemente esculpidos con pétrea decoración floral y geométrica, conducían al Patio de las Abluciones (hoy Patio de los Naranjos). En este rectángulo, pavimentado con baldosas de colores, había cuatro ţayfūr/fuentes, cada una tallada en un bloque de mármol tan grande que se habían necesitado setenta bueyes para su transporte desde la carretera
La Masyid/Mezquita propiamente dicha era un bosque de 1.290 columnas, que dividían el interior en once naves principales y veintiuna secundarias. De los capiteles de las columnas partía una variedad de arcos: semicirculares, apuntados, de herradura, la mayoría con dovelas alternadamente rojas y blancas. Las columnas de jaspe, pórfido, alabastro y mármol daban por su número una impresión de espacio ilimitado.
El techo de madera estaba tallado en cartelas que ostentaban inscripciones, muchas de ellas coránicas. Colgaban de él 200 candelabros que sostenían 7.000 tazas de aceite perfumado que les llegaba de depósitos constituidos por campanas cristianas invertidas, también suspendidas del techo. La sección destinada a la oración comunitaria tenía el suelo cubierto con baldosas esmaltadas sobre las que se desplegaban esterillas de caña sobre las que se acomodaban los orantes.
La sala del salat de la Masyid/Mezquita de Qūrţuba, con una extensión de 79,02 por 42,21 metros, tenía once naves perpendiculares a la pared de la qibla La nave central, que está orientada hacia el Miḥrāb, mide 7,85 metros de anchura, casi un metro más que las restantes naves laterales, que tan sólo miden 6,86 metros. Esta acentuación de la nave central realza el eje longitudinal de la Masyid/Mezquita, que está orientado al Miḥrāb. Por este motivo se habla de un tipo de Masyid /Mezquita "dirigida hacia el Miḥrāb".
La nave central no sólo es más ancha que las naves restantes, sino que además está ligeramente elevada, lo que se aprecia especialmente en el aspecto exterior, sobre todo si se observa la Masyid/Mezquita desde la vecina Burŷ/Torre de la catedral. La Masyid/Mezquita de al-Aqsa de Bayt al-Muqaddas/Jerusalén, cuya construcción se inició en el año 96/715, de modo que es 70 años más vieja que la construcción originaria de Qūrţuba , presenta una disposición similar.
En un principio la Masyid/Mezquita debía de tener cuatro entradas, una de las cuales, la Bāb al-Wazara/Puerta de los wāzīres/ministros وزي se ha conservado casi inalterada en la fachada occidental. Esta bāb/puerta data del año 169/786, según una inscripción del dintel. Esta bāb/puerta, llamada hoy día Puerta de San Esteban por la capilla de San Esteban, situada enfrente, permitía acceder directamente a la Masyid/Mezquita a los funcionarios de la corte desde el Palacio gubernamental, situado justo delante.
Luego realizó ampliación y embellecimiento su hijo Hišhām I y su descendiente Abū-l-´Asi al-Ḥakām II ibn ´Abd al-Raḥmān al-Muntansir bi-Llāh, hijo ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir Después se realizarían numerosas ampliaciones. Y fueron nueve arcadas antiguas las que construyó su abuelo ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado) y su hijo al-Ḥakām I ibn Hišhām, y quienes les precedieron a ambos de los ´āmires.
Abū ´Abd al-Ḥakām II al-Muntansir bi-Llāh ibn ´Abd al-Raḥmān amplió una nave de la parte oriental y una nave de la occidental y decoró once arcos. Elevó sus techos con aparejos magníficos. Dispuso que la extensión de la nave fuera de 9 codos y medio. Y completó en siete las bāb/puertas de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, siendo la anchura de cada bāb/puerta de cinco codos. Dispuso que la ampliación, desde el fin de las columnas hasta el final de la qibla, fuera de 49 codos y que el ancho de las pilastras en la Masyid/Mezquita fuera de cinco palmos. Amplió, también, la parte norte de las galerías de las mujeres en 23 columnas en el año 234/848-849.
Luego realizó otra ampliación el ´Amir de los creyentes, Abū ´Abd al-Ḥakām II al-Muntansir bi-Llāh ibn ´Abd al-Raḥmān -¡Dios se apiade de él!-, en once balat/naves y trasladó para ello el antigüo Miḥrāb hacia el lugar que hoy ocupa, edificándolo con arte y solidez, decorándole magníficamente. Gastó en ello una gran fortuna. Fabricó para el Miḥrāb un gran mimbar/púlpito compuesto de ébano y sándalo rojo y amarillo, de maderas: al-Naba', 'Anab, al-Shawhat; y de madera al-Buqqam/palo brasil. Este alminbar lo construyó en la Maqṣūrah/maqsura.
Luego hubo otras edificaciones, decoraciones en la Masyid/Mezquita sobre lo que habían edificado los ẖalīfah/califas كاليفا en más de la mitad por el Ḥāŷib/Primer Ministro Mwḥāmmad ibn Abū ´Amir al-Manşūr. Comenzó la obra el sábado 1 raŷab 384/11 de agosto 994, habiendo durado las obras 2 años y medio.
Esta ampliación de la Masyid/Mezquita fue la mayor realizada en Qūrţuba. Se dice que Mwḥāmmad ibn Abū ´Amir al-Manşūr quiso justificar con ella frente al pueblo sus elevados gastos públicos. Se añadieron ocho naves laterales, con lo cuál la Masyid /Mezquita ganó 50 metros hacia el este.
Las bāb/puertas de la fachada este del edificio precedente, construido por Abū ´Abd al-Ḥakām II al-Muntansir bi-Llāh ibn ´Abd al-Raḥmān, fueron tapiadas y se practicaron once grandes aberturas de arco, a través de las cuales se podía acceder a las nuevas partes de la Masyid/Mezquita. Con las estancias situadas junto al Miḥrāb no fueron prolongadas, las naves longitudinales eran dos tramos más profundos y se extendían por lo tanto hasta el muro circundante sur. Se abandonó el principio de la hilera de arcos transversales, que destacaba la zona de la Maqṣūrah/maqsura en la ampliación de Abū ´Abd al-Ḥakām II al-Muntansir bi-Llāh ibn ´Abd al-Raḥmān. Por el contrario, se continuó la arquería que separaba la parte del edificio de Mwḥāmmad ´Abd al-Raḥmān II ibn al-Ḥakām de la de Abū ´Abd al-Ḥakām II al-Muntansir bi-Llāh ibn ´Abd al-Raḥmān
La Masyid/Mezquita de Qūrţuba contenía un total de diecinueve naves. La longitud de muro sur, que era idéntica a la del muro de la quibla, había sido ampliada a 128,41 metros. Las medidas de la sala para la realización del salat ascendían a 114,60 por 128,41 metros y las del patio a 60,42 por 128,41 metros. Con ello, la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, incluido el patio delantero, había alcanzado un tamaño de 175,02 por 128,41 metros, lo que corresponde a una superficie de 23.400 metros cuadrados. Con la ampliación de Mwḥāmmad ibn Abū ´Amir al-Manşūr, la Masyid/Mezquita de Qūrţuba adoptó la forma que tiene hoy día, si se hace abstracción de los edificios politeístas cristianos construidos con posterioridad.
Se emplearon en ésta ampliación -¡Apiádese Dios!- los nobles de Djilliqiya/Galicia y al-afrany/francos y los temporeros de los politeístas cristianos, todos trabajaron en la obra encadenados con grilletes hasta que se acabó la construcción. Construyó también al-gubb/aljibe que recogía las aguas de lluvia del patio de la Masyid/Mezquita descrita, terminándose todo con gran esmero.
De este modo la Masyid/Mezquita adquirió de largo, con esta ampliación desde la qibla hasta el costado, 347 codos y de ancho 250 codos. Y la medida de la superficie de ella era de dos almudes y un cahíz, y otros dicen que la dimensión de la tierra del recinto es de 11 cahices y tres cahíces de tipo de Qūrţuba. El número de naves cubiertabs era de 19, el de bāb/puertas pequeñas y grandes, de 35, de las cuales 21 eran grandes y el resto pequeñas. De estas bāb/puertas, siete están en el costado occidental y en el oriental nueve, diez en el lado septentrional y el resto en el lado sur, donde está la Bā al-Sabat por donde entran los ẖalīfah/califas كاليفا a la Masyid/Mezquita. Las bāb/puertas de la Masyid/Mezquita están recubiertas de hojas de cobre chapeadas de oro.
El número de columnas que soportan el techo y las partes contigüas, el Miḥrāb y al-manār/alminar son, entre grandes y pequeñas, 1.409 columnas. De ellas en el interior de la Maqṣūrah/maqsura hay 119 columnas. En el exterior e interior de al-manār/alminar hay 140 columnas. Soportan el techo de las naves y partes contigüas mil doscientas cincuenta y tres columnas.
Al-manār/alminar mide en cada lado 80 palmos (de su cuadrado) y la altura hasta donde se sitúa el almuédano es de l6 codos. El antigüo al-manār/alminar tiene 54 codos de alto y la anchura de cada cuadrado era de 18 codos. El número de escalones del lado derecho de al-manār/alminar es de 107 y el del lado izquierdo 110 peldaños. El número de arañas (lámparas) pequeñas es de 235 y en cada araña (lámpara) hay siete cálices (candilejas). El número de lámparas grandes es de 89, de las cuales hay cinco en al-manār/alminar; en la nave de la qibla hay cuatro que son las más grandes y lleva cada araña siete arrobas de aceite que se consumen cada noche. En la Maqṣūrah/maqsura hay tres arañas de plata pura y cada una de ellas lleva 18 libras de aceite.
Descripción de al-manār/alminar de la Masyid/Mezquita construido por ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ibn ´Abd Allāh
"En su parte norte la Masyid/Mezquita está provista de un minarete de notable estilo, proporciones grandiosas, de forma y planta extraña. Su altura sobre el suelo es de cien codos, del tipo al-Rashshashi, de los cuales hay ochenta hasta el lugar adonde se sitúa el almuédano y veinte desde ésta hasta lo más alto. Se llega al extremo del sawma’a/alminar por dos escaleras, una situada en la parte oeste y otra en el lado este; están dispuestas de tal forma que si dos personas subieran, cada una por una escalera, no se juntarían, después de haberse separado, hasta llegar a lo alto. Los lados de la fachada de ésta sawma’a/burŷ/torre están revestidos de arriba a abajo por al-Kaddan al-Lukki/piedras de toba, decoradas con esculturas geométricas, frisos egipcios y marquetería polícroma. Sobre las cuatro caras que forman el minarete se ven dos filas de arcadas rebasadas que caen sobre columnas de mármol. La cantidad de columnas, grandes y pequeñas, que encierra este minarete, tanto en el interior como en exterior, es de trescientas. Sobre la burŷ/torre hay una linterna que forma una habitación, abierta por cuatro bāb/puertas abovedadas donde dos almuédanos pasan la noche. Hay dieciséis muecines asignados a la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, según el turno establecido; todos los días hay dos de servicio. La linterna o cámara está coronada por una cúpula coronada a su vez por cinco manzanas, tres de oro, dos de plata y una serie de hojas lanceoladas de metal. La mayor de estas manzanas podría contener sesenta rití de aceite."

Otra descripción del sawma’a/alminar de ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ibn ´Abd Allāh. Sobre la fecha de su terminación
"ibn Sa’id dijo que su sucesor ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ibn ´Abd Allāh renueva todo esto y cómo comenzó por demoler el primer minarete y construyó un minarete enorme. Después dice, siguiendo a lbn Bashkuwal, que ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ibn `Abd Allāh ordena demoler el primer minarete en el año 340/951 y él levanta esta maravilla y ordena excavar en sus cimientos hasta encontrar agua. Cuando el minarete está acabado, ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ibn ´Abd Allāh monta a caballo para visitarlo desde Madīnat az-Zahrā’. El sube al minarete por una de las escaleras y desciende por la otra..."
"ibn Sa’id dijo: la altura del minarete de Marra Kouch/Marrakesh es de 110 codos y él menciona que al-manār/alminar de Qūrţuba está hecho de enormes piedras talladas muy bien ensambladas. En la parte superior de la cúpula lleva tres soles/bolas que ellos llaman granadas, y que están fijadas sobre un nervio de cobre rojizo que sale de la parte superior de esta cúpula. Dos de estos soles son de plata fina. Le sigue una azucena hexagonal de oro y le sigue una pequeña granada de oro fijada al extremo de la lanza que apunta hacia lo más alto del éter. La terminación de este al-manār/alminar fue realīzado en trece meses." Fecha de terminación sábado 30 ŷumādà al-Awwal 341/24 septiembre al 23 octubre 952.
Y se queman en la Masyid/Mezquita que describimos -¡Dios la devuelva al Islam!- de aceite cada año en las arañas (lámparas) citadas 1.030 arrobas y de ellas en el mes de Ramaḍān particularmente arden 500 arrobas en total.
Se hizo en la Masyid/Mezquita un gran mimbar/púlpito que tenía 1.036 piezas incrustadas; costó cada pieza siete dírham y cada una de ellas hecha con una clase de madera preciosa, como madera de olor y otras clases. Cada pieza sujeta con clavos de oro y plata. La cabeza de cada clavo era una estrella con piedras preciosas. Desde luego no se fabricó en el Islam un mimbar más bello que él. El número de escalones del mimbar es de 9. Tiene a su servicio cinco empleados. El costo de su obra fue de 30.750 dinares y 3 dirham.
El número de servidores, guardianes y almuédanos en la Masyid/Mezquita en tiempos de los ẖalīfah/califas كاليفا y en los días del Ḥāŷib/Primer Ministro Mwḥāmmad ibn Abū ´Amir al-Manşūr, era de 300 hombres. En los días de la fitna dicha cifra quedó en 87 hombres.
No hay en al-Āndalus الأندلس ni en país del Islam Masyid/Mezquita más grande que ella.
Y se labró en la cúpula que está en medio de la Masyid/Mezquita una turaya/lámpara enorme de un diámetro de 50 palmos con 1.084 copas/candilejas, revestida toda ella de oro. Y sustentaban las lámparas de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, entre grandes y pequeñas, las que están en las cúpulas (bóvedas) y las que están delante de las bāb/puertas, 1.058 candilejas y en cada una de ellas unos ganchos de plomo en cada punta, pesando los velones de plomo 14 arrobas.

Se colocaron en lo más alto de al-manār/alminar tres granadas con un diámetro cada una de tres palmos y medio, siendo dos de ellas de oro y tres de plata delante de ellas dos. Sobre ellas una azucena hexagonal, terminando todo con una granada pequeña de oro en la punta del mástil o lanza, lo cual constituye una de las maravillas de la tierra.
Tiene esta Masyid/Mezquita citada una habitación del mimbar/púlpito un ejemplar del Q´ran del ´Āmir de los creyentes 'Utman ibn 'Affan -¡Dios se apiade de él!-, escrito de su puño y letra. El cuál tiene adornos de oro, perlas y jacintos. Tiene una envoltura brocada y está colocado sobre un sillón de madera de olor con clavos de oro.
Había dispuesto para la Masyid/Mezquita cada viernes una libra de madera de áloe y una libra de ámbar para fumigar la gran Masyid/Mezquita.
Se construyeron hacia los costados oriental, occidental y septentrional, tres cisternas y en cada cisterna 20 habitaciones para uso de los feligreses. En el patio un al-gubb/aljibe y en medio de él un surtidor de agua de veneros. Y se acabó todo esto con solidez y perfección entre miércoles 1 Muḥarram 390/13 de diciembre 999 al domingo 1 Muḥarram 391/1 de diciembre 1000.
La cierta pobreza y tosquedad en lo que se ha llamado arte visigótico; y no podía ser de otra forma, ya que los visigodos no tuvieron tiempo de echar raíces profundas en nuestro suelo y tampoco las circunstancias históricas les podían ser propicias para un desarrollo artístico. En este llamado arte visigótico se reconocen tradiciones romanas con más o menos éxito, y las aportaciones esporádicas que podían surgir del foco de Bizancio y del contacto con los bizantinos cuando éstos estuvieron en parte de la Península
Pero he aquí, que siguiendo los relatos, que imperan en gran parte de nuestra historiología oficial, se ve surgir como por arte de la forma imprevisible en Qūrţuba, en la mitad del siglo VIII, un espectáculo tan alucinante como maravilloso, de vistas insospechadas, algo que no concuerda con el recuerdo de nuestras lecturas, con esas ideas ya formadas que tenemos sobre la evolución de las formas, del arte, de la historia. Un edificio deslumbrante y excepcional, la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama de Qūrţuba, a la que todos coinciden en considerar, hasta los que se aferran a esos conceptos inamovibles de la evolución histórica, como el fecundo arranque de ese arte de al-Āndalus الأندلس o andalusī o, como otros gustan en llamar, hispanomusulmán.
Todos reconocen también, siquiera para rendir un tributo a algo que no deja de impresionar y fascinar a tirios y troyanos, a ortodoxos y heterodoxos, que la influencia y la admiración de sus formas ha llegado hasta lejanos lugares de Oriente y Occidente. Y es que en la Masyid/Mezquita se da una curiosa mezcla de sencillez y majestuosidad, de diminuto y universal. De ella irradia una constante fuerza que la ha hecho mantenerse erguida, a veces desafiante, a veces seductora, contra las irracionalidades, sacrilegios artísticos, esquematismos o inconsecuencias que se dieron en algunas épocas.
¿De dónde puede arrancar este deslumbrante espectáculo? ¿Cuál puede ser el origen de este prodigioso santuario que aún se mantiene erguido como una realidad persistente, como un testimonio espléndido?
Las fáciles respuestas que siempre se han dado para los "menos eruditos" tienen tanta relación con la ignorancia como con la inconsecuencia: "la invasión de los árabes trajo de un lejano Oriente ese suntuoso arte que construyó esa Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama". Sólo la incomprensión de los acontecimientos ocurridos en los siglos V, VI, VII y parte VIII lleva a varios autores a dar estas tajantes afirmaciones, o a explicarse esta aparición como algo traído en los equipajes de esos viajeros de Oriente. Algo que surge como por arte de magia. Así el problema queda fácilmente resuelto.
Pero cuando empiezan a aparecer datos constatados de que esta Masyid/Mezquita sirvió de modelo y referencia a gran parte de las Masyid/Mezquitas orientales, e incluso, a iglesias cristianas anteriores al siglo VIII, como San Vitale de Ravena, que manifiesta un claro parentesco con lo que podría ser los inicios de esta Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, los eruditos divagan sobre hipótesis inexplicables.
Es bien sabido que una de las Masyid/Mezquitas que varios autores ponen como precedente de la de Qūrţuba, la de Kairwan/Qairwám metropolitana de Ifriqiiah/África occidental hecha en el año 675, no alcanzó su expresión más terminada y esplendor definitivo hasta bien entrado el s. IX, cuando sus arquitectos tuvieron que inspirarse en la de Qūrţuba, y sin lograr alcanzar, no ya la magia y sublimación de su conjunto, sino el perfecto acabado de sus formas y arquitectura.
Varios autores, como Lambert, datan la Masyid/Mezquita primitiva levantada en el año 168/785-169/786, por ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado). Afirmación incongruente si se tiene en cuenta que Mwḥāmmad ´Abd al-Raḥmān II ibn al-Ḥakām ibn Hišhām ibn´Abd al-Raḥmān ibn Mu’awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Málik ibn Marwān tardó más de 15 años en las ampliaciones que hizo a ésta Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, a pesar de la fama de gran constructor que tenía, de que contaba con muchos más medios que su antecesor, y que sólo se trataba de ampliar esa Masyid/Mezquita en una superficie más reducida.
Esta afirmación, recogida por gran parte de los "especialistas", nos remite al problema planteado: ¿es posible que de la noche a la mañana surja esta Masyid/Mezquita sin nada que pueda explicar sus conexiones con el pasado, su desarrollo y evolución? La respuesta a este problema se repite en toda una abundante bibliografía que trata el tema: "en su origen, el ser de la Masyid/Mezquita qūrţubesa fue muy precario". El problema se resuelve así, sin tratar de buscar antecedentes, o con "el milagro de Qūrţuba”. Pero estas cosas no se explican con milagros, aunque tampoco las tenemos todas a favor para poder determinar con precisión el arranque y proceso de esta expresión que supera lo más evolucionado y acabado de cualquier estilo artístico.
Todas las referencias y datos históricos coinciden en que en el actual emplazamiento de la primitiva Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama se encontraba la Basílica de Sant Binyant/San Vicente. ¿En qué medida esta Basílica sirvió de base para la primitiva Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama? Todo son dudas y contradicciones a través de los datos que nos aportan las ţayfūr/fuentes musulmanas, únicas en hablar de la basílica, y más de dos siglos después de que este hecho pudiera ser así.
En el s. X aparece en el Ajbar Maymu'a la primera referencia a ésta basílica al relatar las incidencias de la guerra civil sostenida por Abū-l-Jaţţa al-Husamr ibn Dirar al-Kalbi y Yaḥyā ibn Hurayt al-Yudami, cabecillas de los yamaníes, contra Yūsuf in ´Abd al-Raḥmān y al-Sumayl ibn Hatim, cabecillas de los muraríes: "Fueron cautivados —dice el texto— muchos de ellos; luego, al-Sumayl ibn Hatim se hizo cargo de los prisioneros y los juzgó en una iglesia que estaba en el interior de la Madīnat de Qūrţuba y es hoy emplazamiento de su Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, y degolló a unos setenta". Un aspecto importante que añade este texto es la cuestión cronológica: "Tuvo lugar antes del año 131/748-749".
La conclusión más importante es que en esta fecha, la citada basílica no podía estar en manos de los politeístas cristianos , ni dedicada al culto musulmán, ya que si esto fuera así, resultaría inadmisible que en el interior de este edificio se hubiera llevado a efecto la matanza.
Posteriormente aparece otro texto recogido por Ibn ‘Idari: "Ya en el año 170/786, el primer ´Āmir ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado) ordenó poner los cimientos a la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama en la corte de Qūrţuba; era una iglesia, y gastó en ella cien mil monedas de buen peso".
Al-Maqqari extiende, algo después, esta referencia: "Y dijo cierto historiador que ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado), cuando se afianzó su poder, (se refiere al 170/786 reedificó en Qūrţuba al-Qaşr/Alcázar; construyó la Masyid/Mezquita gastando en ella ochenta mil dinares... y compró su emplazamiento cuando en él existía una iglesia por cien mil dinares...".
Las contradicciones de estos textos son algo evidentes, ya que si la construcción de la Masyid/Mezquita esta fechada en el 170/785-786, resulta algo inverosímil el que en un año se pueda demoler un templo, quitar los escombros y construir algo tan acabado y sólido como la Gran Masyid/Mezquita.
¿No sería más probable que la existencia de esta grandiosa creación, pudiera impresionar a politeístas cristianos o musulmanes para convertirlo en Masyid/Mezquita, basílica o iglesia.
Tratando de buscar una solución, hay quien se aferra a la aparición de referencias históricas (que no dejan de ser contradictorias) sobre el posible reparto de la basílica entre árabes y politeístas cristianos. Las referencias a este reparto se recogen en la crónica de Ibn Idari cuando trata sobre las obras efectuadas por ´Abd al-Raḥmān III al-Nāsir ´Abd Allāh en este edificio. Dice así:
"Cuenta Abū Bakr, Aḥmad ibn Mwḥāmmad ibn Mūsā ibn Bashair ibn Hammad ibn Laqit al-Razi:
"Cuando los musulmanes conquistaron al-Āndalus الأندلس, guiaronse por lo que hicieron Abū 'Ubayda y Jalid, con el beneplácito del Príncipe de los Creyentes 'Umar ibn al-Jaţţab, cuando expropiaron a los politeístas cristianos, rendidos por capitulación, la mitad de toda iglesia que poseían como por ejemplo la iglesia de Damasco y otras. Del mismo modo los musulmanes expropiaron a los mozárabes la mitad de la iglesia mayor, en el interior de Qūrţuba, y edificaron en aquella mitad una Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, quedando la otra mitad en poder de los politeístas cristianos, a los que les fueron demolidas las restantes iglesias...
"Mas cuando se acrecentó el número de musulmanes en al-Āndalus الأندلس y floreció Qūrţuba, aquella Masyid/Mezquita resultó insuficiente y hubieron de colgarle tribunas, sufriendo las gentes, a causa de la angostura, gran molestia. Cuando ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado) entró en al-Āndalus الأندلس y habitó en Qūrţuba se interesó por el asunto de al-Ŷamá‘a/Aljama, cuidando de ensancharla y de perfeccionar su construcción...".
El autor de este texto pone como ejemplo de este reparto al que se había adoptado en la iglesia de Dimasq/Damasco, pero es muy poco verosímil que ésta fuera dividida. Quizás el autor, como señala Ocafia Jiménez, tuviera la intención de divulgar, tal vez con fines meramente políticos, la tolerancia de los musulmanes y resaltar una recta y equitativa conducta. Pero, por otro lado, ¿cómo puede imaginarse, según refiere esta crónica, que unos politeístas cristianos conquistados por un "enemigo extranjero" estuvieran dispuestos a oír misa en un edificio en que pared por medio podían oír los loores a Mwḥāmmad y viceversa? Como dice Olagūe, "¿Puede imaginarse una Burŷ/Torre en donde se mezclan las llamadas de las campanas con las voces de los almuedanos?" Dozy opina que esto pertenece al ramillete de anécdotas difundidas en al-Āndalus الأندلس en el siglo IX cuyo origen es egipcio.
También parece inexplicable el que se hubiesen requerido tantos años —75 años— (desde el 92/711, cuando se sitúa la conquista musulmana de Qūrţuba, hasta el 170/786, fecha en que data la construcción de esta primitiva Masyid/Mezquita), para que la Basílica de San Vicente hubiera sido transformada en Masyid/Mezquita. Este hecho es contrario a una cierta lógica de historia y acontecimiento; parece más natural que la basílica se hubiera convertido en Masyid/Mezquita desde los primeros días del triunfo de los musulmanes. Así lo hicieron, en sentido contrario, los politeístas cristianos en 633/1236. Cuando Fernando III, rey de Qastāla, conquistó Qūrţuba, no esperó nada de tiempo para establecer en este templo una auténtica verbena de pequeños altares.
Si nos paramos a reflexionar sobre la relación que puede existir entre este edificio con una Masyid/Mezquita o iglesia cristiana, aumenta la incertidumbre. Para que los musulmanes pudieran dirigir sus plegarias en común y sus repetidas postraciones necesitaban de un lugar abierto que permitiera la colocación de los musulmanes en largas filas, formando un frente, de tal suerte que pudieran seguir los gestos del imán, situado ante todos ellos de cara al Miḥrāb.
Igualmente en el caso trinitario se impuso una concepción arquitectónica que permitía a los fieles observar y seguir los movimientos y oraciones del oficiante. En ambos casos se resalta el papel del oficiante o del que dirige la oración y la relación de éstos con los fieles de uno u otro signo.
Pero he aquí que adentrándonos en la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, no existe ningún punto de referencia de estas características. Los fieles perdidos en ese bosque de columnas con infinitos puntos de referencias, con multitud de perspectivas y con la propia sensualidad que inspira esta construcción, no podían, ni seguir los gestos del imán o dote, ni comulgar espiritualmente con éstos, quedando todos perdidos y ocultos en ese desbordante juego de columnas.
Concluyendo, es evidente que a pesar de que varios textos (elaborados dos siglos después de los hechos que narran), coincidan en que ´Abd al-Raḥmān I ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Dajjil (El Emigrado) ordenó el comienzo de los trabajos en el 168/785 y acabaran en el 169/786, resulta imposible desde el punto de vista arquitectónico. Es posible que los cronistas hayan malentendido los datos que poseían sobre la historia de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama. Para cualquiera no se escapa que hubiera sido necesario varios años para ser alzada la planta hipóstila. Era un trabajo minucioso, una auténtica obra de orfebrería. El trabajo se enrevesa al establecer el dovelaje de los arcos; la alternativa de la piedra blanca con el rojo ladrillo requiere una atención minuciosa, una auténtica habilidad formada en el curso de muchos siglos.
En al-Āndalus الأندلس, crisol durante siglos de culturas, pueblos e influencias. Su propia disposición geográfica y la atracción que ejerce el rico y variado contraste de su naturaleza contribuyen a esto. Es lógico que en al-Āndalus الأندلس se hubiese conformado, a través de su larga y fecunda historia, una rica y refinada concepción del arte y la cultura.
Es más coherente que, para poder aproximarnos a una explicación de este fenómeno, indaguemos en las posibles hipótesis de evolución y desarrollo de los acontecimientos de tipo político, económico, social, ideológicos y artísticos, en que al-Āndalus الأندلس se vio envuelta en los llamados "oscuros siglos" (V, VI, VII y parte del VIII). Es cierto que las referencias escritas, a parte de escasas, se manifiestan casi siempre contradictorias, llegando muchas veces a dar la impresión de favorecer más que a hechos objetivos, a justificaciones o explicaciones propagandísticas con intención de salvar baches de debilidad ideológica y cultural. Pero también es cierto que la aparición de este "templo", sigue siendo un testimonio erguido y vivo, que no puede aparecer por arte de magia, ni de la noche a la mañana, sino que necesitó del concurso de muchos años, yo diría siglos, para que aquí se dieran cita las expresiones de imaginación más ricas y refinadas de toda la antigüa cultura mediterránea, para que su acabada composición arquitectónica fuera capaz de desafiar durante muchos siglos a las inclemencias de la naturaleza; y en definitiva para que tan original belleza e impresionante conjunto se convirtieran en los más fervientes defensores que tuvo este monumento contra los numerosos peligros e irracionalidades históricas que lo amenazaron en el transcurso de varios siglos.
Estas conjeturas no quieren decir que el culto musulmán o trinitario no se haya realizado en este templo, tanto en fechas anteriores como posteriores. El problema está en saber qué culto, inspiración o mandato animó al arquitecto para la realización de esta obra, ya que si el templo primitivo no fue construido ni para el culto cristiano ni para el musulmán, tendría que haber sido construido a requerimiento de un movimiento tan poderoso o una corriente de opinión tan implantada que le permitiera contar con los medios suficientes para realizar una obra de tan grandes dimensiones.
Se sabe que el culto arriano (o cristiano unitario) estuvo muy extendido en la Bética (de aquí la gran proliferación de concilios reafirmando el trinitarismo), y hasta fechas muy tardías como lo demuestra una antífona fechada en Mālaqah en el siglo IX, que se cantaba en las ceremonias religiosas unitarias. Dice así: "¡Oh cuan grande e inaudito milagro! La virtud del cielo nos observa: cerró el útero de la virgen, siendo capaz la majestad divina de encerrarse en el aposento del corazón, tras haber cerrado las bāb/puertas".
Este texto atribuido al obispo Hostegesis de Mālaqah, afirma, contra el dogma trinitario, que Cristo había sido concebido en el corazón y no en el útero de la virgen. Si hasta fecha tan tardía, existía este culto unitario, ¿qué sería en los siglos anteriores? Evidentemente, esta referencia no nos da pie para desvelar el origen de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, o para afirmar tajantemente que su construcción obedecía al culto arriano, entre otras cosas porque no sabemos nada sobre esta liturgia ni lo que diferenciaba una iglesia arriana de otra trinitaria; pero sí nos permite afirmar que el proceso de las ideas no se configuró en bloques monolíticos, como nos lo presenta, en muchas ocasiones la historia ortodoxa, sino bajo formas más sinuosas e imprecisas que progresivamente se iban decantando, y que, lógico pensar, la mayor implantación del unitarismo en la Bética, dada su mayor conexión con Ifriqiiah/África y Oriente, dieran como consecuencia la evolución hacia el sincretismo musulmán. En este largo y lento proceso es donde podemos situar el ser y origen de la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama.
Basándose en precisiones como éstas y en algunas más, Olague llega a la conclusión de que este templo había sido construido en los siglos V o VI, en tiempos de Leovigildo, cuando los bizantinos dominaban gran parte de la Bética, quedando patente en este movimiento su influencia artística. Posteriormente con la abjuración de Recaredo se convierte el templo en iglesia cristiana consagrada a San Vicente, para después consagrarse al islamismo a la victoria de éstos.
Es con Mwḥāmmad ´Abd al-Raḥmān II ibn al-Ḥakām ibn Hišhām ibn´Abd al-Raḥmān ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Mālik ibn Marwān, en el siglo IX, cuando se expande de forma clara una política pro-islámica, y se transforma el templo en Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, pero añadiendo una parte más y el elemento imprescindible de ella: el Miḥrāb. Las obras que emprendió en el 229/844 fueron de tal importancia que no se habían acabado con su muerte, ocurrida en el 237/852. Es, sin lugar a dudas, en el siglo IX, y no en el VIII, cuando el templo se transforma en Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama.

"El ´Āmir Mwḥāmmad ´Abd al-Raḥmān II ibn al-Ḥakām ibn Hišhām ibn´Abd al-Raḥmān ibn Mu´awiyya ibn Hišhām ibn ´Abd al-Mālik ibn Marwān dio orden de agrandar la Masyid/Mezquita de Qūrţuba. Se le añadió el espacio que se extiende desde las grandes pilastras de piedra que se alzan en el interior del edificio, y que aparecen a los ojos de quien penetra en la Masyid/Mezquita al-Ŷamá‘a/Aljama, hasta el fondo del santuario, constituido por la trasera del Miḥrāb.
Para estos trabajos hizo reunir los materiales más ricos y empleó en la construcción un número considerable de hábiles obreros. Encargó la dirección de las obras al primero de los eunucos de su corte Nasr y a su colega Masrwr en su deseo de acelerar el fin de los trabajos, asegurando, no obstante, la premura su solidez. Allāh le asistió con su ayuda, gracias a lo cual alcanzó sus designios. El ensanchamiento se realizó como deseaba (´Abd al-Raḥmān). Designó también como inspector de los trabajos al qāḍī/cādī y encargado de la oración en Qūrţuba Mwḥāmmad ibn Ziyád..."

sábado, 17 de octubre de 2009

Išbylīyaسيبيجا/Sevilla capital del califato al-muwaḥḥád/almohade

Išbylīyaسيبيجا/Sevilla capital del califato al-muwaḥḥád/almohade en al-Āndalus الأندلس
En 1163, inmediatamente de ser proclamado soberano Abū Ya´qūb Yūsuf, encargó se trasladasen los mandos a Išbylīyaسيبيجا, desde Garnāţa, donde su padre, el ẖalīfah/califa كاليفا ´Abd al-Mu´min ibn´Alī ibn ´Alwà al-Kūmī., había ordenado en 1162 que se estableciera la residencia del gobierno.
La primera condición que una madīnat/ciudad importante debe tener es la de su fortaleza, lo que explica el interés que Abū Ya´qūb Yūsuf demostró desde los primeros años de residir en Išbylīyaسيبيجا por la solidez de sus murallas.
El recinto se hizo tan amplio que todavía era válido para la población en el s. XIX, y hoy se mantiene en gran parte, visible en algunos tramos y embutido el resto en construcciones posteriores.
Abū Ya´qūb Yūsuf mandó construir las murallas por el lado del río a su costa, después que las derribó la inundación grande el año 564/1168 y las construyó de piedra y cal, desde ras de tierra hasta la altura que tienen hoy.

Que la restauración de la muralla al-murábiţ/almorávide مرابط arruinada fue considerable, se comprueba en las actuales torres, muchas macizas, pero otras de tipo claramente al-muwaḥḥád/almohades, con encintado de ladrillo a la altura de terrazas y almenas, y con una o dos cámaras a partir del nivel del ad-darb/adarve, como la Torre Blanca, de planta poligonal, en el lienzo entre el Arco de la Macarena y la Bāb/Puerta de Córdoba
Obra totalmente al-muwaḥḥád/almohade sería el llamado “muro Ŷaḥwar”, construido para unir la Bāb/Puerta de Ŷaḥwar”, o de la Carne con el recinto de la primitiva al-Qaṣába قصبة/Alcazaba del s. IX, recinto que hasta 1171 fue independiente de la cerca de la madīnat/ciudad
En el año 1222 se repararon los muros y se hizo el foso alrededor del recinto,
Además de las necesidades de defensa, la capitalidad en Išbylīyaسيبيجا fue acompañada de importantes transformaciones urbanas. En primer lugar, el aumento de población provocó la aparición de nuevos barrios residenciales. Una zona de expansión dentro de los limites de la muralla, fue el sudeste, actual Barrio de San Bartolomé, entre la Bāb/Puerta de Carmona y al-Gaşr/Alcázar, con entrada desde el exterior por la Bāb/Puerta de Ŷaḥwar”, o de la Carne. El conjunto se organizó sobre un eje, actuales calles de san José y de Santa María la Blanca, en cuya plazuela se sitúa un pequeño zoco, Azueyca, con tiendas fijas que se mantenía aún en época cristiana, cuando se localiza en éste sector la judería. Tuvo dos Masyid/Mezquitas, citadas en 1252 como utilizadas por los judíos y convertidas luego en Iglesias de san Bartolomé y de Santa María la Blanca. Es posible que a esta última pertenecieran algunos capiteles, entre ellos varios del tipo denominado “de penca almohade”, reutilizados en la actual iglesia y en el vecino Palacio de Altamira, así como algunas vigas con inscripciones del Qur´an/Corán, también aprovechadas en el Palacio de Altamira y en la casa de Miguel de Mañara.
Otra zona de expansión de la Išbylīyaسيبيجا al-muwaḥḥád/almohade se sitúa al noroeste ocupando un área que, aunque intramuros, estaba casi deshabitada y ocupada por huertas. Por su proximidad al río sería la parte mas afectada por la inundación de 564/1169, y por tanto muy renovada por la reconstrucción de al-muwaḥḥád/almohades. No obstante permaneció como zona semiurbanizada, tal como refleja el repartimiento de la madīnat/ciudad tras la conquista cristiana. Hay noticias de que aquí se encontraba uno de los palacios de los reyes ´abbādíes, identificado con un hipotético edificio Mulūk al-ţawā´if/taifa, de dudosa datación, excavado bajo el monasterio de San Clemente y en el que se observan reformas que con seguridad corresponden al periodo al-muwaḥḥád/almohade, a finales de s. XII o comienzos del s. XIII.
Las mejoras urbanas continuaron con su sucesor Abū Yūsuf al-Manşūr que organizó al-Qayşāriyya/Alcaicerías: por el norte, se derribaron casas y el llamado zoco chico del Clavo, para levantar al-Qayşāriyya/Alcaicería de la Seda. En la actual calle Hernando Colón y aledañas. Tenía una bāb/puerta frente a la del Perdón del Patio de los Naranjos conservada hasta nuestros días y otra en el extremo opuesto, más dos laterales.
Inspirada en la arquitectura bizantina, eran un conglomerado de callejas y addárb ضرب adarves o conjuntos de calles con cierta autonomía, pudiéndose cerrar y abrir por medio de bāb/puertas. En ésta al-Qayşāriyya/alcaicería se instalaron los perfumistas, especieros, sastres y comerciantes de tela..
La más antigua era al-Qayşāriyya/Alcaicería de la Loza y se situaba entre la vieja Masyid/Mezquita de ´Umar ibn ´Adābbas/Salvador y Alfalfa.
Los zocos eran áreas de comercio formadas por pequeñas tiendas o bakalitos, distribuidas entre una o varias calles o en ensanchamientos de las mismas. Solían estar distribuidos por industrias especializadas. Así tenemos los de Tintes, Zurradores, Curtidores, Ropavejeros (actual calle Álvarez Quintero), Arqueros, Refinadores, Tundidores, Chicarreros, Vidrio, etc., cuya actividad y localización ha quedado grabado en el actual nomenclátor callejero.
Y en el mismo año restauró la vieja Masyid/Mezquita del s. IX de ´Umar ibn ´Adābbas/Salvador, que había sido la Masyid/Mezquita Al-ŷamá‘a/Aljama de Išbylīyaسيبيجا hasta la construcción de al-muwaḥḥád/almohade, reparó el techo de madera, reforzó con torreones el muro del lado de poniente, pavimentó el suelo y recubrió los arcos con yeso y cal.
Finalmente la imagen urbana de la Išbylīyaسيبيجا al-muwaḥḥád/almohade se completaría con los huertos y ŷinān/jardines extramuros, que ya ocupaban una considerable extensión en la época Mulūk al-ţawā´if. Se podía navegar por el Wādī-l-kabīr/Guadalquivir a lo largo de 24 millas, siempre a la sombra de alamedas y árboles frutales, contemplándose a ambas orillas, multitud de edificios, lujosas quintas y elevadas torres. Entre todas destacaría al-múnya/almunia real, conocida simplemente por al-Buḥayra. Debido a su estanque de unas dimensiones considerables, 43 metros de lado, que explican el uso para actividades deportivas y juegos náuticos que fueron tan apreciados en las cortes de los soberanos andalusīes اندالوسياس, próxima a la.
En el paraje extramuros llamado de al-Buḥayra, diminutivo de baḥr, laguna, mar, junto al arroyo Tagarete y rodeado de huertas, lindero con la antigüa Bāb/Puerta de Ŷaḥwar o Bāb/Puerta de la Carne el Amīr Abū Ya´qūb Yūsuf ordenó la construcción de un Palacio. Tal y como relata Ibn Saḥib al-Sala: “En el año 1171, el Amīr de los Creyentes ordenó construir sus Palacios benditos y felices en un lugar conocido como la Albufera de la Bāb/Puerta de Ŷaḥwar de Išbylīyaسيبيجا y conocido por la gente como Bocado del Faraón; eligió en la Albufera las llamadas Huertas de Maslama el qurtubes, indemnizó a sus dueños con unas tierras iguales a éstas y deslindó el lugar e hizo unas construcciones de Palacios y mansiones superiores a las que había construido su hermano Abū Ḥafş bajo la vigilancia del al-mušríf/almojarife Mwḥāmmad ibn al-Muallim en el río de Išbylīyaسيبيجا fuera de la Bāb/Puerta del Kuhl. El ẖalīfah/califa كاليفا hizo presentarse a su qāḍī/cādī y al imán de la Masyid/Mezquita, por la confianza que tenía en la fidelidad y religiosidad de ambos y en sus conocimientos de agrimensura, roturación y agricultura, para que planificasen para él todo lo referente a los Palacios, así como lo referente a la tierra baldía de sus alrededores.
Se encargó a las gentes entendidas de al-Šaraf/Aljarafe que arrancasen raíces seleccionadas de olivos de diferentes clases, árboles, viñas y frutales exóticos de todas las especies más dulces y extraordinarias que se pagaron con el dinero del Tesoro, y se llevasen a la Albufera para plantarse. Se transportaron varios miles, tarea en la que colaboraron los campesinos más cualificados, y los plantaron en filas para su mejor cuidado”.
El mismo jefe de al-´aríf/Alarifes, Aḥmad ben Bāso que trazó la Masyid/Mezquita Al-ŷamá‘a/Aljama y construyó la primera parte de su al-manār/alminar, dirigió las obras del Palacio de la Buḥayra, que Abū Ya´qūb Yūsuf visitaba con asiduidad, trasladándose a caballo desde su Palacio de al-Qaṣábaقصبة/Alcazaba. Para el riego de “este ŷinān/jardín botánico” llevó las aguas, bajo la dirección del ingeniero al-Ḥāŷŷ Ya´īš, del restaurado acueducto de los Caños de Carmona.
Es la primera obra registrada de Abū Yāqub al llegar a Išbylīyaسيبيجا en 1171, aprovechando una al-múnya/almunia de época Mulūk al-ţawā´if que perteneció a Mwḥāmmad II ibn ´Abbād al-Mu´támid bi-Llāh y de la que se sabe que además de los ŷinān/jardines tuvo un pabellón desde el que se contemplaba una bella vista de la madīnat/ciudad.
El gran ẖalīfah/califa كاليفا Abū Ya´qūb Yūsuf llevó a cabo, asimismo, la traída de aguas hasta el centro de la madīnat/ciudad a través de un viejo acueducto romano gracias al trabajo de al-Ḥāŷŷ Ya´īš, el ingeniero, desde el Ḥişn Ŷābir/Alcalá de Guadaira, hasta los ŷinān/jardines de Buḥayra, y después al interior de Išbylīyaسيبيجا, mandando construir un deposito en la calle Mayor. De ellos se sacaba el caudal suficiente para regar las huertas de la Buḥayra o atender las necesidades de la amplia red de Ḥammām/baños públicos existentes en Išbylīyaسيبيجا. Todavía hoy se se conserva parte del acueducto al-muwaḥḥád/almohade, conocido por Caños de Carmona, visible en la calle Luis Montoto.
De los Ḥammām/baños pueden aún verse los de la calle Mateos Gago y Mesón del Moro y los denominados de la Reina Mora.
Construyó también las dār al-şinā´a/atarazanas, en 1184 sobre el solar en parte ocupado hoy por el Hospital de la Caridad, que serían restauradas por Alfonso X.
Puente de Barcas que unía la Madīnat Išbylīyaسيبيجا con al-rabaḍ/arrabal de Ţiryāna/Triana, el primer paso estable sobre el río en su curso bajo. Mejora importantísima que facilitó la comunicación con al-rabaḍ/arrabal trianero, Bāb/Puerta de los fértiles campos al-Šaraf/Aljarafeños. El puente se hizo con sólidas barcazas ancladas al fondo y sujetas entre sí con garfios de hierro. Para paliar el inconveniente de las mareas, en los extremos del puente se pusieron muelles flotantes sobre pieles de cabra hinchadas de aire.
Fue inaugurado el día 7 de safar de 567/9 octubre 1171. Fue un ida solemne por el redoble de los tambores, la presencia de los escuadrones y de los soldados y el despliegue de banderas y estandartes
Las edificaciones importantísimas que hicieron Abū Ya´qūb Yūsuf y su hijo Abū Yúsuf Ya´qūb al-Manşūr no se limitaron a los parajes señalados, antes bien fueron tantas y variadas la realizadas por doquier que la madīnat/ciudad adquirió una fisonomía muy distinta de la que tuvo en la época de los ´Abbāditas y al-murábiţ/almorávides. Así se ensancharon lugares para dar perspectiva a los edificios públicos.
Elementos urbanos de singular importancia fueron:
Al- fúndak Las alhóndigas eran edificaciones independientes, cerradas al exterior, que se desarrollaban alrededor de un patio. La planta baja se utilizaba de almacén, generalmente de granos, y la alta para alojamiento de los mercaderes.
Fuera de la muralla se desarrollan los tres únicos al-rabaḍ/arrabales que conocerá Išbylīyaسيبيجا hasta el s. XX: Ţiryāna/Triana, en la margen derecha de Wādī-l-kabīr, la Maqarāna y Benaliofar/San Bernardo.

lunes, 12 de octubre de 2009

Diccionario Al ‘aŷamíyya

El término "aljamía" designaba, en general, a la lengua no árabe, y que aplicado a lo que hablaban los andaluces y que algunos textos también designan como "latiní", era una lengua romance derivada del latín y que por influencia de la lengua culta del momento, el árabe, fue incorporando términos del árabe directamente o a través de una transformación fonética o por simple asociación de ideas o conceptos. En algunas ocasiones esta transformación sólo consistía en añadir el artículo árabe "al" a la palabra romance, o simplemente el vocablo aljamiado provenía de una deformación fonética de un vocablo árabe, que se ha adaptado a la pronunciación propia del pueblo.
Esta lengua "vulgar" era la que empleaba todo el mundo, desde el campesino hasta el Califa, en sus conversaciones familiares e informales quedando el árabe como la lengua culta y de rezos, junto al latín o el hebreo.
Por lo tanto, existía un perfecto bilingüismo (incluso trilingüismo entre los judíos) en la sociedad de Al-Andalus. Este bilingüismo, tanto de musulmanes como de cristianos cultos, era lo normal incluso entre los cristianos más fanatizados como el caso de uno de los mártires de Córdoba que se llamaba Perfecto que hablaba en árabe con sus acusadores. Por el contrario, aunque no muy común, existían casos entre la alta sociedad andalusí de religión musulmana que no sabía hablar el árabe y sólo se expresaba en lengua aljamiada o romance, como se desprende de una anécdota del libro de Aljoxaní "Historia de los jueces de Córdoba".
Una vez reconocida la existencia de esta lengua romance en Andalucía debido a los pocos textos y palabras sueltas que se han encontrado en las jarchas y en escritos de algunos científicos andalusíes, sobre todo botánicos, o en un diccionario latino-árabe del siglo X, se plantea el problema de ver como era esa lengua. El resultado de las investigaciones es que el aljamía era igual que las demás lenguas romances de la península, sobre todo las que se hablaban en Galicia, Asturias, y Castilla y León; siempre refiriéndonos a los primeros siglos de formación de las lenguas romances, siglos VIII, IX, X y XI sobre todo.
Como dice Coloma LLeal en LA FORMACION DE LAS LENGUAS ROMANCES PENINSULARES, " En el período inicial, el romance andalusí se caracterizaba por su mayor fidelidad al latín, lo cual se refleja en la presencia de abundantes arcaísmos léxicos y la conservación prácticamente inalterada de la forma fónica latina". Debido a la sustitución del latín por el árabe como lengua culta y de escritura, en Andalucía, la lengua aljamiada no se llegó a representar con grafía latina quedando solamente como lengua hablada por lo que sólo se ha podido reconstruir la interpretación del aljamía a través de los textos árabes en los que se emplean términos aljamiados pero con la dificultad que entraña escribir con caracteres arábigos una lengua tan distinta como el romance latino.
La semejanza entre los romances del norte y el romance aljamiado andalusí lo atestiguan los primeros textos latinos en los que se intercalan palabras romanceadas y así lo manifiestan los lingüistas. "Muchos de los rasgos lingüísticos de la zona asturiana en ese período inicial coincidían con los que hemos ya analizado a propósito del mozárabe".... "Por su carácter arcaizante, el romance gallego presentaba muchos elementos en común con el romance andalusí o mozárabe. Esta coincidencia entre los distintos dialectos romances de la península queda reseñada por otros especialistas como el caso de Menendez Pidal o Rafael Lapesa, estableciéndose como común denominador de todos ellos al mozárabe. Y es aquí donde se han estancado las interpretaciones de estos grandes estudiosos, en constatar que en Andalucía hubo una época (siglos IX, X, XI y posiblemente antes) en que se decía "non queres meu amore", "non me mordas", "llança" por lanza, "fora" en vez de fuera, "colombaira" en vez de palomar," genair" por enero ,etc..
Así se explica la existencia en algunas zonas de Andalucía de topónimos como Aldeire, Poqueira, Pampaneira, Ferreira, Alpandeire, Castell de Ferro, Castril, Deifontes, etc que han subsistido como arcaísmos y no como se creía que eran producto de repoblaciones. Lo que no explican satisfactoriamente los especialistas es la similitud en la lengua que se deduce de los primeros escritos entre zonas tan distantes como Galicia, Asturias, León y la primitiva Castilla, con el romance aljamiado andaluz, proviniendo estas zonas de substratos culturales y humanos tan diferentes. Para muchos de estos especialistas esta "uniformidad" lingüística se debe a la unidad visigoda peninsular (Menéndez Pidal). Para otros, la semejanza entre el antiguo gallego y al aljamía andalusí se debía a la predilección de los andaluces por las esclavas gallegas (Coloma Lleal). La historia, sin embargo, nos dice que por medio hubo una gran emigración de Andaluces a esas zonas.
Dicen los especialistas que no existen textos en latín con palabras aljamiadas sin embargo, por otro lado, reconocen que multitud de textos latinos de los monasterios del norte donde se ven anotaciones en árabe y algunas palabras claramente aljamidas , son escritos por notarios o clérigos mozárabes provenientes, principalmente, de Andalucía. En el caso del reino de León, Gómez Moreno en "Iglesias Mozárabes" nos dice que la mayoría de los textos latinos de los cartularios de los monasterios de la zona aparecen inscripciones en árabe, así como una larga lista de nombres patronímicos árabes o arabizados y tambien recoge una larga lista de palabras arabizadas. El propio Menéndez Pidal también ve procedencia mozárabe de estos notarios leoneses que emplean un latín romanceado arcaico en sus escritos. Según Henri Stierlin en "Los beatos de Liébana y el arte mozárabe" "El mozarabismo de los manuscritos lo demuestra incluso la presencia de notas marginales en árabe en el códice de Tavara, lo que no es de sorprender si se tiene en cuenta que tanto autores como lectores eran monjes procedentes de al-Andalus". Es lógico pensar que estos repobladores cultos que llevan su arte y su cultura al norte también lleven su habla.
Por lo tanto, podemos concluir en que el habla andaluza actual es una evolución del romance aljamiado proveniente del latín al que se le han ido agregando a través del tiempo bastantes "extranjerismos" (arabismos y castellanismos, fundamentalmente). Incluso las características principales del actual habla andaluza como pueden ser el yeismo o el ceceo y el seseo, ya se ponen de manifiesto en textos aljamiados del siglo XVI, todo ello contradice la teoría mantenida hasta ahora de que el habla andaluza es un dialecto del habla que supuestamente nos impusieron los "reconquistadores".
La evolución de estas primitivas lenguas romances casi idénticas ya las conocemos. En unos sitios, las diferencias y los arcaísmos se les ha llevado a la categoría de "idioma" y en otros, como Andalucía, se les ha considerado como "mal hablado". No solo no se fomenta su uso sino que, por el contrario, se tiende a que desaparezca. No existe en las Universidades andaluzas ningún departamento dedicado al estudio y recuperación del léxico y la fonética del romance aljamiado. Y lo que es más dañino, en las escuelas se tiende a premiar la norma castellana de pronunciación en detrimento de la norma andaluza.
Diccionario Al ‘aŷamíyya, lengua de los andalusīes اندالوسياس, hasta el 29-09-1526, en que Carlos I, rey de España y V de Alemania, firmó un decreto, mediante el cuál se prohibía hablar, leer o escribir en público ni en secreto, en lengua andalusī y el aprendizaje forzoso de la lengua castellana.

Aḍḍabba Aldaba. Pieza de metal, fija en la pared, para atar las caballería

Ad-darb Adarve. Paseo de ronda o camino que recorre la parte superior de la muralla de una fortaleza militar; también designa, en urbanismo, a una calle sin salida que puede ser cerrada con una bāb/puerta.

Al-ẖaršúfa Alcachofa.

Al-dukkin Adoquin, Piedra labrada en forma de prisma rectangular para empedrados y otros uso

Al-fahhār Alfar, alfarero

Al-farīs Alférez, abanderado de caballería

Al-fáşfaş Alfalfa.

Al-ŷaffífa Aljofifa Pedazo de paño basto de lana para fregar el suelo

Al- ḡúlla Argolla. Aro grueso, generalmente de hierro, que, afirmado debidamente, sirve para amarre o de asidero.

Al-ḥabáqah Albahaca. Planta

Al-hagah Alhaja. Joya.

Al-ẖazána خزانة Alacena. Hueco hecho en la pared con bāb/puertas a manera de armario con anaqueles

Al-ẖuzáma Alhucema.

Al-kabril Alcaucil, planta

Al-káfūr Alcanfor

Al-kanziyya Alcancía, vasija de barro cerrada

Al-kharouūba Algarrroba.

Al-kīmyā Alquimia

Al-kitrān Alquitran

Al-kuḥúl الكحول Alcohol.

Al-kutún Algodón, planta

Al-kuwād Alcahuete

Al-kúza Alcuza

Al-lakkāt Alicates, tenazas

Al-llúbya Alubia, judía planta papilionácea

Al-ma‘ṣára Almazara lugar donde se exprime. Molino de aceite

Al-muḥássa Almohaza

Al-manākh المناخ Almanaque.

Al-manār Alminar.

Al-másgara Almaciga, semillero

Al-mība Almibar, especie de jarabe hecho con membrillos

Al-muẖádda Almohada.

Attamús Altramuz.

Al-parḡát Alpargata Calzado de lona con suela de esparto o cáñamo, que se asegura por simple ajuste o con cintas.

Al-qayşāriyya Alcaicería. Mercados cerrados donde se vende seda cruda u otras

Al-qarya Alquería casa de labranza geográficamente aislada

Al-qasbah Alcazaba ciudadela, recinto fortificado.

Al-Qáṣr القصر Alcázar Fortaleza.

Al-qawwāda Alcahueta

Al-qubba Alcoba Aposento sin ventanas que da a otro principal

Arrabáḍ Arrabal Barrio fuera del recinto de la población a que pertenece.

Al-rāyḥán Arrayan

Al-raṣíf Arrecife

Al-rúb´ Arroba. Peso equivalente a 11,502 kg

Al-rúbb Arrope. Mosto cocido hasta que toma consistencia de jarabe

Al-ráwz Arroz.

as-sāqiyat الساقية Acequia

Aaččakká تشكى Achacar. Abribuir, imputar Achacar, acusar.

Al-salīha Azalea, arbusto

Al-ssílqa Acelga

Al-sénsyo Ajenjo Planta medicinal

Al-ṣiqál Acicalar

Al-siqáṭ Acicate Espuela que sólo tiene una punta de hierro

Al-siyúr Ación, correa de la que pende el estribo

Al-ssúkkar سكر Azúcar

Asussána Azucena

Al-suṭáyḥa Azotea

aššuwár Ajuar

Al-tābūt Ataud, caja

Atafarra Ataharre

At-tauriq Ataurique

Al-tūn Atun

Al-´aṣfúr Alazor

Al-ŷiláqa Aulaga

Al-vúnya Alcurnia

Al-wazīr وزير Alguacil.

Al-´anbíq Alambique

al‘aqráb عقرب Alacrán

Al-árza Alerce

Al-aṣháb Alazán

Al-ballà´a Albañal, cloaca

Al-ballúri, البلور Abalorio

Al-bani Albañil, maestro oficial de albañilería

Al-bárda´ah Albarda

al-barqúq البرقوق Albaricoque

Al-bírkah Alberca

Al-búšra Albricias

Al-píšṭ Alpiste.

Al-brewelo Abrojo

Al-buḥáyra Albufera

Al-burnús Albornoz

Al-burúz Alborozo

Al-qabṭún Alcaudón. Pájaro carnívoro

Azza‘farán Azafrán

Al-zabág Azabache

Az-zahr Azar, casualidad

Az-zahár Azahar

az-zaytun الزيتون Aceituna

azzáyt الزيت Aceite

Al-zzambbúg Acebuche

azzámila Acémila

azzuláyŷa Azulejo

Azzufáizafa Azufaifa

'anṭūbíya Endibia.

Aṭṭaláya‘ Atalaya

Azza 'rúra زعرور Acerolo

Aṣṣíbr Acibar.

al-búnduqa البندقة Albóndiga

al-qāḍī قاضي Alcalde

al-kanzíyya Alcancía.

al-kafúr Alcanfor

Al-kappárra Alcaparra

Al-qabsíl Alcaucil o alcachofa

írq assús Orozuz

al-qúrq Alcorque

Al-fānīd Alfeñique

al-feel الفيل Alfil

al-qúţun قطن algodón

uẖšina Alhuceña.

alqáṭa‘ Alicatar.

allaqqáṭ Alicate

Al-jazīnas Alacenas

al-mazraba Almadraba

maybah Almíbar.

al-mihrás Almirez

al-pič ín Alpechín

arriyáḍ Arriate.

al‘úd Laúd

Bāḏinŷána Berenjena.

Belugāka Verdolaga,

ballúṭa Bellota

ṣannáč Cenacho.

As-sukkabáŷ Escabeche

´ispināẖa Espinaca

ḡerraf Garrafa

ḥašīš Hachis.

Karkūma Carcoma

maṣúrqa Mazorca

Šaqīqah Jaqueca.

Šakīmah Jáquima

Šaqwáṣ Jaguarzo

ṣanífa Cenefa, borde del vestido

ša‘rā' Jara.

Šaráb Jarabe

Sarmak Jaramago

Saţwān Zanguán.

Sandíyyah Sandía.

ta‘líqa Talega

ṭārimah Tarima

ṭassah Taza

Yāsamīn Jazmín

Alyiláqa Abulaga.

Yunga Juncia.

Yunko Junco

Zarbaṭána Cerbatana

miércoles, 15 de abril de 2009

Hişn al-Mudawwar/Castillo Almodóvar


Ḥişn al-Mudawwar/Castillo Almodóvar.
Introducción
El Ḥişn/Castillo de Almodóvar del Río se encuentra a 22 km. al SO. de Qūrţuba, en el camino medieval hacia Išbylīya/Sevilla. En el siglo VIII se llamaba Ḥişn al-Mudawwar, que quiere decir “el redondo”, por la forma redonda del cerro en el que se construyó. En el siglo XI se le da un nombre más amplio y de mayor significado: Ḥişn al-Mudawwar al-Adna, es decir se le añade al-Adna, que significa: “el más cercano” a Qūrţuba, para diferenciarlo del de Peñaflor que también se llamaba al-Mudawwar. Por tanto, el nombre de "Almodóvar" es una castellanización del primitivo nombre árabe, al que se añadió el apelativo “del Río”, por su cercanía con Wādī-l-kabīr/Guadalquivir. El cerro del Ḥişn/Castillo tiene una altura de 252 metros, lo que le permite un perfecto dominio de los alrededores, como puede comprobarse desde lo alto de la Burŷ/Torre del Homenaje y la superficie total que ocupa la fortaleza son 5.628 m2.
La principal razón para elegir el lugar donde construir un Ḥişn /Castillo, es que sea estratégicamente favorable en caso de guerra. En Ḥişn al-Mudawwar/Almodóvar, las ventajas que le ofrece su situación son múltiples: la altura de la montaña en la que se construyó lo hace prácticamente invencible, de hecho, nunca se conquistó por asedio. Domina estratégicamente el espacio entre la campiña y el inicio de la sierra. Controlaba el acceso a una zona económicamente tan importante como la campiña por las zonas de Guadalcázar, Fuente Palmera, Fuencubierta y Peñalosa. Vigilaba el lugar de paso más importante y estratégico entre Qastāla/Castilla y Andalucía Occidental. Su cercanía al río le permitía el control del tráfico fluvial en una época en la que el río era navegable hasta Qūrţuba. Protegía el camino entre Qūrţuba y Išbylīya. Vigilaba el acceso a Qūrţuba desde el sur, lo que garantizaba la seguridad de la ciudad. Formaba parte del cinturón de fortalezas que rodeaban y protegían Qūrţuba. Su proximidad al Wādī-l-kabīr/Guadalquivir le permitía el abastecimiento de agua para llenar los aljibes en épocas de sequía, tan frecuentes en la región y le permitía durante la guerra, disponer de una vía de escape a través de barcas.
Era muy importante la comunicación visual con otros Ḥişn /Castillos a través de señales. En Ḥişn al-Mudawwar/Castillo Almodóvar, esta comunicación era excepcional. Pueden verse desde aquí las siguientes fortificaciones: la Burŷ/Torre de la Casilla del Aire, el Ḥişn /Castillo Albaida, Torreárboles, el Ḥişn /Castillo del Vacar, el Kant-Hisn/Alcolea, el Ḥişn /Castillo Hornachuelos, el Ḥişn /Castillo Palma del Río y el Ḥişn /Castillo Moratalla. También tenía esta ventaja con los centros de poder político en época musulmana: las ciudades-palacio de Madīnat az-Zahrā’, Madīnat al-Zāhira, y las grandes almunias fortificadas de al-´Amiriya y al-Ruzafa.
Como podemos observar, las ventajas de todo tipo que tenía Ḥişn al-Mudawwar, eran difícilmente superables por ninguna otra fortaleza de Andalucía, y las grandes ventajas que ofrecía este emplazamiento, fueron aprovechadas también por pueblos prehistóricos y prerromanos que, antes que los musulmanes, construyeron fortalezas donde hoy se haya el Ḥişn/Castillo medieval.
Patio de armas.
Enteramente rodeado de murallas y Burŷ/Torres, era un lugar inexpugnable. Durante la Edad Media, el patio de armas estaba lleno de construcciones de madera que servían de alojamiento a la tropa y a la población que, en tiempo de guerra, se refugiaba entre sus muros. Detrás de la capilla, en el suelo, pueden verse aún los restos de estas construcciones. Es la zona que más transformaciones externas ha sufrido.
La Burŷ/Torre del Homenaje
Sin duda, las Burŷ/Torres son los elementos más característicos de un Ḥişn/Castillo. En Ḥişn al-Mudawwar hay nueve. Por orden desde la Burŷ/Torre del Homenaje son: Burŷ/Torre Pequeña, Torreón del Moro, Cuadrada, Redonda, Escuela, Escucha, de las Campanas o de la Miga y Ceniza.
Es una imponente Burŷ/Torre albarrana cuya altura es de 33 metros, con planta casi cuadrada de 11´70 x 11´30. Construida durante el siglo XIV, es la más grande de la provincia de Qūrţuba tras la del Ḥişn Gāfiq/Castillo Belalcázar. Tiene tres cuerpos, el inferior es la mazmorra, el intermedio una sala octogonal de poca luz, y el superior, es de planta cuadrada en vez de octogonal como los dos inferiores y es el principal tanto por dimensiones como por el cuidado de su construcción y por las pinturas mudéjares de algunas de sus paredes. Esta cámara debió presentar un aspecto magnífico y suntuoso que hoy sólo podemos imaginar ante sus paredes desnudas. Esta es la sala donde se realizaba el pleito homenaje —que de aquí le viene el nombre a este tipo de to Burŷ/Torre— consistente en que es el lugar en el que el Alcayde del Ḥişn/Castillo presta pleito homenaje a su señor, ritual que tenía lugar en la estancia más importante del Ḥişn/Castillo
También en este lugar se halla uno de los elementos más interesantes desde el punto de vista artístico: las ocho ménsulas de decoración vegetal esquemática en que recaen los nervios de la bóveda. Su cubierta de bóveda octogonal sobre pechinas de herradura y los cascos separados por nervios, están trabajadas en piedra molinaza de Montoro con curiosísimas labores lobuladas.
El tercer elemento que otorga distinción a esta Burŷ/Torre es el escudo de Qastāla/Castilla y Liyūn/León labrado sobre la puerta de entrada. Sus cuarteles son de Ḥişn/Castillos con tres Burŷ/Torres y leones rampantes. Los flancos que lo rodean se llenan con fajas mudéjares de tallos estilizados donde dos leones hacen de base.
Burŷ/Torre Pequeña
Esta Burŷ/Torre, también del siglo XIV, flanqueaba la entrada del Ḥişn/Castillo protegiéndola e impidiendo la entrada a posibles enemigos pues, desde la parte superior, se fiscaliza y controla el acceso a la fortaleza. La inmensa puerta es de bronce, recubriendo grandes tablones de madera. El escudo que hay sobre el arco es de principios del siglo XX.
Torreón del Moro.
Este torreón, además de cumplir las funciones propias de una Burŷ/Torre, debió cumplir también una segunda función diferente como es la de vigilancia de la zona intermedia del recinto, pues se encuentra en su interior un habitáculo para el centinela. El nombre le viene de que los huecos exteriores tienen forma de arco de herradura, tan asimilado a todo lo morisco en al-Āndalus, por eso se llama Torreón del Moro.
Burŷ/Torre Cuadrada
Esta Burŷ/Torres, junto con la del Homenaje, es una de las dos que conservan pinturas de la Edad Media, de estilo mudéjar. La planta superior tiene bóveda octopartita, de sillarejo y sostenida sobre trompas. Se emplea bóveda octopartita porque su planta es irregular en número de lados y longitud de los mismos, por lo que la solución técnica de cubrición empleada era la correcta.
Burŷ/Torre Redonda
De esta Burŷ/Torre hemos de destacar varias características. La primera, que su cuerpo es cilíndrico mientras que todas las demás tienen cuerpo prismático; la segunda, que su base es cuadrada y, por tanto, es una Burŷ/Torre con dos perfiles: uno inferior cuadrado y otro superior circular; la tercera, que su planta es de arco de herradura; y la cuarta, que su fábrica no es exclusivamente de sillares, sino que estos estaban encintados con ladrillos. Todos estos detalles hacen que sea la Burŷ/Torre más singular del Ḥişn/Castillo.
Burŷ/Torre Escuela
Es la segunda más grande después de la del homenaje. Vigila por el NO el amplio espacio de la campiña y las estribaciones de la Sierra de Qūrţuba. Su altura es de 27 m. y la planta es casi un cuadrado de 11 x 11, 50 m. Consta de dos cámaras. Posee los más amplios ventanales de todo el Ḥişn/Castillo, producto de la restauración de principios de siglo y que hacen de ella la más luminosa de todas las Burŷ/Torres de la fortaleza. Las ventanas, portones, cierres, pestillos, clavos y herrajes de la cámara superior, fueron mandados hacer en estilo neomudéjar durante la restauración. Todo fundido en bronce y siguiendo las líneas de lacería tan propias de este estilo.
Resulta curioso el motivo por el que esta Burŷ/Torre se llama “de la Escuela”. En 1513 el Ḥişn/Castillo se entrega al Maestre de la Orden de Qa´lat Ra-bah/Calatrava. Por su parecido fonético, los habitantes del pueblo cambian la palabra “Maestre” por “maestro”, y por su relación de significados se pasa de “maestro” al de “escuela”, siendo este último el que actualmente se aplica a la Burŷ/Torre.
Burŷ/Torre Escucha
La Burŷ/Torre Escucha es la más pequeña del recinto, está orientada al oeste y flanqueada por las Burŷ/Torres Escuela y de las Campanas. De su importante papel en la vigilancia nocturna, avisando la existencia de ruidos sospechosos da cuenta el nombre dado por la tradición popular: Burŷ/Torre de la Escucha. Era la Burŷ/Torre destinada, por su ubicación, a la vigilancia del campo noroeste inmediato a la plaza. Maciza en todo su interior. Se construyó en el período al-muwaḥḥád/almohade, en el siglo XII. Fue una de las que menos trabajo necesitó para su total restauración.
Burŷ/Torre de las Campanas o de la Miga.
Se encuentra en el extremo oeste del patio de armas, flanqueado por la Burŷ/Torre Escucha y la de la Ceniza. Igual que la del Homenaje, tiene un balcón abierto al sur con tracería calada neo-gótica. Tiene las bóvedas de las escaleras de aristas y anillos yuxtapuestos, los amplios paramentos originales que aún se conservan son en todo iguales a las partes de la fortaleza construidas en el siglo XIV.
Burŷ/Torre de la Ceniza.
Sus cimientos se encontraron bajo los escombros de las ruinas. Como se encontró el primer día de Cuaresma de 1902, se le puso el nombre de “Burŷ/Torre de la Ceniza”, en recuerdo de este tiempo litúrgico. Su objeto era la defensa en el flanco SO. Esta fue la Burŷ/Torre más arruinada de todo el conjunto. El paso bajo de la Burŷ/Torre, cuyos muros se hallaban ya construidos, se cubrieron con bóveda de cañón seguido, en arco escarzano, excepto los frentes que quedaron de medio punto. Puesto que sus restos se habían encontrado entre las ruinas y no se sabía la medida que originalmente tuvo, no se le dio la misma altura que a las demás sino que se la dejó rasante con el paso de ronda, por eso su existencia ha pasado siempre desapercibida.
Al-gubb/aljibes.
Almacenar agua fue uno de los problemas más importantes que hubo que tener en cuenta en la construcción del Ḥişn/Castillo, ya que su carencia en momentos de asedio hubiera obligado a la rendición en un tiempo mínimo. Para solucionar este abastecimiento de agua se hicieron dos Al-gubb/aljibes, uno situado en la plaza de armas llamado Al-gubb/aljibe bajo, y otro situado a mayor altura frente al Revolcadero, llamado Al-gubb/aljibe alto. Los dos tienen respiraderos para evitar que se pudra el agua y al ser subterráneos, esta se mantiene a temperatura constante. El Al-gubb/aljibe alto tiene capacidad para 112.800 litros de agua y el Al-gubb/aljibe bajo para 177.000. En total la fortaleza disponía de 290.000 litros de agua en casos de asedio.
Las murallas
En algunos lugares hay una línea defensiva de murallas, en otros dos, y en otros, hasta tres murallas, haciendo impenetrable el paso al interior. No todas son de la misma época y materiales. La suma de todas las murallas del Ḥişn/Castillo dan un total de más de medio kilómetro de longitud. Forman un recinto poligonal muy irregular, adaptándose perfectamente al terreno en el que se asientan. La altura de estos lienzos es variable, siendo los mayores de más de 14 m.
El antemuro de Ḥişn al-Mudawwar es un cinturón de murallas que envuelve el recinto principal. Se construyó en dos etapas. En la primera se edificó el flanco noroeste, desde la Burŷ/Torre de la Miga a la Burŷ/Torre Cuadrada. En esta primera etapa de construcción tanto los materiales como su acabado son mejores que los de la segunda etapa constructiva que abarcó toda la parte norte de la fortaleza. Probablemente la razón de estar construido en dos fases se deba, a que al ser una construcción grande y costosa, las obras se pararon por falta de dinero.
Los sillares fueron colocados a soga y tizón para que se unieran bien, pero el paso de los siglos hizo que esta parte fuera una de las más derruidas de la fortaleza. Está coronado por un antepecho de 1.50 de altura por 0.55 de grosor y un almenaje de idénticas medidas a las del resto del conjunto, coronadas con albardilla simple a cuatro aguas, algunas macizas y otras perforadas con saeteras.
Pasadizos y subterráneos.
Llegamos al momento de abordar uno de los temas más sugestivos para la imaginación popular: las construcciones subterráneas, origen de multitud de leyendas medievales y uno de los elementos menos estudiados de nuestros Ḥişn/Castillos. El Ḥişn al-Mudawwar tiene un elevado número de construcciones de este tipo, pues en su subsuelo hay varias galerías abovedadas, poternas, pasadizos, aljibes, mazmorra y salidas de emergencia, además de la tajea de aislamiento que rodea la casa neogótica y la galería de su Al-gubb/aljibe mayor. El tema suena a novela romántica, a fantasía popular. En el caso de Ḥişn al-Mudawwar, hay hechos que explican el surgir de estas leyendas: que el rey Pedro guardaba aquí sus tesoros y, es muy probable que cuando Enrique III se alojó en Ḥişn al-Mudawwar lo hiciera, entre otros motivos, con la secreta intención de buscar entre sus cámaras el lugar donde se ocultaban y finalmente, la inatacable y segura mazmorra que en 1904 todavía conservaba las cadenas y argollas originales que servían para bajar a los presos en la Edad Media.
Salida de emergencia en el extremo del antemuro
Hay una salida de emergencia para casos de asedio, llamada poterna, que se encuentra en uno de los puntos extremos del antemuro que rodea la Burŷ/Torre de las Campanas, en un lugar oculto por los muros de su entorno, donde pasa desapercibida. Su función era recibir ayuda exterior en caso de asedio o escapar cuando el enemigo hubiera conquistado en el Ḥişn/Castillo
Pasadizo entre Burŷ/Torres Cuadrada y Redonda.
Otro pasadizo se encuentra entre las Burŷ/Torres Cuadrada y Redonda. Servía para pasar desde el patio de armas a la liza sin tener que rodear todas las murallas. Es una gran sala subterránea y abovedada que salía desde el interior de la planta baja de la Burŷ/Torre Redonda a y que actualmente tiene la entrada situada en otro lugar. A través de este pasadizo se comunicaban muy rápidamente dos lugares que, dentro del Ḥişn/Castillo están muy alejados entre sí.
Pasadizo tras la casa neogótica
Este pasadizo se encuentra en la muralla que mira a la campiña tras la casa neogótica. En el paso de ronda correspondiente se puede encontrar una abertura de 45 x 45 cm, actualmente cubierta con una tapa de hierro. Esta abertura es el inicio de un pozo de descenso de 7,50 m de profundidad al final del cual se encuentra una galería de muy fuerte inclinación que lleva a la ladera que da al Wādī-l-kabīr/Guadalquivir, que servía en casos de peligro como vía de escape.
Galería en la muralla sur
Esta galería tiene la particularidad, muy excepcional en los Ḥişn /Castillos de Europa, de ir más de veinte metros por dentro de la muralla, de manera que esta se encuentra hueca en gran parte, pues contiene por dentro esta larga galería abovedada. Así se hacía posible el paso por el interior de los muros sin posibilidad de que ser descubiertos y con ayuda de cuerdas se podía recibir socorro a través de la única puerta que da al exterior del Ḥişn/Castillo y que se encuentra a más de 8 metros de altura.
Subterráneos entre el segundo y el tercer recinto
Estos subterráneos, de época musulmana, tienen una enorme altura y se encuentran totalmente bajo tierra. Las techumbres son abovedadas. Permitían la salida desde el interior del Ḥişn/Castillo a la zona de acceso, pasando por debajo de una de las murallas.
La mazmorra.
La mazmorra de Ḥişn al-Mudawwar es una segurísima cámara que se encuentra en la parte inferior de la Burŷ/Torre del Homenaje. No debe pasar inadvertido que, como la Burŷ/Torre del Homenaje está separada del resto de la fortificación, hubiera sido la última en caer en manos del enemigo, y por eso, porque este era el lugar más seguro del Ḥişn/Castillo, aquí se construyó la mazmorra. Tiene una única entrada que no es una puerta sino un orificio circular en el techo, a 7´50 m. de altura que hacen imposible la huida si no se dispone de ayuda exterior. Sus muros tienen un grosor que varía entre 2´40 y 3´50 m. lo que impide realizar una abertura para escapar. Evidentemente su comodidad era nula para quienes tenían la desgracia de estar ahí.
Añadimos dos pruebas de su magnífica construcción. En primer lugar, siendo la mazmorra el piso inferior de los tres que tiene la Burŷ/Torre del homenaje, ha sido capaz de resistir el peso de los pisos superiores durante más de 600 años. En segundo lugar, cuando en la Guerra Civil de 1936 le dispararon un cañonazo en la cara norte, el muro medieval aguantó tan bien que además de provocar el asombro del artillero del siglo XX, no hizo más que producir una marca en la pared norte que todavía puede verse cuando se ingresa en el Ḥişn /Castillo
Historia del Ḥişn/Castillo
Durante el periodo musulmán (siglos VIII-XIII)
Desde el principio de la dominación musulmana en el siglo VIII, las árabes consideran el Ḥişn/Castillo como un fuerte invencible como demuestran las noticias que los historiadores medievales musulmanes nos han dejado. En el año 123/741 el Bi-l-jilāfa/califa de Dimasq nombra ´Amir a ´Abd al-Malik ibn Qaţan al-Fihri que quedará convertido en el primer señor de Ḥişn al-Mudawwar. En 141/759 el Ḥişn/Castillo sirvió de refugio al último del emirato dependiente en Qūrţuba: Yūsuf ibn ´Abd al-Raḥmān al-Fihri que fue derrotado por ´Abd al-Raḥmān ibn Mu´awiya ibn Ḥišhām ibn ´Abd al-Dajjil (´Abd al-Raḥmān I)
El historiador árabe al-Maqqari recoge una antigua leyenda musulmana según la cual el antiguo al-Qaşr/Alcazar de Qūrţuba fue mandado construir por uno de los antiguos emires que vivió en el Ḥişn al-Mudawwar. Aunque esta afirmación no sea cierta, prueba la gran importancia que los musulmanes concedieron al Ḥişn/Castillo.
Algo más tarde, en 152/770 consta que cerca de Ḥişn al-Mudawwar tuvo lugar la Batalla de Munbassar (wādī Qays/río Bembézar). Aquí se enfrentó `Abd al-Raḥmān ibn Mu´awiya ibn Ḥišhām ibn ´Abd al-Dajjil (´Abd al-Raḥmān I) y su primo ´Abd al-Malik, contra la rebelión dirigida por ´Abd-l-Gaffir al-Yamaní que habiendo partido de Išbylīya, pretendía apoderarse de Qūrţuba. El rebelde fue vencido y ´Abd al-Raḥmān ibn Mu´awiya ibn Ḥišhām ibn ´Abd al-Dajjil (´Abd al-Raḥmān I) fue informado de ello estando en Ḥişn al-Mudawwar, donde le llevaron las cabezas cortadas de numerosos rebeldes. Será durante el Bi-l-jilāfa/califato cuando ´Abd al-Raḥmān al-Nāsir ibn ´Abd Allāh (´Abd al-Raḥmān III), en el siglo X realice una de las ampliaciones de la fortaleza, aprovechando la ocasión para fortalecerla aún más.
Durante el Bi-l-jilāfa/califato qurtubes, el Ḥişn/Castillo era posesión de Qūrţuba y pertenecía a sus Bi-l-jilāfa/califas. Esta pertenencia cambiará con los regímenes políticos hispanomusulmanes. A partir del siglo XI, Ḥişn al-Mudawwar será un punto importante en las numerosas guerras internas que los musulmanes tenían entre sí. Al final de los Mulūk Attawā´if/Reinos de Ta´ifas, en 483/1091 y tras ocupar la propia Qūrţuba, ocupa Ḥişn al-Mudawwar el ejército de Yūsuf ibn Tāsufīn. Pocos meses más tarde, en septiembre del mismo año, Ḥişn/Castillo al-Mudawwar será nuevamente testigo de un cambio de régimen político musulmán: el fin de los Mulūk Attawā´if/Reinos de Ta´ifas y el inicio del imperio al-morabitum/almorávide. Durante esta difícil época del siglo XI, el Ḥişn/Castillo pertenecerá a diversos reyes. En primer lugar pasará a depender del reino de Qarmūna/Carmona, donde los Banū Birzal se habían erigido en reyes. Después será parte de los dominios del rey de Ţulaytūla Ibn Dinnun, que lo utilizó como residencia y, más tarde, fue propiedad de los reyes sevillanos, siendo el último que lo poseyó el rey poeta Mwḥāmmad ´Abd Allāh ibn ´Abbād al-Mu´támid de Išbylīya que lo tuvo hasta 482/1090. En los siglos XI y XII, con el advenimiento de al-morabitum/almorávides y al-muwaḥḥád/almohade, el Ḥişn/Castillo pasará de nuevo a depender de Qūrţuba, recuperando la estabilidad. Como se ve, su importancia era de tal índole que durante los primeros siglos de ocupación musulmana sus propietarios eran casi siempre reyes. Primero durante el Bi-l-jilāfa/califato, y después durante los imperios al-morabitum almorávide y al-muwaḥḥád/almohade, Ḥişn al-Mudawwar pertenecerá siempre a Qūrţuba. Es decir, que cada vez que hay un poder central fuerte, la fortaleza depende de este poder, lo que demuestra que el Ḥişn/Castillo, tanto por su ubicación como por sus imponentes elementos defensivos, era un elemento de primer orden en el juego político y en la táctica militar, a la vez que un punto altamente estratégico.
En este sentido no podemos olvidar que el cinturón defensivo de la capital estaba formado por Ḥişn/Castillos bien pertrechados y localizados estratégicamente. Se encontraban a poca distancia de la urbe, rodeándola y protegiéndola, y el Ḥişn al-Mudawwar era uno de los principales y, con seguridad, el más fuerte, pues si los Ḥişn/Castillos del Vacar y de Kant-Hisn/Alcolea estaban estratégicamente ubicados, sus elementos y su construcción eran considerablemente inferiores y tampoco en su ubicación prevalecen sobre el de Ḥişn al-Mudawwar. La potencia y firmeza del Ḥişn al-Mudawwar era superior al del resto de Ḥişn/Castillos de la provincia y uno de los más fuertes del sur peninsular.
La consideración del Ḥişn/Castillo ya era importante en los siglos XI y XII cuando algunos geógrafos musulmanes lo toman como indicación de sus descripciones. Así, del siglo XI se conservan algunas noticias en los escritos de al-Udri diciendo que de Qūrţuba hasta Ḥişn al-Mudawwar había un día de camino. El Ḥişn/Castillo fue etapa obligada de camino en los itinerarios musulmanes. También lo vemos en los estudios de geografía que en el siglo XII realiza el ceutí Idrīsi, tomándolo como una parada importante en los caminos medievales.
Próximos a la fecha de la conquista de Qūrţuba, alrededor de la fiesta de Pentecostés del año 622/1226, Ḥişn al-Mudawwar será escenario de la lucha que una vez más mantendrán los musulmanes entre sí. En este estado de cosas, un noble de Bayāsa/Baeza llamado al-Bazyyasī se hizo coronar rey, engrandeció el Ḥişn al-Mudawwar, se sublevó contra la autoridad de al-muwaḥḥád/almohade y firmó una alianza con el rey al-afray/castellano. Los al-muwaḥḥád/almohades de Qūrţuba, habiendo descubierto que hizo alianza con el rey de Qastāla/Castilla, lo persiguieron y fue derrotado. Tras la derrota volvió a Qūrţuba para refugiarse y al encontrar cerrada la ciudad, se dirigió al Ḥişn al-Mudawwar que siempre le había permanecido fiel, pero su propio wazīr/ministro وزير, para congraciarse con el rey musulmán de Išbylīya le cortó la cabeza junto al Ḥişn/Castillo. Cuando la llevó a su enemigo el rey de Išbylīya y se la mostraron, la golpeó con una vara que tenía en la mano insultándole de manera injuriosa. Cierto familiar del muerto corrigió al rey sevillano que lo mató con la espada allí mismo. Como consecuencia se siguió una gran matanza entre un bando y otro.
Tras la conquista cristiana
Una fecha importante para el Ḥişn/Castillo fue su conquista por Fernando III, rey de Qastāla/Castilla en 637/1240, cuatro años después de la toma de Qūrţuba. A juzgar por lo que nos dicen las crónicas, el Ḥişn/Castillo debía de encontrarse en un estado ruinoso en aquel momento, debido a los ataques de los ejércitos de Qastāla/Castilla. Una vez que pasa a poder de los al-afray/castellanos, una parte de su población abandona la villa y sólo pudieron volver, como vasallos del rey de Qastāla/Castilla, Fernando III, cuando aceptaron pagar impuestos.
Ante la necesidad de consolidar los Ḥişn/Castillos que se van conquistando para volver a hacerlos operativos, en el siglo XIV Ḥişn al-Mudawwar sufre la mayor de sus reformas. Se reparan los lugares dañados, se amplía su perímetro, se fortalece su cerca y se construyen varias de sus Burŷ/Torres. Llegamos así a uno de los momentos más significativos de la historia del Ḥişn al-Mudawwar, aquel en el que, ya conquistado definitivamente, el rey lo entrega a la ciudad de Qūrţuba, como lo prueba el documento de donación que se encuentra en el Archivo Municipal de la ciudad. Se reservaba a la fortaleza el privilegio de poder resolver los pleitos de su término, no teniendo que ir hasta Qūrţuba para ello.
La conquista cristiana del Ḥişn al-Mudawwar no aseguraba que no volviera a ser atacado por tropas musulmanas, pues en 673/1275, tenemos información de que un partidario del sultán de Garnāţa al mando de 5.000 jinetes ataca el Ḥişn al-Mudawwar y entra a espada en otras fortalezas. Exponemos una noticia de la época: No pasaron junto a un árbol que no talasen, ni por aldea que no arrasasen, ni por rebaño que no robasen, ni por mieses que no incendiasen... mataron a los hombres que encontraron, cautivaron a los niños y mujeres, y continuaron su marcha hasta el Ḥişn al-Mudawwar, matando, robando y quemando los sembrados, destruyendo al-Qarya/alquerías y propiedades hasta asolar todos los alrededores de Qūrţuba...”. A pesar de esta devastación, Ḥişn al-Mudawwar no llegó a ser ocupado.
Dos reyes al-afray/castellanos lo eligieron como residencia en algunas de las temporadas que pasaron en Andalucía. Nos referimos a Pedro I y Enrique II. Durante el reinado de Pedro I (750/1350-770/1369), el rey guarda allí su tesoro, formado enteramente por monedas de plata y oro. En 767/1366 decide su traslado desde el Ḥişn/Castillo hasta Išbylīya a través del Wādī-l-kabīr/Guadalquivir. Curiosamente la tradición popular guardaba memoria histórica de este hecho y como consecuencia, durante las obras de restauración de principios de siglo, todo el Ḥişn /Castillo, pero especialmente el patio de armas, estaba lleno de excavaciones realizadas por los buscadores de tesoros. Incluso es probable que Enrique II ocupara el Ḥişn al-Mudawwar como residencia durante sus estancias en Andalucía, para buscar entre sus cámaras el lugar en que su hermanastro Pedro guardaba su tesoro. Pedro I lo somete a una nueva destrucción, pues el rey, tras la derrota sufrida en el Campo de la Verdad en Qūrţuba, antes de salir hacia Išbylīya encarga al Alcayde que "devastase la fortaleza cuanto pudiera".
Tanto el rey Pedro como Enrique II utilizaron el Ḥişn/Castillo como cárcel real para presos de importancia. Pedro tuvo encerrada aquí a doña Juana de Lara en 760/1359, mujer del infante Tello y señora de Vizcaya. Algún tiempo después, en Išbylīya el rey ordenó a un macero que la matase y este, la aplastó la cabeza con una maza. Enrique III mandó encerrar a Fadrique, tío suyo y duque de Benavente, que murió aquí. En 834/1431 sirvió de prisión para Egas Venegas, sexto señor de Lukk/Luque, con su mujer y sus hijos acusados de traición.
Juan II en 858/1454 prohibió cazar y pescar en las tierras del Ḥişn/Castillo, pues cazar y pescar en sus términos era un privilegio reservado a los qurtubeses, pues no hay que olvidar que a Qūrţuba pertenecía el Ḥişn/Castillo. La caza y pesca que se incautara a los ilegales, era para los soldados y el Alcayde que guardaban la fortaleza. Más adelante, para que esta orden se cumpla siempre, se endurece la prohibición, pues antes lo que se prohibía era cazar y pescar, y ahora ir, pasar, cazar y pescar. Hay que tener en cuenta que en la Edad Media, las limpias aguas del Wādī-l-kabīr/Guadalquivir que corrían bajo el Ḥişn/Castillo —muy diferentes a las actuales— atraerían a los pescadores y que la existencia de amplios bosques en sus alrededores aportaban abundante cacería. En resumen, el entorno del Ḥişn/Castillo debía de ser muy diferente al que hoy contemplamos.
También ha tenido el Ḥişn al-Mudawwar momentos de peligro para su existencia, como el ocurrido por el tratado de 873/1469 que puso fin a las luchas nobiliarias entre el señor de Aguilar y el señor de Baena y Qabra. En caso de incumplimiento de tratado, se dejaba a Qūrţuba la decisión del derribo de los Ḥişn de al-Mudawwar y de Furnagwélu/Hornachuelos. En el siglo XVI al Ḥişn/Castillo se le sigue concediendo gran importancia, pues los reyes mandan a Qūrţuba en 918/1513 que lo entreguen como fianza a la Orden de Qa´lat Ra-bah/Calatrava hasta que paguen los 30.000 escudos que costó la villa de Fuente Obejuna, que Qūrţuba compró pero no pagó.
La venta del castillo
Las necesidades económicas de la monarquía de los siglos XVI y XVII son extraordinarias. La urgencia de dinero con que hacer frente a las necesidades del estado moderno obliga a la mayoría de los monarcas europeos a actuar de la misma manera: la venta de todo tipo de bienes públicos. En este estado de cosas no era fácil que Ḥişn al-Mudawwar con su fortaleza fuera eximida de semejante proceso aunque el cabildo logró que su venta se retrasara cuarenta años.
El primer intento de venta del Ḥişn/Castillo es en 995/1587, lo que provocó gran alarma en la ciudad hasta el punto de que el cabildo se vio obligado a reunirse para tratar del asunto e intentar remediarlo. Las gestiones dieron resultado, pues este primer intento de venta no se llevó a cabo. Más tarde, durante el reinado de Felipe IV, se realiza otro nuevo proyecto de venta del Ḥişn/Castillo pero no se llega a materializar la compra.
Por cierto que en el mismo documento se da cuenta de la facultad que el rey Felipe IV concede a los diputados para vender 17.500 vasallos de sus reinos con el propósito ya visto de obtener recursos para las arcas del estado. Lo que llama la atención, es que en el escrito referido se fija el precio al que se han de vender los vasallos: los habitantes que vivan al norte del Wādi Taŷu/Tajo valen 16.000 maravedíes, y los que habiten al sur del mismo río valen 15.000 maravedíes, es decir 1.000 maravedíes menos.
La segunda y definitiva enajenación tiene lugar por privilegio dado en Madrid en 1038/1629 por el que se vendió la villa y el Ḥişn /Castillo a Francisco del Corral y Guzmán. El precio por la jurisdicción y señorío de Ḥişn al-Mudawwar fue de 15.135.421 maravedíes y la alcaidía de la fortaleza 1.500.000. El término de Ḥişn al-Mudawwar junto con su Ḥişn/Castillo, comenzaría así a regirse por el régimen señorial de la familia Corral que, oriunda de Almorox en el reino de Navarra, vinieron a Qūrţuba en tiempos de los reyes Isabel I de Qastāla/Castilla y Liyūn/León y Fernando II, rey de Aragón y que había comenzado la formación de su patrimonio con un mayorazgo constituido en 950/1544. A pesar del deseo de compra y del litigio mantenido con la familia Góngora por el Ḥişn/Castillo y la villa, el precio parece muy alto por cuanto el comprador tuvo que tomar numerosos y costosos censos para hacer frente a la compra del señorío y alcaidía del Ḥişn/Castillo.
El precio fue pagado en su totalidad y en el plazo fijado, pues cuando el Domingo 21 Chawwāl 1159/6 de noviembre de 1746 la Junta de incorporación de oficios enajenados de la Corona pretende averiguar las posibilidades de que lo vendido a Francisco del Corral volviera a revertir a la corona, una Real Cédula de Fernando VI dada en San Lorenzo del Escorial manda a los vocales de dicha junta “que no se entiendan con los de la villa de Ḥişn al-Mudawwar, lo que prueba que la compra y todo lo que la rodeó se llevó con escrupulosa legalidad por parte de sus compradores. Comenzaba una nueva etapa para el Ḥişn al-Mudawwar.
La Restauración
Un Ḥişn/Castillo es una obra defensiva militar que, por definición, está sujeto a la obra destructora de la guerra. La guerra es la razón de su construcción y la causa natural de su ruina. Pero hay otras causas menos marciales que también han contribuido en la destrucción de Ḥişn /Castillos. A partir del siglo XV dejan de ser útiles para la guerra, porque las armas de artillería los hacen inseguros. Comienza entonces un lento pero inexorable proceso de destrucción que acabó con miles de Ḥişn/Castillos en toda Europa. Una de las causas del proceso de destrucción de los Ḥişn/Castillos, se produjo porque sus materiales eran extraídos de los muros y Burŷ/Torres para utilizarlos en las casas modernas de los pueblos vecinos y esto también ocurrió en Ḥişn al-Mudawwar
No resulta difícil imaginar el estado que presentaba el Ḥişn/Castillo, parecido a tantos otros que entonces como hoy se iban deteriorando paulatinamente. Por lo demás, el interés de su propietario lo salvó de la ruina absoluta financiando su costosa restauración.
El conde de Torralva encargó a Adolfo Fernández Casanova la restauración que salvó al Ḥişn/Castillo su definitiva ruina. Las canteras que abastecieron de materiales para la restauración del Ḥişn/Castillo fueron siete: Posadas, Lukk/Luque, Fuenreal, Monturque, Doña Mencía, Cobatillas y Puente Genil. Cada cantera abastecía de un tipo concreto de piedra. La piedra blanca de buena calidad, la mandaban siempre desde Posadas, la piedra ripia y franca se pide siempre a Lukk/Luque. La mayor parte del resto de los pedidos son de sillares ordinarios que suelen pedirse indistintamente a la mayoría de las canteras por ser el tipo de material más comúnmente trabajados en la región. Según el tipo de piedra se emplea para un tipo de elementos u otros: las mochetas y los ángulos se realizan con piedra blanca de Posadas, para los matacanes se emplea una piedra muy seleccionada de Fuenreal, de donde se suelen encargar también los sillares para el antepecho de algunas Burŷ/Torres y muros.
En las obras llegaron a necesitar hasta siete cuadrillas de trabajadores y todos los miembros de cada cuadrilla trabajaban juntos una zona concreta.
El patio de armas es uno de los lugares del Ḥişn/Castillo que más transformaciones sufrió durante la restauración, debido a las construcciones de nueva planta que se hicieron para hacerlo habitable de nuevo. De esta manera se evitaba su abandono y se aseguraba su mantenimiento. Estas nuevas construcciones son la casa-palacio, la biblioteca y la capilla. La casa-palacio está construida en estilo historicista y la capilla en estilo neo-mudéjar, los dos edificios en consonancia con el resto del Ḥişn/Castillo.
Además, esta idea de agregarle dependencias que le permitieran habitarlo lo salvó de la irremediable ruina que de nuevo hubiera tenido lugar, pues hoy es axioma irrefutable que un edificio deshabitado acaba por derrumbarse, y la casa-palacio y su oratorio posibilitan la ocupación del edificio evitando así su abandono, ya que si la restauración se hubiera limitado a la edificación medieval, no hubiera sido posible su uso en la actualidad.

El conde de Torralva.
Al conde de Torralva se le debe que hoy la fortaleza se conserve y se haya salvado de su ruina total, pues hay que tener en cuenta el altísimo costo económico que supuso, el tiempo que empleó en todo lo relacionado con su restauración y la nula rentabilidad económica que le iba a producir, cuestión que hace aún más meritoria su decisión.
Rafael Desmaisiers y Farina, conde de Torralva, heredó el Ḥişn/Castillo de su padre, que fue quien detuvo la práctica de coger los sillares del Ḥişn/Castillo para construir las casas del pueblo, impidiendo de esta manera la destrucción producida por el hombre. Su interés por la fortaleza y la restauración que financió, le devolvió su antiguo esplendor convirtiéndolo en uno de los monumentos más importantes de la provincia de Qūrţuba y, sin duda, uno de los mejores Ḥişn/Castillos de España. Añádase a esto que, por diferentes razones históricas y socioeconómicas, a principios del siglo XX en España la iniciativa privada apenas costeó restauraciones y que el conde de Torralva fue una de las pocas excepciones que lo hicieron.
Mucho debía ser su interés por estos monumentos, pues no deja de ser admirable que se propusiera restaurar una fortaleza medieval, cuando hacía siglos que la mayor parte de las repartidas por nuestra geografía estaban abandonadas irremisiblemente, en proceso de ruina progresiva y sin ninguna ley que las protegiera. Además el Ḥişn/Castillo objeto de su interés, no es uno de los muchos de medianas proporciones, sino una fortificación de grandes proporciones, lo que iba a aumentar los costes de la restauración de manera importante.
Adolfo Fernández Casanova
Adolfo Fernández Casanova (1259/1844-1333/1915), fue el arquitecto contratado por el conde de Torralva para restaurar el Ḥişn al-Mudawwar/Almodóvar. En 1287/1871 fue elegido arquitecto municipal de Qal´at ´Abd al-Salām/Alcala de Henares
Qal´at ´Abd al-Salām/Alcala de Henares donde, entre otras obras, restauró el Paraninfo de la Universidad. Fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ingresó en la Real Academia de la Historia en 1332/1914. Miembro de la Academia de la Purísima Concepción de Valladolid, de la Junta de Construcciones Civiles y de la Comisión de Reformas de Prisiones. Obtuvo la encomienda de Isabel la Católica y la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII.
Estos cargos y honores fueron la antesala de Fernández Casanova para su brillante carrera profesional en la que destaca su actuación en las catedrales de Liyūn/León, Tarrakūna/Tarragona, Ávila, Santiago de Compostela y Tuy. Entre 1324/1907 y 1326/1909 realiza el Catálogo Monumental de Išbylīya y su provincia. Realizó importantes intervenciones en otros lugares de España entre los que se puede destacar el anteproyecto de restauración de la iglesia visigoda de San Juan de Baños, en 1298/1881. Algunos de sus trabajos más importantes y significativos fueron los realizados en la Giralda (1301/1884-1305/1888) y la catedral de Išbylīya tras el hundimiento de su crucero. En el Ḥişn/Castillo al-Mudawwar/Almodóvar planificó la restauración de la fortaleza medieval así como las nuevas construcciones que le añadió para volverlo a hacer habitable